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EL LABERINTO A R I A D N A - R C . c om c r e a c i ó n l i t e r a r i a
[número cuarenta y ocho edición VERANO 2010] S E P T I E M B R E
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Leyendo un poema de Bertolt Brecht
Me acerqué a la estantería Un instante apareció el nombre Afanado durante un rato
Pudo ser todo Pero más tarde descubrí (Tratando de recordar a Blaise Cendrars)
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© Luiz Zarca: Nacido en Málaga .Licenciado en Económicas. Cursa Estudios de Filología. Ex profesor de Universidad (Económicas). Profesor voluntario de español para inmigrantes. Consultor desarrollo productos. Con publicaciones de economía. Reside en Málaga. |
Selección de poemas Quiero amarte Quiero amarte, Metida en mí
Besos sueltos para un oído Cae se deshace La belleza
Éxtasis mudo En la noche me deshago
Con tu mano Lento pero no por el cansancio
I la palabra sirve de llave Melodía a medianoche II III IV
Principio sin Arquímedes Dame una palabra
Unión de latidos Cuando los que aman se reúnen, la forma es otra. Rompió el vino las copas
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© María José Mures. Nace en Fernán Núñez, Córdoba, el 4 de abril de 1970. Es diplomada en Educación Especial por la Universidad de Córdoba y habilitada en Educación Infantil por la UNED. Es Máster en logopedia en Rehabilitación de los trastornos del lenguaje y el habla por la Universitat Politècnica de Catalunya.Fue directora adjunta de Revista de Feria de su localidad durante dos años y después formó parte del grupo de redacción. Sus versos aparecen en Revistas Literarias como Alhucema, Baquiana, Arique de Cuba, La pájara pinta, Caños Dorados, Pan de Trigo, y otras de soporte digital. Tiene publicados tres libros: Antes del Amor, Zahorí y Cambalache, este último prologado por Aimée G. Bolaños. Está incluida en la Antología de poetas de Fernán Núñez, 2006. Ha sido colaboradora en la edición del libro de Romances y canciones de Amor II, 2006, de la Diputación Provincial de Ciudad Real. En ese mismo año el Ateneo de Almagro la nombra Socia de Honor. Fue merecedora del segundo Premio de Poesía en Alfafar, Valencia, con su poemario Zahira y en 2007 fue premiado su poemario Entre la espada y tú, amor en el V Concurso Nacional de Poesía “Caños Dorados”. |
Sensaciones
Tu mirada al despertar.
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© Gema Serrano Berzosa. Mi nombre es Gema Serrano Berzosa, nací y resido en Córdoba (España). Tengo 28 años y actualmente estudio Filología Hispánica. Mis estudios universitarios los alterno con otra de mis pasiones, el teatro aficionado. Me subí por primera vez a un escenario hace siete años y desde entonces no me he bajado. He participado en un corto – documental, he hecho teatro en la calle en dos “Noches Blancas del Flamenco” que se han llevado a cabo en mi ciudad tanto el año pasado como el anterior, he participado en jornadas por la paz… Y por supuesto, mi tercera pasión, pero por ello no menos importante, es la escritura y la literatura. Desde pequeña he escrito, sin embargo, hasta ahora a mis 28 años, no había sentido la necesidad de publicar nada. Ya de joven gané algunos concursos y me publicaron algunos relatos en el periódico local. Uno de mis textos, concretamente el texto de La rosa, lo incluí en uno de los montajes de mi grupo de teatro y tuvo buena crítica (aquí tenéis la muestra de ello: http://www.andalocio.es/cont/18946/?nid=173). Ese fue tal vez el motivo que me animó a dar el paso que estoy dando. |
Anunciación. Selección poemas
Merodear En la lentitud de uno que abrumado Tal vez la mordedura O tanta podredumbre En la lentitud, pues, Y la luz en las torres
Persona Delgada de salud animal La temprana niñez, sin duda, A veces un eco de aquel ruido, Puro acontecer, verdad, pura enjundia Delgada, delgada mi persona, Rebelión Desplómese de pronto el firmamento Hágase el caos en ti, universo, agítense tus constelaciones, y todo vuelva, Padre, a comenzar,
