Dos poemas
por c.a.campos
dos poemas o varios problemas de c. a. campos
patología
indefectiblemente me parece que desaparece,
que en el mejor o en el peor de los casos
ya no siento como otrora
la obligación de saber, de ponerme atención,
que en el mejor o en el peor de los casos
yo he consumido o se me ha exhausto
mi ración de entusiasmo,
de antelación, intervención, intromisión,
y que a la bancarrota se llega
del corazón, de las palabras,
de lo que uno se ha impuesto a sí mismo
que en el mejor o en el peor de los casos
me parece esperado lo que se hace o lo que me hago,
lo que se deshace o desaparece
pero no a su debido tiempo,
nunca como por arte de magia ni lo antes posible—
como exige el protocolo del deseo,
de un aprieto, del pánico o de un asalto
que tarde o temprano se sucumbe
a los efectos nocivos o corrosivos de la luz,
de nuestra anatomía, autonomía,
cuando el prurito de perfección empieza
a perder su tacto, su prestigio,
su vigencia o su período de incubación
que en el mejor o en el peor de los casos
me tiene sin cuidado el presente,
su futuro,
el sabueso que yo llevo dentro
con cara de yo no fui
se suman a la lista de esperanzas, de expectativas,
de cuando en cuando y sin uno darse cuenta
como por arte de magia
aparecen de tu puño y letra un día cualquiera
en tu agenda, en tu itinerario de oficinista,
de apuntes al margen de la página
los quehaceres por o para hacer,
los proyectos o tentativas por o para realizar,
las tentaciones ante las que sucumbir
se inscriben o se te injertan, inoculan,
a veces con el entusiasmo de los neófitos,
de los hinchas,
otras en guardia o bien armados de experiencia,
de una paciencia que confundimos
con la aceptación, con la resignación
de un día para otro y en fila india
se van sumando a tu cuenta agresiva, regresiva
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