Madrid
porFelipe Fernández Sánchez
I
Es hora de ver estampado el cielo vivo de la ciudad.
Movimiento rojo-azul pinchan los ojos con semitonos efímeros.
Esperar, esperar otro día, con magia en los ojos
poder ver el aire con todos los tonos de luz.
Cubierto de azul paseantes del ladrillo y humo.
Rodajas de color, edificios de smog azules
visten al paso unísono de la luz y la maravilla.
Otoño reventón que trae rojo al cielo, cobre a la tierra.
El aire se ve para inundar los ojos y abrir la piel.
No te olvides de pasear.
No te olvides de mirar la luz de otoño.
II
Ocho cero tres… todos los días, ocho cero tres…
cuando visita la tristeza, ocho cero tres…
y nos citaremos.
Acaríciame que viene el invierno.
Acaríciame que es de noche y hace frío.
Acaríciame, vuelve la melancolía.
Humano, el objeto de mi amor, demasiado humano.
Los sueños se prenden en ella.
III
Esperar, amanecer, azul blue, desde el asfalto,
hacia el cielo pintado de Madrid.
La ciudad azul desde el humo.
Blues Madrid sentimental, ojos blue, azul Madrid, Madrid azul.
Torre de invierno, de esquina a esquina, cemento y cristal.
Casas muertas.
Bajo un sol frío, reverberan los alientos sobre el asfalto.
IV
En la ciudad hay un lugar donde van los pasos solitarios.
Oscuro, como de noche, húmedo de otoño.
Son las calles lentas, el sitio del sueño y el recuerdo.
Volver a aquel rincón donde se reúnen las pisadas
a susurrarse un verso de amor y soledad.
V
Las glorias del imperio dejaron sabor a fracaso.
Sólo un lugar con un ángel caído, junto a un estanque,
la maratón y la feria del libro.
Queda la derrota a pesar de lo escrito.
Desde el imperio a la nada.
Sólo el ángel caído recuerda que un día
Madrid fue capital del imperio mayor jamás soñado.