Dos imágenes
porMałgorzata Leksander
Alguien que falleció
Me despierto a causa de la frialdad de la imperturbable tristeza
nocturna. Camino a la ventana
con pies descalzos, pisando sobre lunares placas plateadas esparcidas
por el suelo. Limpio el
vidrio brumoso para ver el mundo. La nieve lívida ha cubierto casi
todo. Sólo en un lugar,
alrededor del fuego de una linterna alta, unos copos de nieve están
arremolinando en un
destello ambarino. Algunos pasos chirrían sobre el pavimento con
hielo. Un árbol de pera
doblado dolorosamente proyecta una larga sombra, en la cual por un
segundo aparece
una forma sombría de un gato asustado.
Toco el vidrio fresco con mi mano, mirando a la distancia, al bosque
lejano, que dibuja la
línea dentada del horizonte. Esta ventana tiene un marco de madera,
que toca las paredes de
mi casa comunicado con la fundación. Ella está envuelta con
miríadas de túneles subterráneos
y raíces de árboles, entretejidos en telarañas que se extienden
alrededor toda la tierra. Ellos
tocan las paredes de tu casa, después: tu piso, tu cama, y a ti mismo,
tu cuerpo dormido. Por
lo tanto, ¿puedo decir que muy, muy indirectamente yo te toco a ti?
¿Te sentiría más
si pusieras tu mano al vidrio mismo, en el lugar donde yo pongo la
mía? No.
Los copos de nieve dejaron de caer. Un carámbano cayó y se
rompió. Las raíces deben de
estar congeladas, porque no puedo sentir nada aparte del frío.
La lluvia de mayo
Una penumbra brumosa capturada en gotas de lluvia,
Que rompen sobre las hojas del geranio.
Charcos rizados,
Flores de cerezo inundadas,
Sábanas mojadas en el viento.
Un rosario enroscado alrededor de la mano arrugada.
Un cirio en la ventana.
Un retumbo debajo del cielo caliginoso.
Un espejismo desteñido, una post-imagen vaga.
Nadie reza a las tormentas de mayo ya hoy.
|