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La mirada del sábado
porManuel Quiroga Clérigo


¡Qué pulcritud, belleza,/qué limpieza de cutis!.
Y luego esa mirada/con jirones de cielo,
alegre como un verso,/inmediata, reciente.
Es sábado y la vida/tiene sabor a néctar:
en el alero aves,/autobuses con globos,
los niños sin colegio/en total algazara.
Ella aparece entonces/, ¡oh, que sweter cubriendo
sus pechos de mordisco,/sus brazos de sirena!.
Y, gratuitamente,/nos observa en silencio,
justo desde las cejas/a los labios de cera,
(o de seda, elijamos,/esto es la democracia).
Infinitud ardiente/de su cuerpo de diosa
eligiendo la fruta/de esa manera enorme
con sus manos sin sombra,/ansiosa, delicada,
afrodisíaca casi,/penetrando en la mente
de quien elige el vino/pensando en su desnudo,
los pezones rabiosos,/de manzana los labios,
sujetador oscuro/protegiendo las mieles.
Llegamos a la caja,/las galletas, la carne,
la verdura de hoy mismo,/el foie gras en lata.
Otra mirada dulce/en trance de abandono,
incluso con tristeza,/casi furtivamente.
¡Señores qué momento,/cómo falta un abrazo!.
Y así va transcurriendo/el sábado furtivo,
el deseo latente,/ la diosa hacia el silencio.
¡Adiós, musa imprevista,/manjar de jersey verde!          

                                              

Majadahonda a l7 de noviembre de 2018, sábado

 

 


© Manuel Quiroga Clérigo

82ariadna