í n d i c e  d e l  n ú m e r o

 

Antonio Tabucchi. In Memoriam

Pisa, 24 de septiembre de 1943 - Lisboa, 25 de marzo de 2012

 

 

Si el " Lisboa " no fuese una invención literaria de Antonio Tabucchi, tal vez hoy Monteiro Rossi, el joven personaje de su magistral novela "Sostiene Pereira", podría escribir su necrológica más sentida, sentado probablemente en la última mesa del Café Orquídea mientras Lisboa, soleada y aireada, sigue resplandeciendo. La muerte de Antonio Tabucchi nos disminuye a todos, como nos disminuye la pérdida de aquellos que como él han tenido el coraje de acercarnos la verdad de los hombres, su condición histórica y la valentía de poner blanco sobre negro quiénes son los truhanes y quiénes las víctimas. No en vano Tabucchi fue demandado por el presidente del Senado, Renato Schifari tras escribir en el diario L'Unita un artículo en el que preguntaba al político por su pasado y sus amigos, entre los cuales se encontraba un imbécil de solemnidad como Silvio Berlusconi.

Antonio Tabucchi descubrió a Pessoa una mañana soleada en la Sorbona, después volvió a Bolonia y enseñó a sus alumnos que Pessoa no tenía la ambición de ser poeta, que solo era su manera de estar solo y que Lisboa a veces huele a omelette a las finas hierbas. Si el " Lisboa " no hubiera sido una invención literaria hubieran existido igualmente jóvenes antifascistas que escribirían necrológicas anticipadas, los mismos esbirros de Fonseca que sajan tripas en todas las dictaduras, y algún tipo, más bien gordo, llamado Pereira que nos reconciliaría con el ser humano o acaso alguien que pudiera despertarnos los sentidos con una simple omelette, pero eso no sería lo mismo si no fuera por la estatura humana y literaria de Antonio Tabucchi.

Antonio Polo

 

 

Dicen que descubrió a Pessoa en la Sorbona , y que ese descubrimiento alteró para siempre su vida, le llevó a estudiar portugués, a enseñarlo, a fijar su residencia en Lisboa, a morir en ella. No es difícil, estoy seguro, enamorarse de Pessoa en París, chocar en la luz del Distrito Quinto con sus versos penumbrosos y firmes. Pero llegar al Atlántico desde Pisa, pasear por fachadas silenciosas, por calles de barroco tan suave, por ese primer momento del crepúsculo que parece haber inundado perpetuamente la Plaza del Comercio… Tabucchi llenó sus novelas de fantasmas, de personajes esbozados desde detrás de la cortina que separa al narrador de cuanto sucede; personajes inseguros de su realidad, tantas veces alojados en unas pocas palabras, aunque conscientes de la historia y de cómo los atraviesa, de su sensualidad y de lo semejantes que resultan una línea impresa y unos labios. Su prosa tiene la elegancia de las plazas arboladas, de los balcones abiertos a Poniente; también la violencia de los escaparates y las policías secretas.

Me pregunto qué sintió en 1988, cuando la Rua do Carmo comenzó a arder.

Álvaro Muñoz Robledano

 

 

Tenía que morirse en Lisboa, igual que Vázquez Montalbán en Bangkok, porque si no la literatura sería letra muerta. Desde el borde de la nariz de Europa Tabucchi se asomó para oler los guisos espectrales de la cocina portuguesa, los pasos de Pessoa, el aroma nocturno de la India, el rastro de las ballenas cortando las aguas. Creía en la literatura como un marinero cree en el mar, con la fe absoluta de un ballenero que sale a navegar armado de un arpón y una oración ferviente entre los labios mientras maneja los remos. Así nos enseñó que la literatura también es una religión, una fe arcaica donde las grandes palabras y las pequeñas palabras se unen con paciencia de artesano para ir formando despacio una barca, un arpón, un remo, una ballena, un mar, una ciudad muy vieja con un puerto desde el que un hombre cansado vuelve a escribir el mundo.

David Torres

 

 

BIOGRAFÍA DE UN COMPROMISO

Si tuviera que buscar un tema para dirigirme hacia los próximos veinte años de mi vida no sabría donde mirar, si en la prosa o en la poesía, si en la pintura o entre melodías, si en el banco de una estación o en mis adentros deshabitados, si en la nada de mi inteligencia o en el todo de mi ignorancia.

En Tabacaria se prendió el entusiasmo de Antonio Tabucchi y de ahí resurgió su musa existencial, el acompañante de las letras inexploradas, la pluma de las páginas en blanco por escribir…hasta culminar con la propia muerte acaecida el pasado día 25 de marzo después de una larga enfermedad.

Sí. Murió Antonio Tabucchi, el narrador italiano enamorado de Portugal, sus gentes y su lengua; el poeta, ensayista, autor teatral y traductor gran conocedor de la vida y obra de Fernando Pessoa, autor sin igual de Sostiene Pereira entre otras obras importantes que traducido a más de cuarenta lenguas dejó la huella de su indiscutible vocación de servicio social y los premios de su reconocimiento.

José Manuel Alfaro Basilio

 

 

A ANTONIO TABUCCHI IN MEMORIAM

Sobre Prazeres
se descuelga hoy una nube rizada y honda.
Mármoles, cipreses, dejadle sitio,
porque es Antonio, vuestro Antonio,
que vino de muy lejos, para estar solo.

Manuel Moya

 

 

DISCRETO RÉQUIEM
EN TERCETOS LIBRES Y ACRÓSTICO
PARA ANTONIO TABUCCHI

 

Antes que una mañana o un día claro
Notemos que la vida se despierta
Tan cardiovascular tan intrigante

O que la luz por pervertida y sola
Navegue entre las calles hacia el río
Inútil que es el mar por acabarse

O queden por hacer algunas hojas
Tardías hacendadas lisboetas
Arcopendientes anticontratodo

Bastayatantosátrapa suspiros
Ultimaciones carafés corajes
Cortad el alba de una vez tus ojos

Contador tus palabras son nos queda
Humildad queda el vino quedas tu
Intimo adiós sostiene…

 

Jesús Urceloy / abril de 2012

 

 

 

 

 

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