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Hexagrama a Manotes
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Aquí está el hombre incrédulo que malquiere a su señor, y murmura y reniega de sus símbolos, porque no hay señor que merezca respeto, si deja sus tierras en manos violentas y ambiciosas. Aquí está el hombre, ¿o es un perro entrenado?, el que destroza la ropa, y no encuentra ni la carne, ni el hueso, ni siquiera la rabia; sólo el odio, que le une a su enemigo. Aquí está el
hombre; es ciego, y en su camino se detiene, y después de mirar al
horizonte, recoge su mirada que alcanza el perfil de las hojas. Allí el
hombre encuentra la luz, el color que antes no había. Aquí está el hombre, hablando con los que siguen la enseñanza de un hombre venerable, mas sólo saben de ritos que enmascaran, de ritos que ordenan el vacío. Aquí está el
hombre, solo en un valle donde no quedan más lágrimas que las del
rocío, ni más sendas que las holladas por otros hombres, ni más fin que
añadir un trecho más al camino.
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