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Como un tronco de olivo que se enraíza
en
mi pene,
crece tu cuerpo y parecen tus uñas
las flores blancas que ahora son frutos
en los campos vareados por mis manos.
Como colinas veladas por la bruma,
crecen tus pechos y parece tu pelo
grito de guerra, danza que ilumina
de sombras las paredes.
Como los pájaros del Amazonas
cantan tus labios y brillan como luciérnagas,
mientras busco la raíz que te sostiene
y se prolonga, raíz, por tu espalda.
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