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El hombre borracho cerca de una realidad dormida
porMatteo Pazzi
a Sabina
I La piel de una calle asesinada por el rostro vacío de una ventana loca. Con pies rotos y ojos de lluvia una voz tropieza en la botella de un papel blanco – ninguno ve el cuarto de baño de mis brazos. La realidad iluminaba una mano dormida. II Una luna imposible comió una jaca blanca y las estrellas hablaron de un gato de luz Sangre de noche y heridas enterradas – la musica del día que sabe descubrir una rueda dentada entre los aplausos de las horas. Yo le dije el hotel de mis manos con una boca ahogada, la lección llega y un vestido abraza, tú tienes que huir! No, no es posible porqué la vida es paisajes y camas de tinta en el silencio de una palabra. III ¿Cómo se puede amar aquel rastro que patina sobre las desnudas cenizas de la madrugada? Pulmón de puente y cuchara de viento – las imágenes borrachas escalan la película, aquí está sólo el trasero de una mujer rubia y al pie de la cama un perro hambreado. “Hay que huir” dice el río. Nos caemos por la dendadura de un oso sin encontrarse. IV La cara de una estatua marchita sobre mi vida, el primer beso, una blasfemia de sol después de mil años de lluvia, el azúcar y la plaza, dos calles para buscar en la cabeza de la noche el nombre tuyo. Me puse a mirar el río y lo comprendì: un elefante quiere una cereza. Morir fue muy sencillo. V Las estrellas orinan luz muerta y la luna es un blanco ojo cerrado. VI Mar Camino, casi el precio de una voz cerca de un hombre que se aparta, son las olas contrapesos de un vacìo vaso, como ventanas que se cierran sobre la arena, llanto de ninguno y viaje de làgrima abandonada.
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