Braille para sordos
Balam Rodrigo
México,Gobierno del Estado de México, 2013
por Álvaro Muñoz Robledano

Antes que nada, quede constancia de la coincidencia de títulos entre este libro y la magnífica novela que José María Mijangos publicó hace unos años. Única coincidencia entre ambos, por otra parte. El que ahora nos ocupa se adentra en las bizarras fotografías de Diane Arbus y en los collages
de Joseph Cornell, más unos pocos daguerrotipos antiguos, en busca de las palabras que albergan. No es una sucesión de ecfrasis, sino un asalto más del viejo combate entre la imagen y el lenguaje, entre la realidad y su relato, entre dos modos de entrar en la evidente oscuridad que nos rodea. Balam Rodrigo pregunta al fotógrafo por sus intenciones, por el exorcismo practicado en cada golpe de obturador. Mostrar lo extraño y vivo, como hizo Arbus en su búsqueda de freaks (término adecuado para la ocasión), la humanidad de lo que nuestra sensibilidad cataloga como monstruoso, precisa del poema (y sólo puede ser poema) que gire en torno a los retratados y los llene de tiempo, sobre todo del tiempo en que son observados, pues quien mira una fotografía no es más que tiempo añadido, narración sucesiva, monólogo de otro. En contrapunto, las cajas habitadas de Cornell, imágenes construidas, y construidas con representaciones, opuestas a los más antiguos daguerrotipos, primeras capturas contra reiteraciones de orden impreciso. Vaciar tras ocupar. Cada elemento de este libro es un hilo trenzándose con los otros hasta lograr la red que suponemos nueva, pero que, como postula Rodrigo, estuvo siempre ahí, antes incluso de que la técnica nos permitiera imaginarla. Las palabras que son las cosas no son, necesariamente, las palabras que las representan.
© A.M.R.
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