Los Himnos a la Noche y la construcción de una poesía romántica
Análisis sobre los elementos románticos en los Himnos a la Noche
por Luciana Cinalli
“Cuando un poeta canta estamos en sus manos: él es el que sabe despertar en
nosotros aquellas fuerzas secretas; sus palabras nos descubren un mundo maravilloso
que antes no conocíamos.”
El Romanticismo europeo fue un movimiento cultural que abarcó las artes plásticas, la literatura, la música, la política. Se originó en Alemania a fines del siglo XVIII, se difundió por el resto de Europa y extendió su influencia a América.
Uno de los poetas representantes del primer Romanticismo alemán, fue Georg Friedrich Philipp Freiherr von Hardenberg, (1772-1801) más conocido como Novalis. A los veintidós años, Novalis había dado promesa de matrimonio a Sophie von Kühn, una joven de trece años. Con la muerte cruelmente temprana de Sophie, Novalis se encontraba en un estado de depresión y sufrimiento. “Cuando quiere recuperarse, su primer gesto es considerar la tumba de Sophie” (Béguin, 1993: 248), dos meses después de su muerte. Es en el cementerio donde contempla la figura espectral de su amada. Ese encuentro, fue el impulsor que lo indujo a escribir versos que exaltan la noche, de una forma apasionada.
En el presente trabajo, se adentrará en la obra de Novalis, Himnos a la noche, con el objetivo de analizar los elementos románticos que la conforman: la exaltación del yo, la naturaleza que lo rodea, la noche, el amor, su interés por el sueño y el misticismo.
ROMANTICISMO
El Romanticismo se produjo en un período repleto de cambios sociales a partir de la Revolución Francesa. Dominó la literatura europea desde fines del siglo XVIII hasta mediados del XIX. “Lo que aquel gran acontecimiento había inaugurado (…) era el establecimiento de la vida humana sobre una base de puro sentimiento.” (Shenk, 1986: 25) Se caracteriza por su entrega a la imaginación y la subjetividad, su libertad de pensamiento, expresión y su idealización de la naturaleza. El Romanticismo es un movimiento cultural y social complejo, que reaccionó en contra del pensamiento ilustrado.
Shenk sostiene que los románticos, “colocaron, todos ellos, la intuición como fuente de la visión humana, por encima de la razón” (1986: 28). El Romanticismo se funda en el irracionalismo, a través del cual puede explicar la realidad cambiante e incomprensible. Los románticos no poseen un pensamiento coherente y sistemático, lo que explica su gusto por lo misterioso y sobrenatural. Con el subjetivismo, es decir, la intuición y la imaginación logran explicar esa realidad.
Hauser afirma que “el romanticismo llevó al extremo su individualismo (…) Quería, como pretendió hacerlo ya el prerromanticismo, crearse con su esteticismo una esfera que estuviera aislada del mundo y en la que pudiera gobernar sin restricciones” (2004: 194).
Los románticos exaltan las pasiones, lo que da lugar a un predominio del subjetivismo donde el poeta canta su propio yo. El hombre romántico tiene una conciencia de la propia personalidad, el individualismo. Un tema fundamental es la soledad. No está conforme consigo mismo y con su realidad; se siente frustrado, inseguro. Tiene la necesidad de considerarse a sí mismo constantemente, como un desconocido, como un extraño, un forastero.
Para su inspiración, los románticos adoptaron dos posturas: la evasión, refugiándose en otras épocas como la Edad Media o en lugares lejanos como Oriente; rechazando el mundo y la sociedad.
Hauser manifiesta, “su relación con la Edad Media no corresponde exactamente a la del clasicismo con la antigüedad, pues el clasicismo toma a los griegos y a los romanos (…) mientras el romanticismo, (…) recuerda el tiempo antiguo y pasado como una preexistencia. (2004:182).
