
El artista Enrico Baj y el teórico del arte Paul Virilio sostienen la conversación que constituye este lbro acerca de la miseria del arte actual, de la pérdida de su dimensión espiritual a causa de la perversión mercantilista, de su nula capacidad ideológica, en tanto en cuanto ha borrado las diferencias de discurso entre unas y otras obras. También dan su adiós a la belleza, a la que identifican con el dominio técnico de las disciplinas clásicas. Reconocer el valor de una crítica no significa asumirla por completo, ni mucho menos asumir las conclusiones que de dicha crítica se extraen. Sobre todo cuando las conclusiones son el retorno al pasado y la asunción del cristianismo como visión necesaria, cuestión que Baj plantea en algún momento. Obviamentre, no me parecen válidas a mí; nada más lejos de mi intención que pontificar.
No creo que estemos al borde de la catástrofe que Virilio y Baj ven en ciernes, pero sí que me parece que buena parte de sus análisis son certeros, que el arte contemporáneo se está dirigiendo hacia el fondo de un callejón sin salida en el que será necesario que cada artista se pregunte a sí mismo, que se reinvente, que vuelva a mirar a su alrededor, al pasado y a los otros presentes, esos en los que la vida está, de verdad, en movimiento.
No estaría de más contar con el silencio de marchantes, galeristas, publicitarios e inversores. Sería de nucha ayuda.
© A.M.R.