í n d i c e  d e l  n ú m e r o

 

Escuela de geómetras
Marta del Pozo
Prólogo de Benito del Pliego


Torrejón de la Calzada, devenir, 2015

por Álvaro Muñoz Robledano



 

En el momento en que empieza a escribir un poema, cada cual debe asumir todos los riesgos posibles; entre otros, el riesgo de que el poema se escriba al fin. Un poema escrito (en cualquiera de las formas en que un poema pueda ser escrito) supone una demostración de desnudez, de insolencia y de arrojo. En un poema no hay formas de ocultar la piel, tampoco la invisibilidad. Piel e invisibilidad que son la inteligencia del poeta; su capacidad y su enemigo. No me atraen los poemas en los que no presiento la pelea entre la estructura y la inteligibilidad, entre las pautas de construcción y los mecanismos de deconstrucción, entre el lenguaje meramente emitido y el lenguaje expoliado del tintero mitológico del sentido (tan mitológico como el de la sensibilidad, puestos a parafrasear). No me interesan los poemas que no atienden al desarrollo de su tecnología, si entiendo como tal la imbricación en ellos de los recursos que quien los escribe encuentra tanto en el campo de la producción y la reproducción como en el campo de la sensación. Tampoco me interesan los poemas que no se atreven a la exploración, a cualquiera de las muchas exploraciones que la posibilidad de un poema ofrece, desde la de las urdimbres expresivas a la de las tramas alógicas.
Pues bien. Escuela de geómetras, de Marta del Pozo, me ha atraído y me ha interesado, y siempre que ha querido me ha atrapado en sus recovecos vitales y en sus declaraciones acerca del presente, tan valientes como lúcidas. Leer sus poemas es sumergirse en una indagación fiera acerca de las formas en que la realidad se nos presenta y acerca de la realidad que las formas soportan. Leer sus poemas es también compartir dudas y certezas acerca de los órganos sensibles con que recogemos tanta información, sobre todo la que no reconocemos como tal. Ningún factor es aceptado pasivamente por la poeta, ni consiente a quien lee que los considere así. Este libro está escrito en acción y para la acción. Es acción, que, por cierto, es lo que significa la palabra “poesía” en el griego de su origen.

© A.M.R.

 

©Alvaro Muñoz Robledano Nació en Madrid en 1965. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los libros: “Fotografías junto al pecio” (Málaga 1991), “Hoteles” (Madrid 1996), “Cuartel de Invierno” (Madrid 2000), "Salvoconductos" (2006) ganador del III Premio Café MOn. Colaborador de ariadna-rc desde sus comienzos donde ha publicado su "Breve historia de la lucha de clases" (2003) y "Notas para un tratado de botánica de la oscuridad" (2007) junto a Pedro Díaz Del Castillo.

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