La segunda postura que tomaron, fue refugiarse en la naturaleza, que se hace partícipe de los sentimientos de los poetas y, como ellos, se muestra turbulenta, alborotada y aparece personificada. Los románticos prefieren los paisajes nocturnos, las ruinas, los cementerios, el mar tempestuoso, la noche, los lugares apartados, los cementerios, las tormentas. Sostiene Hauser que “nostalgia y dolor por lo lejano son los sentimientos por los que los románticos son desgarrados en todas las direcciones. Echan de menos la cercanía y sufren por su aislamiento de los hombres, pero al mismo tiempo los evitan y buscan (…) lo desconocido.” (2004: 190)
Los poemas testifican la variedad métrica romántica utilizando distintos tipos de versos y estrofas, en contraste con la uniformidad que había impuesto el neoclasicismo. La métrica es libre, no se somete a las estrofas y rimas tradicionales. En ella predomina el tono amoroso y melancólico, la exaltación, el misterio.
Respecto a la lírica utilizada por los románticos, predominan palabras relativas a las emociones y hay una cierta abundancia de adjetivos, interrogaciones retóricas, hipérboles, comparaciones, paralelismos y metáforas.
HIMNOS A LA NOCHE
El himno es una composición poética, solemne en alabanza de personajes o sucesos extraordinarios. La novedad que introduce Novalis reside en la comprensión, los Himnos representan un viaje al interior del ser humano en manos del poeta.
Béguin sostiene que “el símbolo de la Noche, el de la Amiga perdida y recobrada, los dones del Sueño, se enriquecen poco a poco, de un himno al siguiente, de un instante a otro, con nuevos significados” (1993: 265). Los Himnos a la Noche, fueron publicados en el año 1800 y se trata de seis poemas que reúnen el pensamiento y sentimiento de Novalis. Su experiencia con el amor y luego la muerte. El sueño que lo envuelve y le permite tener un acercamiento con su difunta amada que finalmente le dejará una impronta, enfrentando luego, una cercanía con Cristo y la eternidad.
ELEMENTOS ROMÁNTICOS EN LOS HIMNOS A LA NOCHE LA NOCHE
Novalis plantea la Noche como elemento romántico fundamental que se reconoce a lo largo de la obra. Es el escenario natural, donde transcurre su andar, su sentir, su encuentro espiritual, en el que se basa enteramente la obra.
Novalis propone un viaje hacia el Yo interior, originado en el descenso hacia la oscuridad y para ello es necesario apartar la luz ya que es la que entorpece el camino hacia el descubrimiento de sí mismo. Tal como se muestra en el Himno I, se presentan símbolos antagónicos: luz-oscuridad, día-noche, vida-muerte. Y cuatro elementos centrales: la persona amada, Sophie, la Luz como el reino de la acción, “Su sola presencia abre la maravilla de los imperios del mundo” (Novalis, trad. 1982: 3), la Noche y el poeta como extranjero. El himno comienza con un canto a la Luz y a los seres animados e inanimados de la naturaleza. La Noche se opone al Día, cobra importancia frente a la Luz porque servirá de mediadora para descubrir a su amada “tierna amada, dulce y amable Sol de la Noche” (Novalis, trad.1982: 5).
Según Siebers,
La noche es el dominio propio del romanticismo, no porque los románticos subrayaran el aspecto sombrío de la naturaleza humana, sino porque su oscuridad permite al genio romántico permanecer entre otros (…) La noche lo libra de caer en sus sueños. Pero dado que sus sueños son pesadillas, a la vez teme y aguarda la muerte de la luz. (1993: 243)
A partir de que se presenta el camino hacia la Noche, Novalis siente un deseo de no regresar a la luz, a la vida terrenal pero sabe que eso significa la muerte de la Luz y por lo tanto de la vida. Es aquí donde la Noche se relaciona con la Muerte. La Noche no es sólo el instante oportuno para la soledad en la naturaleza. Funciona además, como la gran reveladora ante el poeta, la fuente oculta de los sentimientos y sueños.
LA EXALTACIÓN DEL YO
La exaltación del Yo, se expresa en la autobiografía. “La identidad del narrador y del personaje principal que la autobiografía asume queda indicada (…) por el uso de la primera persona. Es lo que Gérard Genette llama narración ‹‹autodiegética››” (Lejeune, 1991: 48) Novalis introduce la primera persona en sus versos, “Antaño, cuando yo derramaba amargas lágrimas” (Novalis, trad.1982: 7). Expresa en ese ‹‹yo›› característico, su dolor y angustia.
