Selección de poemas
porEugenio Navarro
SUSPIRO. FUMO. PIENSO EN TI.
Suspiro. Fumo. Pienso en ti.
He pasado otras veces por esto;
otras tardes y, sobre todo
otras noches.
Lo raro de ésta,
y es lo único que me salva,
es que estás aquí,
dormida,
a mi lado.
De “Sombras y olvido”. Ed. Murnau. 2009.
ALZHEIMER
Reúno todos los papeles limpios
que encuentro por la casa
y los violo
con un bolígrafo
escribiendo tu nombre
una y otra vez.
Es lo único
de lo que no quiero
olvidarme.
De “Sombras y olvido”. Ed. Murnau. 2009.
NOVIEMBRE
Noviembre no tiene sentido. Pregúntales a las ramas de los árboles, a las piscinas de verano… a las tardes sin más. Ellas te dirán. Noviembre es cambio para mal siempre. Como una elección errada de antemano, como cartones mojados que se doblan. Es el viento de poniente que enmaraña tu pelo en la tarde enamorada, el sigiloso revuelo de una capa que secuestra, los ojos detrás de las persianas, en silencio. Noviembre no tiene sentido. Hazme caso. Se empieza visitando a tus muertos una mañana soleada, vestidos de domingo y cargados de flores. Y se termina muy quieto, en silencio, como los ojos que están detrás de las persianas, pero sin ojos, debajo de una cruz de mármol blanco, como en la canción. Así es noviembre. Ya te lo he dicho. No tiene sentido.
De “Azeótropo”. Ed. Musa ebria. 2010.
LA POESÍA ESTÁ EN CUALQUIER PARTE
La chica de la coleta y los pantalones de pitillo
cruza todo el bar desde el servicio
hasta la puerta de salida
con sus pechos transparentes
bamboleándose y desnucando con su vaivén
a los hombrecillos insignificantes;
leen periódicos mientras desayunan
o almuerzan,
y se creen importantes o felices;
yo soy uno de ellos,
un afortunado desnucado
que lo sabe:
que la poesía está en cualquier parte
aunque a veces lo olvidemos.
De “Azeótropo”. Ed. Musa ebria. 2010.
VERANO
Traías el temblor de las vidrieras en los ojos, un desasosiego antiguo suscrito a la piel como una mancha de nacimiento, un verso de Brines mariposeando en la cabeza y mucho frío. Supe pronto que serías capaz de ver celosías en el encañado de las alcantarillas, volúmenes de agua en el echar de las cortinas, blanco en el blanco. Que te sentarías a contemplar el teatro de sombras que cada tarde levantaba función en la ventana. El infierno no era la pena -llegaste a decir una noche-, eso vendría después. Pero después se presentó el verano, tan paternalista siempre, para advertirnos de que todas las escopetas de la feria estaban trucadas. Que había demasiadas trayectorias de balas disparadas al viento por error. Pero para entonces tú ya tenías dispuesto el ojo en la mirilla, a la caza de un centro de gravedad tan deslocalizado e improbable como el mismísimo futuro.
De “Puertas de atrás”. Ed. Sorel & Bascombe. 2014.
NEGRA SOMBRA
Cuando en las tardes más lentas del sombrío invierno
miro el tragaluz de esta casa de mi niñez,
se agolpan los recuerdos movidos por el viento;
todos revueltos juegan a pillarse unos a otros.
Y siento el empuje incontenible de esa sombra,
de esa fuerza atroz del pasado que nos impele
hacia su cercana profundidad de los tiempos,
ésa donde el sueño perdió ya toda memoria.
Y me pregunto casi asustado en este vano:
si somos nosotros los que volvemos a los muertos,
o si en realidad son ellos, fingidamente,
quienes en estas tardes vienen a visitarnos.
De “ Puertas de atrás”. Ed. Sorel & Bacombe. 2014.
LA VISTA GORDA
Los viejos de la plaza
miran pasar el entierro
con una mueca rara
entre sonrisa y asombro
porque de nuevo otra tarde la muerte
haya hecho la vista gorda con ellos.
Inédito
LA CERTEZA
Sigo buscándole acomodo
por algún paraje perdido
entre la cabeza y el pecho
mientras fabrico de la duda
una forma de vida, un arma
que liquide cuentas pendientes
de manera limpia y discreta.
Como un asesino eficiente.
Inédito
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