El rapto de Europa
porPedro Sevylla de Juana
Al indignado,
anónimo o identificado.
Pude ser tu cómplice
en la cuadratura del círculo
y del triángulo
isós
celes.
Pude estar contigo
cuando rabia y osadía,
se unieron a tus escasas fuerzas
para enfrentarse al brutal
atropello dominante.
Europa raptada
por el Toro de la desproporción social:
despilfarro y hambre.
Debí estar
contigo
en defensa de la cosa pública
puesta entre paréntesis por la rapiña privada.
En una parte
lo común y, enfrente,
el individuo aislado nutriendo su egoísmo.
Belleza acorralada de las flores,
de la ternura y la solidaridad fraterna;
bajo un cielo de pólvora
sobre una canción protesta.
Pude ser tu cóm
plice
pero no supe calibrar
la ciclópea fuerza de tu ira,
brazo izquierdo
bañado en óleo inconformista,
rebelde;
sangre de fragua
templando el acero
de la espada.
Ahora es tarde, me dices,
languidece
la queja
entregada a la obediencia sumisa. El Papa
tararea mi canción.
Y la tiranía sigue
aquí y allá,
sana, salva y próspera.
Pude ser tu cómplice
contra quienes juntan riquezas,
genuinos
agujeros negros de todo cuanto
existe;
servidos por legisladores a sueldo,
sacerdotes del dios
dinero,
mercenarios de la inteligencia estéril
y de la justicia sorda.
Pude, y me duele el recuerdo de no haberlo sido.
Pude ser tú cómplice contra aquellos
que borran cualquier risa,
cualquier goce,
verdugos sin conciencia ni piedad,
que día tras día
desangran
corderos humanos.
Pude ser tu cómplice, y me enardece saber
que para vestir a un rico
hace falta desnudar a mil, dos mil,
diez mil
pobres;
que con lo que cuesta adelgazar a un rico
se puede alimentar a mil, dos mil
diez mil
hambrientos;
y que para educar a un rico
en los modos democráticos
no basta con reducir casi a cero
las horas lectivas de quienes
carecen de libros y cuadernos.
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