En los versos del Himno I, Novalis remarca la posición del hombre, el poeta, extranjero de la tierra, que reniega a la luz aparente, se aleja para adentrarse en la luz de la noche. El hombre forastero “el egregio Extranjero” (Novalis, trad.1982: 3), es el ser ilustre, misterioso, aislado socialmente y se identifica como extranjero al no hallar su lugar en el mundo. Este extranjero, expresa melancolía, es aquél “de ojos pensativos y andar flotante, de labios dulcemente cerrados y llenos de música” (Novalis, trad.1982: 3) Es en la Noche donde encuentra la tristeza y los recuerdos.
Como recurso expresivo, en este primer Himno utiliza en su comienzo la interrogación retórica, lo utiliza para obtener otra forma de relacionarse con un otro. Afirma, de esta manera, con mayor énfasis sus sentimientos, su pasión, dolor y su necesidad de encontrarse a sí mismo. La pregunta retórica y la abundancia de adjetivos son utilizadas enteramente a lo largo de la obra.
Hauser afirma que “en nada se refleja el desgarramiento del alma romántica tan directa y expresivamente como en la figura de «el otro yo»” (2004: 196). La idea de ‹‹otro yo›› es, una búsqueda de refugio contra la realidad. Es a través del inconsciente que puede huir de su cruel realidad. El inconsciente representa la fuente de sus sueños y las soluciones que por vía de la razón no puede hallar.
EL SUEÑO
En el Himno II se presenta un lamento por la demora de la llegada del reino de la Noche. Lo que ocurre es que el tiempo de la Luz está medido, “Los días de la Luz están contados; pero fuera del tiempo y del espacio está el imperio de la Noche” (Novalis, trad.1982: 6) y en el reino de la Noche no se conoce tiempo ni espacio. Aparece por primera vez la asociación del Sueño eterno con la muerte, “El Sueño dura eternamente. Sagrado Sueño” (Novalis, trad.1982: 6) Si bien no lo hace de forma explícita, emplea palabras relativas a la muerte, como “cielo”, “sueño eterno”, “infinitos misterios”. Béguin hace referencia al Sueño, “ha alcanzado una profunda significación porque es el que abre las puertas a un mundo intemporal” (1993: 267) El Sueño es el camino de huída para el extranjero. Representa la ruptura con la realidad, con la consciencia. Constituye la condición para iniciar el viaje al Yo interior, hacia la Noche. “Ahora sé cuándo será la última mañana–cuándo la Luz dejará de ahuyentar la Noche y el Amor– cuándo el sueño será eterno y será solamente Una Visión inagotable, un sueño”. (Novalis, trad.1982: 9)
Según Hauser, “lo irracional tiene para él, [el romántico] la ventaja infinita de no estar sujeto a dominio consciente y por eso exalta los instintos oscuros e inconscientes, los estados anímicos de ensueño y éxtasis” (2004: 196) Esto se ve claramente reflejado en Novalis, la necesidad de retirarse a un mundo, dónde únicamente en él puede hallar a Sophie, lo que genera una etapa de ensueño.
LA MUERTE
En el Himno III, Novalis se encontraba en profunda soledad, lleno de tristeza por la pérdida de Sophie, pero es en el reencuentro en el cual huye su tristeza y melancolía y se despierta en él un sentimiento de confianza en “el Cielo de la Noche, y en la Luz de este Cielo: la Amada” (Novalis, trad.1982: 8) “Novalis halla en la muerte de Sophie la enseñanza que lo persuade a emplear toda su voluntad en transfigurar la vida, en vivirla plenamente”. (Béguin, 1993: 251) Comprendiendo así, la muerte como un camino necesario para la vida y la Noche, como reveladora de un encuentro místico.
El Himno IV, representa la síntesis entre la Noche y la Luz. El poeta una vez que experimentó ese encuentro místico revelador da lugar a la reflexión y se muestra dispuesto a mantenerse en el reino de la Luz pero con una nueva mirada. Comienza a vivir en el la tierra como un hombre paciente, esperanzado, porque descubre que sus acciones están basadas en la certeza de una eternidad, que luego de la muerte se reencontrará con Sophie y continuará viviendo.
La “última mañana”, mencionada anteriormente, funciona como metáfora sobre el advenimiento de la muerte.