Ánimas del agua Sordo estrépito de las lluvias Ruidos en la noche acribillada Dondequiera, pastor taciturno (Entonces madre en zozobra trepando Lluvias de no cesar de llover en mí, |
© Ulises Varsovia |
De(a)claraciones
1 Y cuando en secreto
(D’après La carte postale de J. Derrida) 2 Para enamorarme de ti Confesémoslo: ningún amor
Tiempo del poema Tan dispares las voces Sé que os tuve que olvidar Hoy el poema os ha tornado Ironía poética Posesión leve
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© Olga Guadalupe. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid y doctora por la University of Pennsylvannia (Filadelfia, EEUU). Actualmente es Profesora Asociada de Teoría de la comunicación, Lengua y comunicación, y Literatura y periodismo en la Universidad Antonio de Nebrija de Madrid. Ha sido profesora en la University of Pennsylvannia (Filadelphia, Pennsylvania); Bucknell University (Lewisburg, Pennsylvannia) y University of Wisconsin-Milwaukee (Milwaukee, Wisconsin). Igualmente ha impartido clases en la New York University de Madrid. XX Premio "Voces Nuevas" de Poesía 2007 de la Editorial Torremozas (Madrid). Primer Premio 15° Concurso de Poesía de Primavera de Vilafranca del Penedés (Barcelona) 2007. Accesit del I Certamen Internacional de Poesía Erótica Buho Rojo (España) 2006. Libros“El medio es el mensaje:” De la comunicación a la literatura epistolar en el siglo XIX (2009, inédito).Insurrección del recuerdo (inédito) La memoria donde ardía (Madrid: Betania, 2009). Reseñado en La opinión de Tenerife: Enrique Barrero Rodríguez. “La memoria donde ardía.” “El vuelo de Ícaro” nº 451, La opinión de Tenerife. 10 de octubre, 2009: 7. De amor tan solo (Madrid: Vitruvio, 2007). Reseñado en Ariadna-Revista de creación: Antonio Polo, "Olga Guadalupe, De amor tan solo: Un diálogo entre el amor y el desamor". Ariadna-RC, n° 37, otoño 2007 y en Prometeo digital nº 16: Juan Ruiz Torres, julio 2008. Publicaciones poéticas (Revistas y antologías. “Poemas de Insurrección del recuerdo.” Salina 22 (2009): 5-7. “Restallándome memorias.” V Cuaderno de Profesores Poetas 2008/2009. Segovia: IES Francisco Giner de los Ríos (2009): 48-49. “Un vacío afirmándose siempre.” El Coloquio de los perros 22, otoño 2008. “Insurrección del recuerdo.” Hermes 7 (2008): 11-15. “Retornado abril.” Cuarta exposición-homenaje mural y virtual de poesía y arte 2008, dedicada a Juan Ruiz de Torres. XLIV Congreso de la Asociación Canadiense de Hispanistas
(U. of British Columbia, Vancouver), 31 mayo-3 junio, 2008. “Tres poemas.” IV Cuaderno de Profesores Poetas 2007/2008. Segovia: IES Francisco Giner de los Ríos (2008): 48-50. “La memoria donde ardía (2).” Ariadna. Revista de Creación 38, invierno 2008. "El mundo comienza exacto." En “Nueva Poesía.” La Pájara Pinta, Prometeo Digital 27, septiembre 2007. “Cuatro poemas.” Voces Nuevas (XX Selección). Madrid: Torremozas, 2007. 27-30. "Recuerdos." En "Nueva Poesía" La Pájara Pinta, Prometeo Digital 26, marzo, 2007. "Pasos contrarios." Nueva poesía hispanoamericana. Madrid: Ediciones Lord Byron, 2007. 57. "De amor tan solo (9 poemas).” Ariadna. Revista de Creación 34, invierno 2007. "Última ausencia." Silencios de hielo y papel. Poemas finalistas del II Certamen de Poesía Ábaco. Madrid: Editorial Ábaco, 2006. 18. "La memoria donde ardía (11 poemas).” Ariadna. Revista de Creación 33, otoño 2006. "Última ausencia"; "Ardor". Nueva poesía hispanoamericana. Lima, Perú: LordByron Ediciones, 2006. 43-44. "Cómo será que del año al cabo y otros poemas.” Claustro poético. Boletín virtual de poesía Asociación Cultural Claustro Poético de Jaén 6, otoño 2006. "De amor tan solo." I Certamen de poesía erótica internacional Buho Rojo. Madrid: GrupoBuho, 2006. 67-75. "De tan alta marea." Antología poética. Desde mi ventana: Soledad y Vértigo. Poemas finalistas del I Certamen de Poesía Ábaco. Madrid: Editorial Ábaco, 2006. 104. "Haití: El lenguaje y la flor." Nebrija Digital 014, enero-marzo 2006. |
Selección de poemas
EN UN FRASCO DE CRISTAL
DONDE fueron los pétalos en flor que al bosque de hermosura perfumaban, aquellos que de Amor se deshojaban pidiéndole respuestas al Amor.
