XII Poemas
porGuillermo Crespo Galiana
I
A veces sueño tumbado sobre mí
que me alejo de todo y soy del viento,
y flotamos desnudos persiguiendo al sol,
sin tiempo que perder
sin tiempo que ganar
con todo el cielo por delante.
Y así ardo en el vacío constante de mis sueños,
ondeando como un animal volador
bajo las estrellas vivas y calientes de tus ojos,
Dormido.
II
Ayer amanecía
y mis pies masajeaban el suelo con suavidad,
y un susurro nos envolvía:
- “No tan rápido, no tan rápido…”
Saboreábamos cada murmullo,
nos deteníamos con cada luz
con cada brillo en el paisaje,
caminábamos con la cabeza alta,
orgullosos de nada pero mirando a los cielos.
Hoy siento lejos la vida,
y tartamudeo mis deseos acongojado,
estático,
contemplando la horrorosa velocidad del mundo.
III
Misterio de roja piel,
insúflame los despojos del alba,
como un cordón dorado y seco
átame bien fuerte,
¡Qué se asfixien los secretos, la mentira en la retina!
Que el rocío de anoche me está regalando los pies
y no siento si no poniente
al mirarte al trasluz de este día tuyo,
Tu aliento suave de brisa fina me besa por dentro,
placer rotundo y tántrico…
¿Qué intuitiva señal me trajo ante ti,
Oh reina de las drogas?
Te encontré perdido en el vacío de mi jardín trasero,
bebiendo serena de nuestras vidas,
Córtame el cordón que me ata a este horror de hierro frío
cuida de que no caiga en este pozo desarropado,
Pues me tengo miedo,
pero no cuando te veo,
no cuando se iluminan los viejos caminos sigilosos,
Me tengo miedo,
y me lo tendré mientras existas,
y cuando muera tu sonrisa,
difusa.
IV
Sus botas de cuero grandes como sartenes
pisotean mi suelo,
destrozando ramas y hojarasca,
El bosque perdido de mis sueños está siendo pervertido,
cadáveres de árboles milenarios desparramados,
¡Estoy siendo mutilado!
¡Qué alguien me salve!
¡Qué me rieguen con una cena caliente y algo de cerveza!
¡Por favor!
Estoy perdido en este desierto de vida,
el suelo hierve
mis pies me duelen
gotean fundidos…
Estoy sucio y espolvoreado en arena infinita,
huyendo de vosotros
¡Asesinos!
La desesperación me inunda junto a tus recuerdos
¡Marchita mujer engreída!
¿Sabías que no remontaría?
La vida aquí no pasa,
el tiempo es estático en este bosque de dunas,
es tarde,
ahora hiela,
y hago un agujero calentito con mis manos
mientas maldigo a tus estrellas,
-“Estúpido de mi”.
Murmuro a mi noche enferma…
V
Sucio y débil siento el rastrojo en mis entrañas,
y arde azul, llama helada que fluye
y seca los jugos codiciosos que me empapan
cuando pienso en tu cuerpo acristalado;
me sentía flotar en tu mirada,
ligero vuelo sublime entre pestañas,
tú me guiabas sirena sosegada,
contigo solía caminar feliz entre la gente,
limpiabas mi alma de salitre.
Ahora te miro
desde un callejón húmedo y oscuro,
perdido en tus abismos,
viejo, reseco, agrietado…
Buitre de mis noches,
sucia ave carroñera de colores,
¿Qué cultivas en tus tierras olvidadas
Qué jamás vuelven a ser plantadas?
-Infértiles almas desguazadas…
VI
Lloro cada vez que pienso
en lo que fuimos y lo que seremos,
pues el suelo que pisé ayer
dormita en tímidos espasmos
colgado de las manecillas de un reloj
¿Y quiénes somos, sino un cumulo de sinfonías mal tocadas,
Una bandada de instrumentos rotos y desafinados
qué intentan amoldarse a esta sucia canción tan bien pensada
Desesperada?
Yo me equivoco,
y fallo todos los días adrede y sin querer,
y caigo, y me levanto,
y admiro las vistas de este campo devastado
por la incómoda sensación de abandono parental,
que me escuece justo en el ano,
en la mano,
Y recuerdo vuestros saxos,
vuestros cantos estridentes
a nuestra diosa luna,
Ojalá volvieran y nos arrancara los amaneceres,
vivir en una caja de música impertinente.
VII
Suenan fuertes sus miradas,
con la furia de los vientos
que arrojan rabia sobre mi cansado cuerpo de cicatriz.
Y resucito todos los atardeceres,
harto de ese instinto malnacido
que me lleva a seguir clavando mis pies al suelo,
a rajar y vaciar mis pensamientos
que como pavos rellenos meto en el horno de las desdichas,
de vuestras dichas,
Y saludo a mi futuro con recelo,
con el conocimiento de un ahora de tormentas de salitre,
océanos profundos que invocan al señor suicidio.
