índice del número

ariadna-rc.com    el año sin primavera

 

La última torre

 

Contempla las cigüeñas alzando la vista hacia el campanario.
La estructura de adobe y arenisca anuncia cargos por desobediencia,
pecados veniales hechos de guano y ramas secas.
Sabe que el nido luce como un arca con hachones de brea,
reflejos de luna que no alivian la carga del crucero.

Es tan larga ahora la estancia, tan pronto se vislumbra octubre
que la contrición es más dulce ante el ahínco o la huida.
Sabe, solo con mirar la torre, que ahí arrancará también el último vuelo,
ya no tiene duda de que el invierno será su compañero otra vez,
nada que perder excepto la vida bajo el nido inevitable.

Contempla a las parejas como una unidad, arropadas.
Tiene que apartarse del camino cuando hacia su altura
levantan el vuelo, para entonces el espacio es ya un sudario húmedo.
Sabe que no volverá a leer con los dedos, que no leerá
en el calendario de otro cuerpo aquel aleteo de unos besos.

Es tan corta ahora la estancia, tan escasa que apenas hay suelo.
La torre puede ceder bajo el peso mientras suenan las campanas,
la polvareda entonces será un repique de duelos y mortero.
Sabe que no emigrarán las cigüeñas, que el ocre es un color de tránsito,
que África lo sepultará mientras llueva barro y abandono.

 

© Antonio Polo. Abril 2020

atrasatras  –  adelanteadelante

 

87ariadna