Donde fueron las bolas de alcanfor que del bosque el aroma conservaban, aquellas que del sueño despertaban oyéndole cantar al ruiseñor.
Aquellas que acabaron tropezando con los pies de un Amor que ya sin ganas le puso a nuestros besos un bozal.
Aquellas que acabaron decorando la mesa de algún cuarto sin ventanas metidas en un frasco de cristal.
MATAR A CUPIDO
¿ES cierto que ha venido promiscuo de intenciones el Amor, pidiendo por favor que maten a Cupido? - ¡Cogerlo! cuando esté desprevenido, que pruebe de su propia medicina, matar al que asesina rompiendo corazones. Caínes de Cupido las traiciones del odio y la rutina.
LA HISTORIA NO TE OLVIDA COMPAÑERO
EN este invierno frío y duradero de gripes y catarros mal curados, de sueños imperfectos de pasados, de besos que no riman tus “te quiero”.
En este invierno tan de invernadero ausente de Nerudas y Machados, de todos son las voces que han gritado: “¡la Historia no te olvida compañero!”.
Enfermas ilusiones concebidas a golpes que oxidados dictadores nos dieron de un futuro en subjuntivo.
El tiempo cicatriza las heridas, la Vida memoriza sus errores y Salvador Allende sigue vivo.
DONDE ESTÁN LOS POETAS
AHORA que el Amor es transparente y el miedo se refleja en los espejos, ahora que se cobran los consejos y el odio es el más fiel de mis clientes.
Ahora que olvidamos los errores y el sueño nos despierta pesadillas ahora que la vida se maquilla y huelen a sudor todas las flores.
Por qué se han escondido los poetas ahora que el Amor más necesita de versos que se inventen los “te quiero”.
El hombre siempre ha sido marioneta del beso que de Amor la princesita al príncipe convierte en prisionero.
VIVIENDO COMO VIVO
VIVIENDO como vivo en este gueto de artistas y poetas de salón igual le meto mano a una canción que corto las orejas de un soneto.
Bebiendo como bebo del delito de no seguir patrón, normas ni leyes, igual pierdo la grande con tres reyes que gano veinte a pares con dos pitos.
Invéntense ridículas razones para esta despedida tan urgente; a veces la ilusión no es suficiente para que coman tantos corazones.
Yo solo quise ser por un momento “Quijote” de los mundos que me invento.
A PANCHO VARONA
CUANDO el mundo es más voraz y narcisista y de cáncer de pasión muere el poeta cuando roban el talento a los artistas y el deseo santifica al proxeneta.
Cuando el sueño de volar pierde las alas y el fracaso tiene nombre y apellidos, cuando amarse hace más daño que las balas y la muerte duele menos que el olvido.
Cuando un beso es una flor que se marchita y un te quiero es un bombón de silicona que confunde los abriles con febreros.
Es entonces cuando el alma necesita corazones como el de Pancho Varona: el Amigo, el primo Hermano, el Compañero.
PÁJAROS DE BARRO
SI pudieras meterte en mi cabeza verías trasquilones de esperanza espasmos de interés e hipocresía jirones descosidos de impotencia.
Si pudieras meterte en mi cabeza verías que lo sueños son mi patria que el vuelo de tu falda es mi bandera que muero de utopías mal curadas. Y así paso las noches de mi vida aullándole a la luna mis desgracias, rezando por tus besos que no llegan.
