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4 Poemas
porAntonio López Mijares

 

Y cada afecto 
Un humo, 
Pero vibrante, claro, como un 
Bronce que suena. 

Yves Bonnefoy  
(trad. Arturo Carrera) 

 

Rumor de tu casa vacía 

 

el hilo en tu sueño sigue moroso el eco de la ceniza   

resuello de soliloquios rezuma la pátina de los muros ácidos   

rostros que se ahogan en espejos desvelados 

un perfume desalmado propagándose entre caobas y oro remiso                     

intrincadas molduras de agua muerta sangra la tiniebla 

venero de la sed el fruto       
la sed es el hijo  
sed o voz  pobre poema                              
fruto la madre que digo o farfullo 
                                                                                                   
sigues el hilo hacia la ribera que moja un vómito de alfabetos rotos 

sordamente el hilo teje la noche 
éxtasis oxidándose de azolvado durar                                                                                         

(ronda) 
abrasa la casa qué risa aviva la brasa voz voraz     
trenza el treno escande el trino convoca el trueno    
a bailar la madre a nadar la mar amarga amarla es beber la sal roer la cal   quema ese hueco donde −eco− nada nadie 

(letanía) 
novia ebria que hilas la fiebre 
lenta cauda venero de leche     
enhebra el blanco reverbero y susurra 
“muere de mí niño  
brotas de ella estrella 
respiras en su aliento 
anegas en el odio de la cal que ciega reverbera” 
madre ciega  novia ebria 

blanco reverbero  me anega tu locura  
estoy en lo desconocido   estás en el albor 
nieve de la canícula  ara de la ceniza! 

casa roída  lámpara viva 
llama votiva  musita la fiebre 
tu nombre ninguno de nadie 

                           −sigo el hilo fulgurante que el sueño desovilla 

 

 

Las más claras distancias
Sueñan lo verdadero.
Jorge Guillén

 

 

apunte
(02.03.14)

a la vista el mar de enramadas  

te embebe una diáfana respiración de distancias

 

entras a la mañana en un arrebato de sed absurda

latido te vuelves   

en la luz que desatada ríe
                               restalla
ola violenta     ánima cimbreante

                      
 −allá en la claridad el pájaro sin más

 

 

 

¿De dónde, sí, tanta evidencia a través de tanto
enigma….
Yves Bonnefoy

ay, ciegos de su lustre,
ay, ciegos de su ojo
José Gorostiza

Bello el embuste y el ardid piadoso.
Paul Valéry

 

Naturaleza muerta

El deseo redondea al fruto,
ojo voraz de Cézanne,

molicie de la forma que en sí reposa, 
en el cáñamo pintado con la mesa
firme y sobre ella, intacto en la luz extraña   
el frutero, tan real,
donaire de la transparencia que toma cuerpo, rubor 
de sangre ─ápice del arte─ y conmueve el pulido lienzo:
redondas redundancias, 
belleza que en nada se sostiene, vive de aire,
peras o naranjas,
cándidas manzanas…

Desnuda veracidad,
el fruto cavila en sombra
─nada, pura mirada─
el deseo que lo saborea.
Espera
la mano o el beso
o el hambre.

El deseo ─ojo voraz─ redondea al fruto.

Ciega tu redondez,
peso de padecerte ─tan a solas─ contorno
que posa entre luces vagas,
                                     y enardece en fruto la mirada.
Belleza, rara palabra,
nombre del hambre.
Desea el fruto intacto
─nada, pura mirada−,
la piel sabe a deseo,
y el deseo, ¿a qué?

Aguardas el hambre,
urdimbre de brisa,
antojado esperas
la caricia
del ojo.

Contorno obstinado
el cuerpo ─el fruto─
aroma o paráfrasis
de un hueco que llamaste eva

o deseo, voracidad
del ojo que, ciego, mirándote
se mira, cáñamo pintado,  
ápice del arte.

Belleza que en nada se sostiene, vive de aire…

 

 

 

cómo pretende el idiota que lo llama “yo”
comprender a sus innumerables quiénes?
E.E. Cummings
(trad. Isabel Fraire)

 

 

quién

quiénes   quién    
bosque de voces  centelleo de disonancias 

memoria  imprecisa  imperiosa
rota y recompuesta  alzada en intrincados meandros de agua quebradiza

familiaridad oblicua con un lenguaje  un rostro  
al espejo nace
quieta  incierta  arrebatada
labra deshace cuencas  boca  rictus 
                    memoria: batahola en la caja craneal

tedio delirio desolación deseo
                    −eres la novela inacabable

 

(…)
peso no de morir,
de no decir…
y empeñarse
en esto: desear decir 
quién
quiénes
soy   tinta  −byte− espejeo

              y compra la misericordia
−no de acabar
de no saber
quién  quiénes  

              decirlo destella insumiso en la música de acordarse

 

 

 


©Antonio López Mijares (1951) Es doctor en estudios científico-sociales por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), con una tesis sobre el pensamiento político de Efraín González Luna.  Es profesor en el ITESO desde 1993. Ha publicado varios libros de poesía:"Felicidad en los suburbios claros (Secretaría de Educación y Cultura de Jalisco), 1990; "La casa transparente.1988-1998 (colección “Los cincuenta”, del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes), 2000; "Epígrafes, poemas (La Zonámbula, de Guadalajara, Jalisco), 2012.  En 2003 publicó el libro de aforismos Tópicos (Voces y paisajes. Quincallería y morires), en la editorial Arlequín, de Guadalajara, Jalisco. 

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