La geografía de la pobreza
www.geographyofpoverty.com
Matt Black

Una fotografía no se resuelve en la imagen que reproduce. Necesita consciencia. Una fotografía ha de asumir su condición de documento, no sólo de un momento o un lugar, sino, y principalmente, de una convicción. El rostro en la fotografía ha de ser relato; el paisaje, memoria; el objeto, ideología. El fotógrafo está donde no es; no atrapa: pregunta. Pero no hay respuestas en una fotografía, sino enigmas. Y tales enigmas son, en mi opinión, el futuro de la fotografía como expresión, como disciplina artística. Creemos que el siglo de la fotografía fue el siglo XX, pero algo nos dice que su camino no ha hecho más que comenzar.
Miren las fotografías que esta web propone. Y sí, las propone, porque todas las herramientas informáticas que han configurado la `página confluyen para que la observación sea un acto voluntario, decidido, consciente, como ya se dijo antes que ha de ser la fotografía, como siempre decimos que ha de ser el espectador. El recorrido por el mapa de la página, y por el mapa que la página muestra, nos lleva al enfrentamiento con lo conocido, con lo evidente y, al mismo tiempo, marginado: la pobreza. La pobreza retratada a lo largo de los Estados Unidos; la que existe, inmutable, en nuestro patio trasero. Son las fotografías de Walter Evans, de Cristina García Rodero , de Sebastiao Salgado, pero son distintas, muy distintas. Matt Black genera un imaginario estrictamente contemporáneo, casi simultáneo, rompiendo plazos y distancias, ajustando en la realidad virtual la realidad incontestable de la miseria. Pero también es un imaginario para el que no parece haber alternativa. No son rostros de luchadores, no son objetos que se puedan recuperar; no son lugares en los que reconstruir. La fisicidad de las imágenes, su brillo opaco y rocoso, su volumen, no suponen un grito, no admiten una nota al pie, no se muestran a la asamblea, sino que conforman un silencio sin resignación ni olvido, pero silencio al fin y al cabo. Este mapa de la pobreza quizás quiere debatir, pero su argumento es la tristeza, quizás la piedad, quizás la rabia. Mostrar no basta, parece decirnos en la pantalla del ordenador, pero hay que mostrar, y hay que acceder a lo que se muestra, y hay que partir de algún lugar, aunque sea hacia ninguna parte. Si no, para qué estamos, ustedes y yo, ante la pantalla, mirando una obra maldita, una obra que nos maldice.
Más información en [www.msnbc.com/interactives/geography-of-poverty]
© A.M.R.
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