Y así me encuentra el sol cada mañana lanzando al cielo pájaros de barro que el suelo me devuelve hechos añicos.
“Porque nunca se deja de aprender, porque nunca se deja de morir”.
A LAURA GRANADOS
Acuérdate del tiempo que pasamos
Llevando en andas nuestras ilusiones Abstemia apuntalando corazones Untados de pasión si nos miramos. Recuerda mi deseo en tu saliva Ayuno en la vigilia de tus sueños
Girando el mundo se hace más pequeño, Rodando el mundo siempre es cuesta arriba. Acuérdate de todos los poemas Nacidos de mi boca y de tu olvido Aliento de tus veinte Primaveras. Desnúdate de axiomas y teoremas Oprime el corazón con tus latidos Sacúdete el placer hasta que mueras.
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© Amado Storni. Nacido en Madrid (España) pero alcarreño de adopción, Jaime Fernández, |
Nosotros
Nosotros, Nosotros, Y fue como hermoso arrugarse así, Y fue como premonitorio
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© Francisco Robles. Nacido en 1979, en Málaga. Licenciado en filosofía en la Universidad de Málaga. Gana el primer concurso de poesía Camino de Antequera 1997. Finalista en el segundo concurso de poesía Camino de Antequera 1998. Mención de honor en el concurso internacional de poesía Espíritu literario 2008. Mención de honor en el concurso internacional de poesía El mundo lleva alas 2009. Colabora en el número de Diciembre de 2008 de la revista Voces de Hoy. Colabora con Novaltea Ediciones. Diciembre 2008. Colabora en el número 6 de Generación Espontánea, 2009. Colabora en el número de enero de 2009 de la revista Espíritu Literario. Colabora en el número 4 de la revista Cartha Poética.2009. Colabora regularmente con la revista Utopía Poética. Publica en la antología Impresiones y Recuerdos de Centro Poético. 2009. Publica en De enamorarse y amar, de Utopía de las Artes. 2009. Publica en la antología del VIII encuentro provincial de poesía de Torrox. 2009. Finalista en el certamen homenaje a Miguel Hernández del colectivo Giner de Los Ríos. 2010. Escribe regularmente en el blog Http://iconografademisoledad.blogspot.com |
Selección de poemas
ESDRÚJULAS
Pasos de porcelana parten mis pesadillas
COLOQUIO SENTIMENTAL ahora los dos miran la cama de dos plazas con asco ¿qué buscás en ese cajón? está prohibido tocarlo. las hebras respiran, ascienden como espectros se acuestan a dormir sin ponerse la ropa de cama
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© Agustina Jazmín. Nació en Buenos Aires, Argentina, en 1991. Entre sus publicaciones se encuentra un relato en la antología Cuentos como pájaros, editorial Dunken, una de sus poesías en la antología Esplendor Nocturno, del Centro de Estudios Poéticos, además de varias publicaciones en la revista El viajero y otras en diversos blogs y revistas on-line. Actualmente se encuentra cursando la carrera de Letras en la Universidad de Buenos Aires. |
Incompleto/Hoja en Blanco
INCOMPLETO Las únicas palabras
LA HOJA EN BLANCO Echo de menos tus aes saltarinas, No soporto la ausencia Añoro tus sensuales eses, ¡Escríbeme! ¡Escríbeme!
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© Jesús Urbano. Mi nombre es Jesús Urbano. Tengo 27 años y soy de Córdoba capital. Mi gran pasión es escribir. Mi mayor deseo sería dedicar por completo mi vida a la escritura. Me gustan todos los géneros, aunque sobre todo escribo ciencia-ficción. Actualmente estoy terminando una novela, así como varios relatos. También me encanta el cine, de hecho, no me importaría escribir algún guión para cine o televisión |
Volar
El niño se llama Miguel, tiene siete años y ha decidido que hoy va a aprender a volar.