Nostalgia de la muerte es el título del Himno VI, es un retorno al primer Himno ya que refiere a la Luz como imperio, la Noche como el misterio de la vida y del milagro. Y la muerte como tránsito que anuncia la vida. Novalis es consciente de la muerte y reconoce su estado. “En su tumba termina nuestra vida; miedo y dolor invaden nuestra alma. Ya no tenemos nada que buscar–harto está el corazón–, vacío el mundo.” (Novalis, trad.1982: 21) Aquella falta de armonía con su presente resulta en una huída al pasado y es entonces que sucede el recuerdo y la nostalgia.
Es un canto de nostalgia, de una invocación a la muerte que libera su espíritu. El motivo de su nostalgia es lo que lleva a una cierta curiosidad sobre el infinito, la eternidad. ”No temáis ya: el crepúsculo florece para todos los que aman, para los afligidos. Un sueño rompe nuestras ataduras y nos sumerge en el seno del Padre.” (Novalis, trad.1982: 21) El regalo lo ha dado Dios y es la sabiduría para entender la muerte como trámite hacia la vida y conlleva precisamente por esto a la tranquilidad de Novalis de pensar que su amada no está muerta, sino que duerme eternamente.
LA NATURALEZA
En el Himno I, el poeta menciona los seres animados e inanimados del universo, y propios de la naturaleza. Refiere a un ser vivo dotado de sentidos, a “el mundo gigantesco de los astros” (Novalis, trad.1982: 3) haciendo referencia al macrocosmos. El egregio extranjero como ‹‹un rey de la Naturaleza terrestre››, que vaga entre los seres inanimados, como la piedra meditativa, el valle, entre los seres animados como la planta, el animal, y la Luz que es la que envuelve a todos los seres de la Tierra.
El poeta utiliza los objetos y paisajes de la naturaleza para poder expresar su sensibilidad. El Himno III es el eje central de la obra. Se trata de una expansión de una nota del diario de Novalis, reproduce la vivencia sobre la tumba de Sophie. La tumba, como objeto favorito de los románticos, entre otros. “Es aquí donde Sophie, la Noche y el Sueño se confunden en la elevación exaltada que aniquila al universo.” (Béguin, 1993: 266). Es un momento cúlmine, dotado de profundidad, sobre el éxtasis alcanzado. Se rompen las cadenas de la Luz, y la naturaleza nocturna es el escenario que rodea a Novalis y la aparición de Sophie “el paisaje se fue levantando dulcemente, sobre el paisaje, suspendido en el aire, flotaba mi espíritu” (Novalis, trad.1982: 7) El elemento romántico que se puede señalar en la descripción de la naturaleza, es el momento crepuscular, donde el hombre es finito frente a la inmensidad de la naturaleza. Y la naturaleza como representante del sentimiento de Novalis en relación al tiempo, “Pasaron milenios huyendo a la lejanía, como huracanes.” (Novalis, trad.1982: 8).
En el Himno IV, el poeta se ubica en la colina, en el lugar más elevado de la naturaleza y desde allí puede contemplar los dos reinos, donde el reino de la Luz lo llama, pero esa seducción no es capaz de sacarlo del “musgoso monumento del recuerdo” (Novalis, trad.1982: 10) ese monumento representa la tumba de Sophie, que sin dudas representa su ligadura al recuerdo. En la otra ladera se encuentra el dominio de la Noche. El poeta, refiere que habitará en la cumbre desde donde podrá ver ambos reinos. Desde la cumbre puede contemplar lo sublime, sin despegarse de los recuerdos del pasado. En el Himno V, Novalis menciona: “Ríos y árboles, animales y flores tenían sentido humano” (Novalis, trad.1982:13), estos elementos aluden a una unión del hombre con la naturaleza, se puede señalar aquí, un retorno al primer Himno.
EL AMOR
A través de la Noche, el poeta puede reencontrarse con su amor. La noche permite la unión amorosa, la inconsciencia, es la dueña del amor y como consecuencia Sophie es convertida en símbolo del amor, de lo eterno femenino y en su musa inspiradora.
