índice del número

 

 

Discurso de un Nictálope
porÁngel Saurré


 

Discurso de un Nictálope

 

Entonces estuve cansado y era un cerco de nieve.

Para ese momento, mi espejo reflejaba matices oscuros

Y elementos de materias inflamables.

 

¿Qué podía distraer el viento de mi rostro frío?

¿Acaso están todas las lunas volteadas como soles duros?

¿Es que tu voz clara no puede sonar de otra manera?

 

Entonces era que caminaba entre duras cepas

Y era cuando gritabas desesperada

Y era tu ropa azul como mi garganta quemada.

 

A lo lejos miro mi reloj hecho trizas

Y entre mis manos tengo racimos

De ricos cabellos escarlatas.

 

Versos

 

Y qué con tu nombre largo y hermoso.

Y qué con tus caricias de inmensidad.

El alboroto de las calles revienta

Como tu cabello sobre mi almohada.

 

Y qué con tu cuerpo terso y brillante.

Y qué con tus besos suaves como plumas.

Los gritos de espanto y sangre arañan la noche

Como tus bellas manos mi espalda humedecida.

 

Y qué con tus pechos pequeños que me apuntan.

La madrugada viene a mis ojos silbando silencio

Como el silencio de tu sueño que cuido celoso.

 

Y qué con tu sexo que exclama y puja.

Entonces la madre muere entre bastones brillantes…

Y qué conmigo que no hago nada.

 

La Fiesta de los Siete Pecados

 

¿Quién mató a los pájaros?

Baja la mirada y camina raspando el fango que apesta,

Avanza como cuando gimes de rabia entre los árboles.

Restriega como cuando amas las dulces bayas rosáceas

Que te hablan de asesinos escondidos y aterrorizados.

El devenir de las hojas iguala el camino blando y verde

Que murmura en el viento: ¡Extraño tanto a los pájaros!

¿Quién mató a la esperanza?

Olvídalo, borra de tu memoria de avispa todas las pelusas

Que flotan en tu mundo fresco con aroma de albahaca.

Crispa tus manos cuando mires al horizonte lejano, taponado

Por una gran pared hecha de tejados destruidos y fríos.

Estás en el desierto de las rocas y tu boca se abre inmensa

Para gritarle a los pedernales: ¡Aún quiero seguir esperando!

¿Quién mató a las canciones?

Estás dentro de la olla y la prisión calienta tu coral encendido,

Alimentas el fuego con mendrugos de pezones que brotan ante

Las llamas y dejan fluir la rica leche que inventa tu alma acerada.

Danzas alrededor del milagro haciendo espuma con tus pies píos.

El calor hace que cantes el verso de aquel poeta inolvidable:

C´est la fête aux Sept Péchés: ô qu´elle est belle!

 

 


© Ángel Saurré. Perú – Lima. Ha sido publicado en muchas selecciones internacionales.

58ariadna