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© Daniel Sánchez Pardos (Barcelona, 1979) es autor de las novelas El Jardín de los Curiosos (Bohodón Ediciones, 2010) y Tiempos felices (de próxima publicación en Ediciones del Viento). Sus narraciones han sido premiadas en concursos como el NH de Relatos o el Joven & Brillante de Novela Corta, y han aparecido en diversas revistas y antologías. |
Laura
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© Gema Serrano Berzosa. Mi nombre es Gema Serrano Berzosa, nací y resido en Córdoba (España). Tengo 28 años y actualmente estudio Filología Hispánica. Mis estudios universitarios los alterno con otra de mis pasiones, el teatro aficionado. Me subí por primera vez a un escenario hace siete años y desde entonces no me he bajado. He participado en un corto – documental, he hecho teatro en la calle en dos “Noches Blancas del Flamenco” que se han llevado a cabo en mi ciudad tanto el año pasado como el anterior, he participado en jornadas por la paz… Y por supuesto, mi tercera pasión, pero por ello no menos importante, es la escritura y la literatura. Desde pequeña he escrito, sin embargo, hasta ahora a mis 28 años, no había sentido la necesidad de publicar nada. Ya de joven gané algunos concursos y me publicaron algunos relatos en el periódico local. Uno de mis textos, concretamente el texto de La rosa, lo incluí en uno de los montajes de mi grupo de teatro y tuvo buena crítica (aquí tenéis la muestra de ello: http://www.andalocio.es/cont/18946/?nid=173). Ese fue tal vez el motivo que me animó a dar el paso que estoy dando. |
En este lugar no servimos gazpacho
I Augusto Morales era un tipo reservado, parco y, dentro de un rango saludable, callado. Pese a que era reconocido por su tranquilidad y por su sobresaliente sagacidad, Augusto no podía tomar ninguna decisión en su vida – por más pequeña que fuera- sin consultarla una infinidad de veces con sus amigos, de quienes desconfiaba en secreto. Muy a menudo, sobre todo cuando le sucedía algo bueno, Augusto podía escuchar en lo más profundo de su mente a una pequeña vocecita optimista que lo incitaba a imaginar situaciones que, aunque era posible que sucedieran, nunca ocurrían. Esta pequeña vocecita optimista lo llevó a las desilusiones más grandes de su vida. Pero Augusto seguía firme y continuaba. En lo más profundo de su persona en realidad confiaba en las personas, pero la vocecita optimista terminaba por derrumbar el castillo de naipes que Augusto construía en su cabeza cada vez que conocía a una nueva persona. Augusto tenía un enorme pero frágil corazón y su cerebro funcionaba como una perfecta máquina de contradicciones. Una tarde fría de julio la suerte le sonrió a Augusto, finalmente la vocecita optimista tuvo la razón, pues formalizó, con un discurso aprendido hasta la médula, una hermosa relación con la muchacha más apuesta de su colegio, Dominga Silva. Esto causó un gran alboroto dentro del establecimiento y los comentarios mal intencionados no se hicieron esperar. -¿Por qué lo eligió a él?- era la pregunta que todos se hacían. Para desgracia de Augusto estos comentarios lograron anidar en sus oídos como venenosas serpientes. Y como una bola de nieve al final de una inclinada ladera, las malas intenciones se habían hacinado; alcanzando un enorme tamaño. Esta masa deforme de odio chocó contra Augusto, quien agobiado por una inseguridad crónica, no pudo evitar pensar que aquellos dicho eran verdades absolutas. De pronto la vocecita optimista no era tan optimista. Pese a que Dominga le dejó bien claro a Augusto que lo amaba, el joven no pudo evitar sentir trastocada su alma a un nivel que jamás podría redimir. La vocecita optimista había ganado. Pese a esto la relación progresó favorablemente para ambos. Sinceramente pasaron los mejores años de su vida en aquella escuela.
