RAFAEL P. CASTELLS   

el autorlibrosrevistasprosala voz

 

 


El reloj que el marino Alí Bey encontró en la costa de los piratas, y los ensueños y horas desconocidas que pulen su esfera

 

 

Hoy ha llamado a la puerta el que dibuja un sueño, lo talla 
      o lo funde, lo engarza y lo vende,
hoy ha venido el que elige el sueño en la cueva del decomiso, 
      entre tantos otros en venta,
hoy me dijeron que vale tanto un verso como el vidrio y el 
      cobre.

Sobre mi mesa hay pueblos de pescadores, que siguen mirando
      al desierto,
y hay cacatúas violáceas que comen agujas de reloj;
porque me han traído el ensueño y la hora desconocida,
y a los viajeros, sus largas historias, encantamientos y 
      acrobacias.

Es una esfera fría en la mano y en los labios que sobre ella 
      se posan.
Es imperfecta en su curvatura, donde le dieron un punto de    
      apoyo,
para poder dejarla en la mesa, y mirarla y ponerse a soñar.
Es una esfera, y teje como las viejas, al descuido, extraños 
      pensamientos.
¿ Cuál debería ser su nombre, el de alguna famosa 
      embaucadora, o cualquier otro,
pájaro sobre el vientre de las mujeres, acaso pájaro del mar ?

¡ Oh, qué belleza había en las manos del artífice cuando 
      trabajaban !
Cómo las imagino engarzando ensueños y horas,
nombres que vienen sin ser llamados, campos de aguas 
     aceitosas y azules,
nombres que vuelven, y un horizonte que no pierde su color al 
     ser alcanzado.

Hay un objeto sobre mi mesa o una multitud de pescadores,
viejas que ya no tienen un cielo en su vientre donde volar ,
sueños paseando desde las cosas a las fronteras.
Es una esfera fría que enseña cómo se fabrican la horas,
sin explicar por qué las agujas batallan,
el origen de su misterio.

 

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