Vigilante y otros poemas
por Yosie Crespo
Vigilante
Mar adentro
viven lunas que llegan
con la misma lentitud
de una carta vacía
y pasan en la noche
como si fueran ideas
que un poeta no puede
evitar.
Igual que la duda
hay gentes que alcanzan
lugares en el mundo
que apenas son el recuerdo
de donde nada ocurre.
Las vigilo como perros
Que caen desgastados
Por el tiempo.
Para que no me sorprendan
una tarde
con la misma violencia
de sus manos,
Diez metros bajo tierra.
Invectiva de amor contra las cosas que se fueron
Llegando su olor existía la luz
y su delicadeza derribaba
los cuerpos abrazados
que llevaban su nombre.
Adonde nos fuimos, muchacha?
Aquellas pasajeras ciudades
que anduvimos
nos comen por la sangre
como la edad del deseo.
Eramos el camino
de todo tiempo y lugar.
Habían tantas cosas que amaba de tí.
Amé los pesares de tu alma,
la esencia invisible de tu soberbio amor
tu calma, tu desespero,
tu desvelo preguntando por mi silueta.
Amé lo imposible de amar.
Adonde nos fuimos, muchacha
sin que nadie nos detuviera?
ni siquiera la carne preguntó
porqué nos dejaba muriendo?
Habían tantas cosas que me gustaban
de tí.
Hasta el humo derrumbado
convertido en cenizas
por su ausencia.
El minuto relámpago de su almanaque
consumido de antojos,
la fiera lacerada de su abrazo,
su lunar escondido premiado de mí.
Decir adiós fue, muchacha
conformarse con un cuerpo
que ya no es.
Obligarme a comulgar
con la idea de ser yo.
Danza un poema sobre la tumba de Poe
XIV. Serie Poemas Breves
Que nunca abandonen mis ojos
la eterna manía
de ser libres.
Que anuncie la diana el sonido
del recuerdo
como si llegara del viento
mi sombra sin rumbo.
Transfórmate en raíz o en tierra.
Sereno es el secreto más hondo
Y el miedo nos empuja
como si fueran susurrando
las alas de un cuervo.
Sobre la tumba de Poe
Dejo todo por hallarte.
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