II Para sobrellevar la devastadora rutina del día a día, la pareja generó una infinidad de costumbres o rutinas, como le gustaba llamarlas Augusto. La favorita de Dominga era pasear en bicicleta por las plazas de la ciudad. A ella le encantaba mirar a las demás parejas y tratar de dilucidar cuánto se amaban. Augusto, por su parte, no podía pensar en nada más pues quedaba absorto en la belleza de aquel ángel sobre dos ruedas que era Dominga. Otra de las costumbres, y la favorita del joven, era cenar en el restaurante que servía el mejor gazpacho de la ciudad todos los viernes. La primera vez que llegaron al restaurante Augusto ordenó gazpacho sólo porque el mesero se lo recomendó. <<Le sugiero el gazpacho señor. Es nuestra especialidad y en ningún otro lugar lo preparan mejor.>> Dijo el mesero con una seguridad lo que asombró. La primera cucharada de gazpacho que probó la encontró insípida, y la fría temperatura del plato no ayudaba mucho. De todas formas Augusto siguió comiendo, no pensaba desperdiciar la comida, ni siquiera aquella sopa desabrida que tenía enfrente. Pero sucedió algo extraño con cada bocado que daba, Augusto se sentía mejor, tranquilo. Sin las pequeñas vocecitas optimistas que lo atormentaban. Augusto sintió que el gazpacho lograba hacer lo que nunca pudo: callar las voces en su cabeza. Por lo que el joven esperaba con ansias todos los viernes disfrutar de aquel platillo andaluz. Era casi una necesidad patológica. Ya adultos, arrendaron una casa en las cercanía de la ciudad. Augusto y Dominga compartían el mismo techo sin haber contraído matrimonio pues la espina de la desconfianza seguía firmemente clavada en el corazón del joven. Pero una noche, acostado junto a Dominga, quien dormía rendida a sus sueños y pesadillas, Augusto Morales, elaboró una breve pero profunda declaración de amor. Sin saber el porqué, el joven quería comprometerse.
III El reloj de la cocina indicaba las nueve con diez minutos, otro viernes se terminaba y Augusto Morales se alistaba para cumplir con aquel sagrado ritual, pero esa noche era más importante que las otras, ya que, finalmente, el joven se había decidido a dar el importante paso de dejar el concubinato y abrazar la vida matrimonial. Se dio una larga ducha, se perfumó como jamás lo había hecho y frente al espejo de cuerpo entero se observó mientras repasaba el discurso con el que le pediría matrimonio a Dominga. De repente, dos breves tonos retumbaron en la habitación contigua al baño, él supo de inmediato quién le había enviado el mensaje. La vocecita optimista susurró... Por el nerviosismo que sentía la búsqueda del aparato se transformó en toda una travesía. Buscó entre las sábanas de la cama, bajo ésta, en cada uno de los cajones de la mesa del televisor, en el cesto de la ropa sucia. Al final lo encontró donde siempre estuvo: En el bolsillo interior de su chaqueta. En la pantalla del aparato brillaba en letras blancas la frase: <<1 Mensaje Nuevo.>> Éste decía: <<Llegaré tarde. Mucho trabajo. Te quiero besos. D>> Miró por la ventana que estaba frente a él y vio al lucero vespertino que resplandecía en el horizonte. Solitario como él, pensó. De manera automática redactó un mensaje indicándole que estaría esperándola en la mesa tres, la misma de siempre. Volvió al baño y trató de recordar algunas palabras de su declaración, como si nada hubiera sucedido, como si ese maldito mensaje nunca hubiese llegado. En su habitación, se dejó caer sobre la cama matrimonial y soltó una desabrida risa, luego encendió la televisión, hizo zapping por algunos minutos y la apagó . Pensó que algo no estaba bien. Una extraña sensación recorrió su cuerpo y se anidó en la base de la espalda, causándole un escalofrío. Miró por la ventana y el lucero vespertino aún se encontraba solo. Tomó esto como un mal augurio y aventó el control remoto de la televisión contra la muralla; este estalló en centenares de piezas coloridas. Se presionó fuertemente los ojos, como si tratara de sacárselos por la nuca y miró hacia el techo como si exigiera una explicación o alguna expiación. Revolcándose en la cama buscó la posición más cómoda para dormir un rato. Cerró los ojos y pensó en el sabor del gazpacho. Se sintió mejor. El reloj de la cocina marcaba las nueve con veinticinco minutos y durante la noche no volvió a marcar ninguna otra hora más. Augusto cayó en un estado de sopor tranquilizante del que no quería salir, los párpados aumentaron de peso y se le hizo imposible mantener los ojos abiertos, sentía que que ya no respiraba, que no pesaba nada y que comenzaba a elevarse de la cama. Súbitamente abrió los ojos y de un brinco se levantó. Miró el reloj de la cocina, éste indicaba las diez con quince minutos. Augusto corrió hacia su automóvil y se dirigió al restaurante.
