í n d i c e  d e l  n ú m e r o

 

Guarda che Luna!
Vicente Araguas

Madrid, Los libros de Ariadna, 2013

por Gloria Caballero

 

 

 

Buenas tardes a todos y muchas gracias, Vicente, por el honor que supone que hayas pensado en mí para presentar tu libro: Guarda che luna!

 

¡Mira qué luna!¡Mira qué mar!

desde esta noche tendré que quedarme sin ti.

loco de amor quisiera morir

mientras la luna de allí arriba me está mirando.

 

Para los más jóvenes este título podría resultar extraño, curioso, incluso raro, una frase en italiano, (cosas de Vicente, pensarán algunos); para los más maduros, quizá despierte a ese travieso duende del recuerdo para saborear de nuevo aquella maravillosa y exitosa canción de los años 60, magistral y apasionadamente interpretada por Fred Buscaglione.

Lo cierto es que este título es solo el primer paso para emprender, de la mano de Vicente, un viaje por las calles, la música, el arte, las tragedias y la cultura de Italia. Un viaje hecho, como no podía ser de otra forma desde el corazón.

Guarda che luna! es una reverencia a un país, un libro de poemas repleto de historias, de vidas, de anécdotas de sensaciones, sobre todo de sensaciones.

Es curioso cómo un librito como este, de breves y finas hechuras, puede esconder tantas historias, casi una historia y una vida por poema, con nombre y apellido casi siempre.

Alguien podría pensar que se trata de un libro de poemas escolar, un juego lírico, un divertimento sin muchas pretensiones, un libro de poemas más… no lo es, en absoluto. Es un libro serio, en muchas ocasiones dramático, pletórico de referencias culturales que incitan a la búsqueda y a la reflexión. Nos vamos a encontrar con una poesía sutil, expresiva, muy delicada.

Vicente se definió en cierta ocasión en una entrevista (falando galego, por supuesto) como “un todo terreo das letras porque todos los territorios petisco” y realmente, este libro es un claro ejemplo de ello.

El libro contiene cuarenta poemas repartidos en cuatro partes, cada una de ellas con un título:

I primi incontri

Le rose

Percorso circolare

Innamorato di te

No sería descabellado pensar que, entre el título del libro y los títulos de cada una de las partes, se tratara de un libro romántico, y en cierta medida lo es, porque sus páginas rezuman una pasión arrebatada hacia esta tierra, desde ese primer encuentro hasta esa aceptación final de la última parte, en la que ya abnegado y amante rendido titula: “Innamorato di te”

Quizá el gran acierto, o lo que convierte la poesía de Vicente en una poesía tan personal, tan íntima, tan única, es que cada poema lleva amarrado a sus espaldas un impacto vital, y para un ávido observador como es él, para el que nada ni nadie pasa desapercibido, la poesía es un vehículo de comunicación formidable. Es una poesía que cuenta cosas, que habla de cosas, que las comparte, que nos hace vivirlas cuando nos adentramos en la sutileza de sus poemas.

Decía Gª Lorca que “El poeta es el Médium de la Naturaleza/ que explica su grandeza por medio de palabras .” Realmente en este libro te has convertido en eso, en un médium de la naturaleza del alma italiana, has sabido escarbar en sus entrañas y traernos, a través de nuestra lengua, toda su esencia, desde los acordes de sus canciones, pasando por los interminables besos de Catulo y que tú también demandas, hasta los pliegues de ese “ ropaje de vértigo” , como tú dices, del “ Éxtasis de Sta Teresa ” de Bernini.

Formalmente el libro discurre entre la prosa poética, el verso libre y los versos rimados clásicos.

La primera parte, Hotel Lux es, ese primer encuentro en el que caben todas esas primeras impresiones, ese reconocimiento tímido y balbuceante en el que dos amantes empiezan a saberse, a conocerse, a intuirse, a ordenarse torpemente. Aquí tienen cabida desde el cine clásico italiano: Il sorpasso con Vittorio Gassman, hasta el recuerdo sonoro de la “Tintarella di luna” interpretada por Mina; y por supuesto el vendaval fresco que traen de la mano algunos de nuestros chicos: Lorenzo y su dos universitarias: ¿Marzia y Claudia?¿se llamaban así?:

“…la una morena y menuda/como un beso robado/ la otra, el pelo rojizo, /era la primavera romana tan de golpe…”

O esa clásica Birra Moretti sorprendida en las manos de Diego y Ramón.

Verso libre, libres versos para esta primera parte donde hay dos poemas que dejan huella, que producen escalofríos, que dejan a uno temblando, como esa hermosa “bambola rota”, Clara Petacci, amante de Mussolini que le acompañó hasta, literalmente, su muerte. Es este, quizá, uno de los poemas más desgarradores de este libro. Una mujer que tuvo la opción de vivir y prefirió morir al lado del hombre que amaba para después ser colgado su cadáver por los pies, junto a él en una plaza pública, en la Piazza de Loreto (Milán) como si fuera un vulgar animal de matadero. Un breve poema para Clara que te deja oscilando en el tiempo mucho más de lo que se tarda en leerlo.