Os veo, sí que os veo,
pero vosotros no me veis,
no sentís mi reflejo en vuestras caras,
no domináis el instinto de sabor amargo que me sueña por las noches,
no reis cuando decido sacar el pico para este frio que me empala,
Y siento nauseas.
VIII
El vuelo del pájaro de este amanecer arrancado de tus pestañas
me está cubriendo el antojo no deseado de tus besos
mutiladora de reliquias encapsuladas
no me agarres tan fuerte que mi aliento se derrite
bajo la almohada de esta pesadilla rota de silicona,
tápame y vete,
apaga la luz de sus miradas huecas
o déjame salir enjaulado a por tostadas,
quiero mermelada,
la que no encuentro en tus entrañas,
la que me prometieron mis teorías de propaganda barata,
panfleto mojado y roto, hecho puré
tirado por el suelo de tus plazas embarradas,
esfuerzo hueco,
cansancio vespertino que me anochece cada día en tus abrazos,
exudando los pecados con la paciencia de un espíritu
atrapado en un mundo que no es el tuyo.
IX
No siento el gozo de esta libertad sin fondo,
no siento vida ni las caricias,
no siento luna no siento sol
ni tus estrellas,
estoy tumbado, estoy sediento,
Pero no siento sed;
La niña desliza sus pies por el suelo encerado,
Ríe,
El hombre lo pisotea y encolilla,
Y yo no lo gozo,
No me siento aquí, ni allí, ni quién sabe dónde,
no siento mías las luces enjauladas,
ni las palabras, ni las letras
que salen de mi alma o de mí no sé,
Y cojo un puñado de este suelo cenicero
y me lo trago,
y no siento el gozo
ni su sabor a cáncer,
¡Silencio! Atrápame,
Al fin hazte mortal y vuela alto,
y mea sobre todo y todos,
mójame de ti, hazme tuyo,
Yo no siento, no me sueño ni pregunto,
mójame silencio, acaba con todo y vete,
no te siento silencio,
Silencio, silencio, silencio, silencio…
X
Muere dulce, muere tranquila, la penuria de esa niña,
y baila triste y baila serena,
y de los cielos empantanados can viscosas mis dichas
al más frio infierno
¡Crueldad largo de aquí!
Y con la luz que acumule en los días felices,
salvaré a la niña de mi verborrea existencial
pero no enjaulada, que todo lo consume,
Pues si el rastro de sus pasos pudiera descifrar
me agarraría fuerte a la cola de ese viento
con tal de no pensarme,
de no más perderme en las ramas de mi alma,
en las lunas apagadas,
en los soles mutilados,
de mi mundo apuñalado,
enfermo de poesía,
enfermo de habladuría,
enfermo y arrasado por ti mujer,
calcíname la vida,
enséñame la puerta de este avión a la deriva
y saltare hasta volarme los sesos,
Por ti,
niña triste.
XI
Sucia perra travestida,
sal de mí,
de mi anochecer sin cuna,
tú y tus cuchillas de amputar podéis iros al mar
y oxidaros de puro miedo salino,
La fuente de ti que me surtía de ansiedad
ha sido demolida,
y en su lugar una gran plaza donde los carros traquetean
se ha instalado en el centro de mi pecho,
un tembleque de arista hueca
de humo tóxico que asfixia el tiempo,
y no puedo dormir este día,
el sol se parece a tu silencio,
e imagino como serás cuando ya no exista en tu memoria,
cuando muera en tu cerebro y me pudra,
un sedimento intrascendente,
un eco que se apaga,
ni una luz entre tu niebla de bruja barata,
Y aquí, buceando en mi colchón ayer y mañana
me clavo los muelles en mi carne abandonada,
que murmulla en delirios
desde aquella noche de cata de gasolinas,
cuando me prendiste como a un piano desafinado,
melodía en llamas ahogada bajo tus faldas.
XII
Negros son los lamentos clavados sobre las nubes de plomo viejo,
las que navegan sin velas por el desierto,
pétalos resecos de noches olvidadas,
sedimentos muertos cuando fueron estrella y luna y vida,
luceros en llamas que ni revientan,
son lágrimas aguadas
reliquias de cartón
el miedo el sin sentido
la vida rota y estallada salpicada en tu mirada,
son cantos milenarios de glorias pasadas
escarcha de carbón en las llamas cuarteadas de esta hoguera colosal,
es hierro de alma soleada que quema las palabras de tu bosque subterráneo,
el que nadie ve,
el que yo sospecho,
el que llora pájaros exóticos, mandarinas y limones, reinas y sirenas de corales,
llora miedo, llora rareza,
llora leyenda , soledades
y la droga de los delirios,
mi sol por una lágrima,
mi vida por tus océanos.
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