IV El lugar no era precisamente un restaurante de cinco estrellas pero estaba decorado para aparentar, a lo más, tres. Con un leve aire de soberbia y aún cansado por la maratónica carrera hacia el local, Augusto Morales inspeccionó el lugar. No pudo encontrar a Dominga por ningún lado por lo que avanzó un par de pasos hacia el centro y, alzándose sobre la punta de sus pies, volvió a dar una vistazo. Nada. Pese al pequeño espectáculo que Augusto había armado, ninguno de los sujetos que allí comían le prestaron atención, seguían engullendo su alimento como bestias. De repente un pequeño y viejo señor, vestido con un espantoso traje de color marrón claro, le preguntó: - ¿Busca a alguien señor? Augusto miró hacia abajo y dijo: -Claro. Soy Augusto Morales y busco a Dominga Silva. Tenemos reservada una mesa para hoy... la tres...A las nueve, creo que ya es tarde... Pese a los esfuerzos de Augusto por disimular su nerviosismo, el mesero pudo percatarse de que algo no andaba bien con el joven. -Está bien señor, cálmese. Si fuera tan amable de acompañarme hacia la entrada para revisar su reserva, todo estará en orden. Incluso, si lo desea, le ayudaré a encontrar a su amada. Augusto quedó atónito frente a la respuesta del camarero, no sólo por la seguridad y soltura con la que el anciano se expresó, sino porque también tuvo la extraña sensación de haberlo visto antes, es más, hasta creía que lo conocía. Caviló la idea durante el trayecto hacia el mesón de entrada. Con una velocidad no propia de su edad, el viejo mesero sacó un mohoso mamotreto que estaba a punto de desintegrarse. Era el dichoso libro de reservas. Augusto pudo notar que una gran cantidad de nombres estaban escritos en las amarillentas páginas del barroco libro. El anciano volteaba con cuidado cada una de las páginas, se detuvo y dijo: -Disculpe señor pero, ¿cuál es su apellido? Mientras el anciano seguía escudriñando las páginas del libro, Augusto tuvo un pensamiento que lo heló hasta la médula. Una pregunta explotó en su cerebro como media tonelada de pólvora. ¿Cómo era posible que el mesero supiera que Dominga Silva era su amada? En su mente no habían dudas, había escuchado claramente al mesero cuando dijo <<le ayudaré a encontrar a su amada.>>, antes de dirigirse al mesón de entrada. La inseguridad lo ahogó en un mar de preguntas sin respuestas. Abrió la boca pero antes de poder decir algo el mesero lo atajo diciendo: -Lo siento señor Morales, pero su nombre no está en la lista. Si antes Augusto se encontraba nadando en un mar de preguntas, ahora este mar se había congelado de golpe, aprisionando su cuerpo en una celda asfixiante. No supo por qué, pero tuvo unas ganas enormes de golpear al vejestorio que se encontraba frente a él. Se contuvo y pudo derretir una pequeña porción de la celda que lo aprisionaba, la suficiente para decir: -Es muy extraño...Siempre Dominga y yo hemos venido a este lugar los viernes y siempre ordenamos lo mismo- dentro de él estas palabras sonaron horribles, como si las hubiera dicho un niño que es inculpado de una travesura que nunca hizo. -Señor usted no puede estar más equivocado. Permítame decirle que hoy es jueves y, además, en este lugar no servimos gazpacho- le respondió el mesero con un tono firme, directo y carente de emociones. La celda se volvió helada de golpe, petrificando los huesos de Augusto. Sintió que la cabeza le iba a explotar. Podía creer que, tal vez, hoy no fuera viernes pero, de ninguna forma, podía creer que en ese lugar, su restaurante favorito, donde podía exorcizar sus demonios comiendo aquella sopa fría, no sirvieran gazpacho. La cabeza de Augusto finalmente explotó. -¡¿Pero cómo?!- espetó- ¡Reconozco este lugar, reconozco las mesas, a las personas e incluso a ti! Diciendo esto se volteó, dándole la espalda al mesero, y mientras apuntaba a una de las pequeñas mesas gritó con vehemencia: -¡Es allí donde siempre nos sentamos!