El amor se señala como el principal sentimiento puro, porque no es racional; es idealizado y ennoblecido. La mujer adquiere suma importancia porque es la generadora de la pasión, pasión que desgarra a Novalis después de su muerte y lo induce a escribir estos versos, ante la imposibilidad de no poder ver su amor realizado, sino interrumpido por la muerte. “Convertido en aire, me una y me disuelva contigo íntimamente y así va a ser eterna nuestra Noche de bodas” (Novalis, trad.1982: 5) A Sophie se la presenta como una mujer ángel y como la Diosa-Madre. “Ella es ahora mi vida, tú me has hecho hombre.”(Novalis, trad.1982: 5). Es el amor por Sophie que impulsa al poeta a conocerse a sí mismo. Se refiere en primer lugar a la Noche, y en segundo lugar a su amada.
En el Himno V, hace referencia al Eros en la diosa Afrodita, “la sagrada ebriedad del Amor, un dulce culto a la más bella de las diosas” (Novalis, trad. 1982: 13) que da cuenta de la figura del amor, de cuán importante fue y es el amor en su vida y en sus versos. Sophie simboliza el primer gran amor y a partir de la visión situada en el cementerio descrita en el Himno III, la superación de la muerte y la oposición entre el día y la noche.
MISTICISMO
Novalis realiza un cambio de concepción respecto la de sus contemporáneos, en los versos menciona a los dioses griegos, como lo hacían los clasicistas. “La tierra era infinita, morada y patria de los dioses.”(Novalis, trad.1982:13) Hace alusión al mito de Atlas y menciona a la diosa Afrodita.
El misticismo, es la atmósfera donde se desenvuelve el camino del poeta. En primer lugar se señala, en el Himno III, la unión mística del poeta con su amada Sophie, la aparición del espectro en el cementerio.
En el Himno IV, Novalis refiere a una larga y fatigosa peregrinación al Santo sepulcro que se confunde con la tumba de Sophie. Y una alusión al pasaje evangélico que narra la transfiguración de Jesús, que se confunde con la transfiguración de Novalis, ambas, representaciones del cristianismo. Afirma Béguin que, “Los himnos quinto y sexto se inscriben en el marco del cristianismo.” (1993:268). La Luz, que en el principio aparece como un obstáculo ante la Noche, ahora simboliza la claridad divina propia del cielo y del acercamiento con Dios. Y en la figura de Dios, hay una conciliación entre la Noche y la Luz.
La muerte aparece explícitamente por primera vez, “Era la muerte, que el bello festín interrumpía con dolor y lágrimas.” (Novalis, trad.1982: 14) Esta aparición conlleva a la angustia del poeta. Pero define a Cristo como el responsable y a la vez sanador de la muerte: “Tú eres la muerte y sólo tú nos sanas” (Novalis, trad.1982: 16), y en su lógica se advierte la Resurrección y el Retorno. Así como Sophie muere, y después de dos meses aparece ante Novalis. Acentúa el sentido religioso y romántico, religioso porque junto a Cristo podrá descender y romántico porque se reencontrará, finalmente con Sophie.
“Bajemos a encontrar la dulce Amada, a Jesús, el Amado, descendamos.” (Novalis, trad.1982: 21) en la última estrofa del Himno VI, se advierte el final, un encuentro sublime que consiste finalmente, en la unión definitiva con Sophie y con Cristo.
CONCLUSIÓN
Los Himnos a la Noche, son fundamentales para entender buena parte del pensamiento de Novalis. Su lectura nos acerca al conocimiento y a la comprensión de algunos de los elementos fundamentales, pertenecientes al primer romanticismo.
Tras haber realizado el análisis de los Himnos a la Noche, se hace evidente de qué modo los elementos románticos representan una progresión, se enlazan uno a otro y permiten el desarrollo de la obra, comprendiendo que se trata de una obra dotada de sentimientos exponentes. El dolor, el amor, la melancolía, la soledad, las experiencias en la vida de Novalis, tales como su relación con Sophie, con la muerte y con la Noche. La noche lo lleva a enfrentarse con el significado de la muerte para poder continuar en el ámbito terrenal y a una unión espiritual con su amada. Finalmente, el misticismo se presenta como escenario que encuadra las acciones que lo rodean desde un principio.
Los Himnos nos sumergen en el sentimiento del poeta, en la quietud de la misteriosa noche, donde el inconsciente se deja llevar hacia el infinito, para alcanzar el sueño eterno.
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