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La voz del sol / La duda / Mi barquito verde y blanco
porJuan Carlos Campos Delgado

 


La voz del sol

 

Recuerdo un tiempo libre ya perdido

donde los hombres fueron más humanos,

las cruces y el Corán estaban muertos.

Yo era el todo y mi luz pintó la ley.

Mi nombre daba luz por nada a cambio:

nadie me bautizó, nací tan libre.

 

Bañé el alma del pueblo puro y libre,

las horas de mi sombra se han perdido,

vuestros ojos sufrieron con el cambio,

dejé de ser el Dios de los humanos,

rezasteis al dinero como ley.

El alma, el paraíso, estaban muertos.

 

Seguí mirando atento y gritos muertos

manaban de un planeta que fue libre,

la cárcel del gobierno con su ley

dejó huérfana el alma, ¡estás perdido!

Parecen diferentes los humanos

¿valdrá la pena el oro?, te lo cambio.

 

El humo, el cielo gris, marcaban cambio,

los bosques que yo amé ya estaban muertos,

mi luz dañó la piel de los humanos,

llamando su atención ¡ya fuiste libre!,

recuerda sin amor que estás perdido.

Tumbad a los que os matan con su ley.

 

Los pueblos se enfrentaron con su ley,

la gran industria dio color al cambio,

muy cierto es que el valor quedó perdido,

mi nombre aparecía entre los muertos.

Recuerdos de un pasado verde y libre,

¿en qué se han convertido los humanos?

 

Alzad la voz sin miedo como humanos,

mi luz será tu luz y nuestra ley,

le di a tu piel calor y te hice libre,

tan simple como amar: será ese cambio,

las viejas religiones y sus muertos,

basadas en mentiras, ya han perdido.

 

El tiempo no es perdido siendo humanos,

hasta que no estén muertos son la ley,

llegó la hora del cambio, ya eres libre.

 

La duda

 

Cada noche soy sumiso,

mientras su mirada cubre

más tenebrosa, y lucubre

mi alma entera de improviso,

me visita sin permiso.

Chirriando versos letales

clavándome sus puñales,

no tiene nombre, ni rostro,

viene a exigir el calostro

de mis pecados mortales.



En el marco de mi puerta

el brillo de su incisivo,

un golpe seco abusivo

de su presencia me alerta,

en la noche me despierta.

Su hedor es azufre puro,

su corazón tan oscuro

¿que buscas de mí criatura?

llevándome a la locura.

hoy te mataré, lo juro.



Inmóvil, quieta, tranquila,

¡Tu nombre al menos me debes!

ya que de este alma tú bebes

y tu garra en mí se afila

mientras mi sueño mutila.

¡Pronúnciate! ¿qué eres muda?

satánica me desnuda

se acercan lentos sus ojos

llameantes, viles, rojos,

y contesta: soy la duda.



Mi barquito verde y blanco


Una patria es un recuerdo,
la tierra de tus raíces,
donde llegó el primer beso,
el lugar donde naciste.


Tengo la suerte señores,
nací donde la alegría
pinta en el alma colores,
yo vengo de Andalucía.


Allí el flamenco y el arte
te marcan pa'mientras vivas,
cuna de sal y la madre
del canto del alma mía.


Hoy no he venido a cantarles
las bendiciones divinas,
hoy he venido a dejarles
la pena que me fatiga.


Tiene mi tierra un barquito
que navega a la deriva,
sin capitán ni destino
y tripulación dormida.


Surca sin ley mar angosto,
asediado por piratas,
castellanitos devotos
del patrimonio y la plata.


Lo tienen tan malherido
¡Ay! Mi barquito velero,
que ha puesto su rumbo fijo
hacia las rocas del miedo.


¡Madre, por Dios, da la alerta,
llama a tus viejos corsarios,
diles que estamos en guerra,
diles que te están matando!


Madre, no sigas dormida,
despierta de tu letargo,
baila, mi sangre bonita,
baila contra este calvario.


¡Baja del campo paisano,
abraza a los marineros,
trae al estudiante, al obrero
vamos a darnos las manos!


No somos perros de nadie,
ni decrépitos bufones,
tenemos fuerza en la sangre
y nuestras voces se oyen.


¡Madre, ya vienen tus hijos
bajando por la alameda,
cantan sin miedo tu himno,
viene temblando la tierra!


Mi barquito velero, blanco y verde,
navega por el mar, a la deriva,
surcando el temporal mientras se pierde
entre la oscuridad y la fatiga.


Mi barquito velero contra el mundo,
soltando lastre se pasa la vida,
su bello navegar, tan vagamundo,
se cura con la sal, del mar, la herida.


Mi barquito de vela de poniente,
navega sin timón, sin capitanes,
lleva en su corazón, rojo valiente,
una alegre canción por soleare.


Navega mi barquito, no te rindas
y silba tu sentir por alegría,
del corazón que tienes no prescindas
y muestra tu bandera Andalucía.

 

 

 


© Juan Carlos Campos Delgado. 

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