¡Mesa tres, mesa tres, mesa tres! Respiró profundamente y al enfrentar nuevamente al mesero, el rostro de Augusto Morales se quebró en un desfigurado gesto de sorpresa y horror. Frente a él ya no se encontraba el viejo mesero, había sido suplantado por un joven con las mismas ropas. Todo es una broma, pensó. Los ojos del joven brillaban como dos carbones en la obscuridad, rojos como la ira que profesaban. Con un movimiento rápido Augusto dio un paso hacia atrás, le temblaban las rodillas y tuvo un par de arcadas; el sabor del gazpacho quedó en su boca como un bálsamo insoluble. Frente a él, el muchacho de los ojos sulfurosos lo seguía observando impávido y con una inocencia diabólica. -¿Le pasa algo señor?- preguntó el mesero. Sus palabras, embadurnadas en sarcasmo y desprecio, sacaron a Augusto de su letargo. Dio un vistazo a su alrededor; nada había cambiado. Suspiró de impotencia e inspeccionó con más profundidad los ojos del joven, sin dudad no eran humanos. Y luego examinó su cara. Los labios del joven se extendieron hacia los lados para luego subir ligeramente, en su rostro se dibujo algo parecido a una sonrisa. Es así como deben sonreír los demonios, pensó. Entonces, aún con el sabor del gazpacho en la boca, Augusto supo lo que estaba sucediendo. Estaba soñando, estaba teniendo una pesadilla. Lo más probable es que aún estuviera en su cama viendo la pared o la televisión. Pensó en el discurso y en las palabras que Dominga le había dicho aquel día de la gran discusión: <<Tonto, sabes que te amo. No escuches a los demás porque no saben lo que yo pienso de ti>>. Augusto no pudo evitar pedir perdón. El mesero con la mirada fija en el pecho de Augusto dijo: - De nada servirá pedir disculpas, a estas alturas la suerte ya está echada. Augusto pensó en golpear al demonio pero de inmediato supo que de nada serviría. -No, por favor- dijo. Cerró los ojos y, en la perfecta obscuridad que sus párpados crearon, vio brillar los ojos del joven mesero. Epílogo: Dominga Silva llegó a su casa ese día viernes a las nueve con veinte minutos, diez minutos antes había enviado un mensaje a Augusto Morales informándole que llegaría tarde por culpa del trabajo, pero todo era una broma, pues el verdadero cometido de Dominga era sorprender a Augusto. La joven entró silenciosamente a las casa y se dirigió hacia la habitación donde Augusto debería estar. Efectivamente allí lo encontró, tendido en la cama pero sin pulso y con un líquido rojizo en los labios. La autopsia determinó que el extraño líquido no era más que gazpacho.
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© José María Naranjo. |
La vie secrète des femmes Los trasgos viven dentro del hueco de los árboles. Salen de ellos con el objetivo firme de observar como va el mundo. Contemplan cada día: las mañanas y las tardes, el ocaso del sol y la salida sorprendente de la luna. Por las noches se meten en las camas de las hembras de los hombres, allí encuentran desde mujeres apasionadas y viajadas hasta doncellas puras que se ruborizan. Los trasgos les susurran palabras al oído, los trasgos recorren sus cuerpos, y a veces el hombre que acompaña su lecho las oye lanzar un gemido de placer mientras duermen. Al día siguiente ellas recuerdan de manera febril como poseídas por una extraña locura que no entienden, los placeres de la noche anterior, pues los trasgos son traviesos y conocen todas las artimañas para darles placer a las mujeres, ya que reúnen la sabiduría de todos los hombres del mundo, la magia de los árboles, los anhelos de las hembras y la sensibilidad de sus pieles.
Trasgo: m. Duende, espíritu enredado |
© María Aixa Sanz. (España, 1973) Escritora valenciana. Tiene publicadas las novelas “El pasado es un regalo” (2000), “La escena” (2001), “Antes del último suspiro” (2006) y “Fragmentos de Carlota G.” (2008). En mayo del 2008 publica el ensayo “El peligro de releer”, recopilatorio de los artículos literarios, con los que colabora en diversas revistas de España y Latinoamérica. Ganadora de varios premios de narrativa breve, relato y cuento en distintos idiomas. http://mariaaixasanz.blogspot.com/ |
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