Mundus imaginalis
por Iván Fernándes Frías
EL LABERINTO DEL MINOTAURO
“La gloria es como un círculo en el agua, que no para de agrandarse, hasta que,
a copia de expandirse, se pierde en la nada”
William Shakespeare
Dédalo, arquitecto cruel en espirales labras la prisión
del inocente Toro de Minos, que se ahoga cada vez un poquito
en cada vuelta, en cada giro, muere por dentro
suspirando por la hermosa Pasifae , cruel maldición de Poseidón
Dédalo, cruel; ¡Vosotros! Artífices de mentiras, de ilusiones
vacías, dominando el devenir humano como siniestras
marionetas, Dédalos! Manejando el timón de los anhelos
humanos a través de infinitos círculos concéntricos
Prometiendo gloria eterna y pública en lo más profundo,
ignorando el ovillo de hilo color mortecino, Ariadna
rebosante de amor, y como el valiente Teseo, se aventuran
en recorrer infinitamente el laberinto hasta hacerlo importante
ARCADIA
“De oro fue la primera raza de hombres perecederos creada por los Inmortales, moradores de las mansiones olímpicas. Existían en tiempo de Cronos, cuando este reinaba en el cielo. Igual que dioses vivían, con el corazón libre de cuidados, lejos y a salvo de penas y aflicción” Hesíodo
Un mundo que se devora a sí mismo,
sobre sí, replegado hasta el punto;
dimensión ociosa
por evidente desprecio al lejano peligro
Ah! El anteayer de Arcadia
engalanados faunos de deslumbrante belleza
en un verdor que coquetea en primavera
y cubre de poesía en el ocaso
Ah! La vieja Arcadia
sensualidad frenética en el altar mohoso
ante la palidez de Arcadia,
como un mal sueño del hombre
Y se extiende el rojo manto
en las puertas de Arcadia
donde el tiempo se esconde
por la bruma de la crueldad
Arcadia,
otrora símbolo pantocrático de belleza
devino lágrimas en mis ojos
Esbozo cruel de un glorioso pasado
ante el espejo roto
Ah! La vieja Arcadia , se hizo trizas en mis manos
¿Y GOETHE?
“Todo eso que el mundo llama inteligencia y ciencia no es más que vanidad y orgullo”
Fausto (Johann Wolfgang von Goethe)
Caudal del río azotando el rostro de Gea purificando un mundo que se sorprende
que mira en torno a sí mismo
que se descubre en torno a sí
Mismo
Sí mismo
Sí
Así que la hojarasca no escucha
más que lamentos ahogados
esperanza vana como los ojos dorados
en la barca apolillada de Caronte
¿Y Goethe? Cercena la locura
esculpiendo futuros en rocas pasadas
como Fausto, se quema de vida enterrando
el polvo de su escritorio fantasmagórico
donde la educación vertebra la aporía
y el hambre sucumbe ante el pecado
el barro formula las proporciones
del hombre moderno en torno a sí
Mismo
Sí mismo
Sí
Alumbrando sólo la base de su colosal
faro detenido en su propia hermosura
¿Y Goethe? Da una mano a la alegría
y llora ante la duda y las ruinas
Así que del sueño de los griegos
el hombre esclaviza a las musas
tan preocupado de ser moderno
que no deviene ya ser humano
|