í n d i c e  d e l  n ú m e r o

 

El mosquito de Nueva York
Daniel Díez Carpintero


XIII Premio Café 1916
Palma de Mallorca, Sloper, 2016


por Álvaro Muñoz Robledano


Imagen relacionada

Los personajes que dibuja Daniel Díez hablan (casi todos ellos) mal. Y no me refiero sólo a las patadas a la pronunciación y a la gramática con que en muchas ocasiones jalonan su puesta de largo, patadas que provocan en quien lee una primera sonrisa que se va torciendo a medida que el juego se alarga y quien lee empieza a sospechar que quizás no se trate de un juego. Los personajes que dibuja Daniel Díez hablan mal porque no viven precisamente bien, sino en un error en el que su propio lenguaje los ha atrapado. La familia que no lee cuando lee, el batueco cuya fanfarronería le lleva a colocarse ante el paredón, la casada que acepta cualquier idea disparatada acerca del sexo… ellos, y otros muchos, a cual más estrambótico y reconocible en estas calles desquiciadas tan nuestras y tan de cada día. Es fácil atribuir al esperpento la forma de mirar de Daniel, pero me temo que los espejos deformantes ya no pintan mucho en este negociado. A Daniel le ha bastado con encontrar el lenguaje en el que cada uno de sus personajes se mueve; el lenguaje con que ellos mismos creen trazarse, y dejar que actúe. A pesar de sus rarezas, de sus toscos intentos de manipular a otros, de su desidia y su poca lógica, y a pesar de estar hecho de palabras, todos y cada uno de los personajes que circulan por este libro son humanos, muy humanos y mucho humanos, por citar a alguien que no desentonaría en este retrato de grupo con problemas. Nueve relatos lo conforman, nueve bocetos con el nervio y la pegada de quien conoce la distancia y llega al choque en plena forma, ágil y certero, cruel y cariñoso. He dicho (y dos veces) que Daniel dibuja. No hay una sola línea en todo el volumen que no resulte imprescindible, como los trazos del lápiz en el cartón. No hay desmayos ni carencias. Tal y como sucede con los mejores dibujantes, los relatos de Daniel Díez parecen a quien lee sencillos, inevitables. Pero no hay que dejarse engañar. La labor de zapa que ha dado lugar a estas pocas y extraordinaria páginas ha sido dura y al mismo tiempo delicada, trabajo de leñador y toque de virtuoso. El resultado es una magnífica noticia, y no andamos sobrados, para quienes pensamos que el cuento es el hábitat natural de la literatura.

Y aquí hay muchísima literatura.
P´aburrir.

© A.M.R.

 

©Alvaro Muñoz Robledano Nació en Madrid en 1965. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los libros: “Fotografías junto al pecio” (Málaga 1991), “Hoteles” (Madrid 1996), “Cuartel de Invierno” (Madrid 2000), "Salvoconductos" (2006) ganador del III Premio Café MOn. Colaborador de ariadna-rc desde sus comienzos donde ha publicado su "Breve historia de la lucha de clases" (2003) y "Notas para un tratado de botánica de la oscuridad" (2007) junto a Pedro Díaz Del Castillo.

74ariadna