Vicente reserva la prosa poética para la segunda parte de su libro, Le rose , un desfile de vidas fatalmente truncadas por diversos motivos y en diferentes circunstancias, desde el suicidio por sobredosis de cocaína del ciclista Marco Pantani, ganador del Tour y del Giro de Italia de 1998 (que apareció muerto en una habitación del hotel Le Rose en Rímini en 2004): Descrito así:

“…Ahora al borde del desierto último, de ese desierto blanco como a mí se me representa la muerte. Y Marco, entonces, un jeque blanco, subido en un camello, como en la película de Fellini. Tan de Rímini, como los peces que sacaban sus cabezas del agua para escuchar a San Antonio de Padua. Que no eras paduano sino lisboeta. Pero ya Marco Pantani vuela otras cumbres, ni siquiera sé si más altas”

O la muerte de Giangiacomo Feltrinelli , (Osvaldo) editor, político y activista italiano, dueño de importantes librerías (como la de Siena) muerto al pie de una columna de soporte de una línea de alta tensión, cerca de Milán, como resultado de los propios explosivos que estaba manipulando.

O la también violenta muerte a palos del cineasta Pasolini, supuestamente a manos de un joven de 18 años, en una playa de Ostia.

Qué decir del tierno homenaje al Papa Juan XXIII “el Papa Bueno” Entrañable descripción:

“Lo veo, digo, cada año, atado a su momia en el pasaje de San Pietro. Lo veo y distingo sus maneras cordiales, de abuelo bonachón dispuesto a la propina dominical, con un gesto dulce y sonrisa socarrona de quien quiere dar la vuelta al calcetín de las batallas…”

Se cierra esta segunda parte con una triste noticia, reciente e impactante, quizá todavía en la memoria de muchos de vosotros, la de la muerte del joven estudiante palentino Juan Delgado que en su viaje de fin de curso a Italia, murió al saltar un muro de seis metros en la estación de metro de Chipre, que él calculó de menos altura, huyendo asustado de la policía, en una de esas noches adolescentes y alborotadas que casi todos hemos vivido alguna vez. Con esta delicadeza lo recoge Vicente:

“He sentido ese vuelo de seis metros tan cerca, tan cerca, como una caída cordial, vertiginosa hacia un abismo adolescente. Sin una cuerda que proyectar hacia el fondo y ayudar a la subida de quien ya no era nada. Desequilibradamente nada, como un adverbio de modo, de modo malo e innecesario. Y pienso en esa huida vertiginosa hacia el pozo de una estación de metro….””Y nada más, sino la boca de metro abierta como las fauces de una fiera desesperada”

Percorso circulare, la tercera parte, tiene un tono más afable, más terruñero, recuerdos para el viejo profesor Claudio Abate; o aquella pequeña revolución vecinal y familiar que se producía cuando el tío José volvía de Italia, envuelto en los acordes de “Arrivedercci Roma” y cargado de diapositivas que alborotaban la tranquilidad cotidiana; o ese dulce “ Soñar sotto voce” con Pío XII y su confidente e inquebrantable Sor Pascualina, 40 años a su servicio, tan eficiente, tan laboriosa…

Duelen ciertas bellezas y duele más todavía

el río de la memoria cuando dobla

la esquina que conduce adonde

ya poco queda sino los sueños

difíciles de resolver,…”

Tras este recorrido circular , llegamos a la última parte del libro: Innamorato di te , que se abre a la sombra del Anfiteatro Flavio, centinela de la instantánea jovial y cómplice de Vicente junto a Alba, Laura y Clara, y que aparece en la contraportada del libro.

Es en esta parte donde hacen su aparición los grandes artistas italianos: Giorgione, Caravaggio, Michellangelo y Bernini, el arte italiano en todo su esplendor, “La tempestad””El martirio de San Mateo” el “Moisés de Miguel Ángel” o “El éxtasis de Santa Teresa”, cada uno de estos poemas es una guía de mano para acercarse, para enten

der desde muy dentro, la esencia, y la fuerza de cada una de estas obras, Vicente le pone palabras, en verso esta vez, (creo que tanta belleza lo merece), a las luces, a las sombras, a la cólera, al delirio del lienzo y del mármol.

Y no puedo poner punto y final a esta presentación sin antes mencionar un poema que a mí se me antoja tan triste como entrañable sobre el mayor desastre natural del mundo antiguo.

¿Quién le iba a decir al ciudadano romano Vesonius Primus aquel 24 de agosto del 79 d. C. que aquel perro que había dejado atado en el atrio de su villa en Pompeya iba a acabar siendo, desafortunadamente, más popular que él mismo?

Aquel animal pasó la noche luchando contra la capa de cenizas que se iba depositando en el suelo, escalando la montaña que se iba formando, hasta que llegó al límite de su cadena: Y así comienza el poema con el que le rinde homenaje Vicente:

“En ese momento en que el animal,

el pescuezo girado, intenta

desesperadamente romper

la cadena que lo detiene,

pretende tomar el aire

que ya le está siendo negado…”

Como dices en tu poema Venecia (Vía Garibaldi):

“… el tiempo no solo era viejo/ sino que estaba adelantado/ como un reloj descompuesto.”

Y ciertamente no es fácil en tan pocos minutos ahondar mucho más, ahí quedan muchos poemas, para que los vayáis descubriendo: el que dedicas a tu padre Antonio Araguas, delicioso, o esa mano elocuente de la Venus de Urbino, y tantos otros.

Es un libro para sentir, para apasionarse y recordar, para aprender.

Espero que lo disfrutéis tanto como yo.

Muchas gracias y enhorabuena Vicente.

 

Presentación de Gloria Caballero
Colegio Logos (Las Rozas) 22 de abril de 2013

 

 

 

© Gloria Caballero

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