Los últimos días de Stefan Zweig
Seksik y Sorel
Barcelona, Norma Editorial, 2013
por Álvaro Muñoz Robledano

Un cómic dibujado en tonos ocres, en el que se alternan las páginas apenas esbozadas en una acuarela que retrata a quien se va borrando del mundo, con los perfiles sólidos, rotundos y luminosos del agua y de los edificios asentados en un continente inimaginable. Un cómic en el que la desesperanza ocupa su lugar de contrastes y viñetas rotas, en el que los rostros van ganando expresividad a medida que pierden rasgos. Crónica triste y sensual a un tiempo, relato de la imposibilidad por parte de Charlotte de salvar a Stefan de su tiniebla, la tiniebla que creyó dejar atrás, consumiendo a su amada Europa, pero que en realidad se asentaba en un país necesariamente alegre, pero en cuyos pantanos más remotos el monstruo nazi chapoteaba al acecho. Al final, la caída de Singapur convenció a Zweig de la imposibilidad de que su mundo sobreviviera, y convenció a Charlotte de la imposibilidad de resistir sin él. Con una elegancia infinita, los autores nos hurtan la última imagen, la inexorable, la inútil, la que los negó al mostrarlos. Páginas que van más allá de sus imágenes y de la narración en que se sustentan. Todo un tratado acerca de las fronteras de papel y de las pisadas que las machacan.
© A.M.R.
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