Fragmentos de "Esa muñeca a la que diste cuerda"
porMari Carmen Moreno Mozo
Con altivez lanzas en zigzag el zapatito de cristal
que hacia polvo las suelas de pies.
La madrastra tenía razón.
Todos tus actos
son animales perplejos
y cada instante que pasa
te reconoces menos.
El hada madrina ya te lo dijo:
-Si vas a la fiesta sin tu zapatito
de cristal, antes de media noche
te convertirás en sapo.
¡Qué la máscara se apiade
de tu alma!
Te esconderías en esa habitación inexistente
donde te mueves, un lugar que por encargo
ha dado contigo.
Allí reconoces los perfiles ocultos.
Allí podría llegar cualquiera
que quisiera saldar cuentas.
Llegaría voluntario a ese sitio inhóspito
donde está escrita la verdad.
Es probable que inventase
una vacuna para quedarse a tu lado.
Es probable que esa vacuna se la dieses
tú misma de forma voluntaria.
Pero también es muy probable
que se movieses como un fantasma
en ese lugar al que perteneces
y que no te reconociese.
Atrapada dentro de mí, ¿podré salir?
El mundo es un carruaje que pandea
pero va demasiado rápido
Yo quiero quejar el sueño
Y si cojo el asa y me sacudo la inocencia,
cabellera de ternura
¿Qué seré? Versátil florescencia
detrás del velo de Isis.
De Esa muñeca a la que diste cuerda. Ed. Poesía eres tú. 2010
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