í n d i c e  d e l  n ú m e r o

 

Nueve piezas de fuga y tres divertimentos
Antonia Roig

Madrid, Vitruvio, 2012


por Álvaro Muñoz Robledano

 

 

Tras leer estos poemas queda en mí la misma extraña sensación de desasosiego, de excitación y laxitud, el mismo brillo opaco que he sentido cada vez que la extraordinaria mujer a la que contemplé durante toda la noche se hubiera marchado sin que yo me atreviera a hablar con ella, quedándome con el tacto imaginado de la piel, persistente en la mano. Durante tres horas he sido cómplice de la lentitud, del detalle, de la sensualidad contenida, del juego silencioso, de las penumbras que se dibujan cada día en cada estancia. He disfrutado de la elegancia de una escritura certera y esquiva a un tiempo, de un ritmo concienzudo y elaborado pero dotado de la libertad de la frase musical, aquel ritmo que reclamaba Pound como el único posible y que Antonia Roig ejecuta con la magnífica levedad del vino quieto en la copa. Pero también…

Imposible no recordar la confesión de Martin Scorsese en la que afirmaba que La edad de la inocencia , retrato de la alta sociedad neoyorquina de finales del XIX, era la película más violenta que había filmado jamás. En ella, las corbatas de seda y los cuellos de armiño disimulaban con exquisita discreción la violencia y la crueldad que mueve a cualquier grupo de supervivientes. De manera parecida, Antonia Roig va tejiendo la escritura inversa de su escritura desde el primer verso, ralentizando su emersión, jugando al envés de sus motivos, de la música con la que convive de modo tan patente y sabio, de la literatura que pasa de ser una acompañante en los momentos tranquilos a ser el escenario de una lucha en la que va el tiempo y algo más, quizás la entrega a la escritura, quizás la estética como motor, como causa; quizás la respiración transformada en metonimia. Hace falta mucha sabiduría para declararse poeta de la experiencia y reconocer en tal poética su insuficiencia, su falsedad de frases hechas y sensibilidad predeterminada. Hace falta mucha poesía en las venas para hacer del poema su propia crítica, y para hacerlo con tanta elegancia, con tanta vida en tan pocos motivos, de modo tan esencial. Ahora que ni siquiera estamos seguros de cómo ser rebeldes, de cuál es el otro lado, de qué muestran los espejos, Antonia Roig nos ofrece una lección de ética, de estilo, de cómo mirar.

De poesía.

Con todas las letras.

Desde todos los ángulos.

 

© A.M.R.

 

©Alvaro Muñoz Robledano Nació en Madrid en 1965. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los libros: “Fotografías junto al pecio” (Málaga 1991), “Hoteles” (Madrid 1996), “Cuartel de Invierno” (Madrid 2000), "Salvoconductos" (2006) ganador del III Premio Café MOn. Colaborador de ariadna-rc desde sus comienzos donde ha publicado su "Breve historia de la lucha de clases" (2003) y "Notas para un tratado de botánica de la oscuridad" (2007) junto a Pedro Díaz Del Castillo.

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