Selección de “La luz entre los cipreses”
porJesús Cárdenas
PRECIPITARNOS AL VACÍO
Muy cerca las campanas de la iglesia
como si anunciarán una pesada salvación.
Un viento cristaliza la ciudad.
Un rastro desvanecido de estrellas
sobre un río que ya no fluye.
Desde la elevación de lo sublime,
precipicio sin igual, vertiginoso tajo,
resbalar hasta el más hondo vacío.
Las ramas asomadas trepidaban
sobre el acantilado,
metáfora de nuestros corazones.
INSOMNIO
Adentrándote en él te sientes más solo.
Estás más cerca de lo imaginario,
casi de lo novelable. El grado gris
de los objetos, su turbiedad,
su estadio de frontera perdida;
es una vuelta de tuerca a la pesada realidad.
En un momento haces un rápido
recuento de la vida,
la boca se te reseca y la cama se acorta.
LA TARDE
Algo extraño me dice que la tarde no avanza,
una lenta granada, sin prisa arde el crepúsculo.
Las luces de tu rostro así me lo confirman.
A tus pies veo sombras exánimes del tiempo
–hechas su cautiverio-, que han venido a posarse
como un pájaro negro, aquí sobre estos muros.
Abajo, las antenas torcidas, y, a oscuras,
todos los bulevares; abismo agonizando.
Mis párpados abiertos y todo lo que nunca
quiero ver en la tarde teñida, este final
con un golpe de frío sobre mi frágil rostro.
Yo pude ver aquella tarde estando en silencio.
PRESENTIMIENTO
Hoy presiento que vienes con la lluvia,
como envuelta en las nubes,
en cada ráfaga de aire. En el sardinel,
el paso de los años, deteriorando su estructura.
Todo el decorado parece quieto:
el húmedo azul, la verticalidad de los pinos.
El radiador en el punto más alto,
las paredes en blanco tatuadas en negro,
un café distendido, el calor entre mi pecho,
las canciones que acompañan a estos versos,
como acompaña a la lluvia
el tintineo en el plástico.
Y claro, me pregunto
si habrás venido para quedarte.
TEMBLOR
Tiemblan las hojas hoy. Un soplo vivo
zarandea el naranjo. La flor blanca
es parte tuya. Levantan el vuelo
grandes enigmas sobre blandos labios,
precipitándose. Abrigados siempre
por el destino y por sus imposibles,
esperan cobijo nuestros deseos.
Nos enroscamos igual que dos sombras
que tiritan más allá del silencio.
La luz de entre los cipreses (Ediciones en Huida 2012)
|