í n d i c e  d e l  n ú m e r o

 

Antoni Tapiès
(1923-2012)

por Álvaro Muñoz Robledano



La discusión en torno a él era constante, aún lo es. Alguna de sus obras se retiró por miedo al ridículo del contratista. Puede que un calcetín de catorce metros fuera risible; la búsqueda de la materia, de lo sustantivo en ella, incluso en objetos manufacturados, incluso en despojos y restos orgánicos, no. Desde luego que no. Una silla plegable, o unos calzoncillos, o una manta, arrancando al cuadro de su bidimensionalidad, pero sometidos a la verticalidad de éste, mientras la pintura o la arcilla actuaba como elemento dialéctico, como código y como transgresión, adquirían, tras pasar por Tapiès, tiempo, sentido, imprecisión.

Inteligencia.

Ni siquiera el todo vale de hoy ha sabido muy bien cómo tratar con la obra de Tapiès, más incómoda cuanto más sobresale del lugar asignado. Pero su pertinencia y su riqueza son la gran y verdadera risotada en la cara de los pazguatos.

© A.M.R.

 

©Alvaro Muñoz Robledano Nació en Madrid en 1965. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los libros: “Fotografías junto al pecio” (Málaga 1991), “Hoteles” (Madrid 1996), “Cuartel de Invierno” (Madrid 2000), "Salvoconductos" (2006) ganador del III Premio Café MOn. Colaborador de ariadna-rc desde sus comienzos donde ha publicado su "Breve historia de la lucha de clases" (2003) y "Notas para un tratado de botánica de la oscuridad" (2007) junto a Pedro Díaz Del Castillo.

54ariadna