RESEÑAS Y ARTÍCULOS

A R I A D N A - R C . c om

[número cuarenta y ocho edición verano 2010]

S E P T I E M B R E

 


i m p r i m i r 


v o l v e r

 


Eduardo Becerra (Ed.)
Ciudades Posibles
Arte y ficción en la constitución del espacio urbano
Madrid, 451, 2010


por Álvaro Muñoz Robledano

 

A partir de las ponencias que se presentaron a las jornadas Nuevos pasajes, nuevos paseantes, celebradas en Buenos Aires en 2007, un grupo de escritores hispanoamericanos se acerca a las nuevas ciudades, ciudades que existen, sea donde sea, aunque aún no las hayamos visto, o, lo que sucede con mayor frecuencia, aunque hayamos dejado de verlas. Como en todo libro colectivo, podemos encontrar en este aciertos y errores, aunque tal distinción se me antoja injusta y tengo por más juicioso hablar de afinidades y desavenencias. Y mis afinidades van por el lado de la ciudad percibida más que por el de la ciudad imaginada, si bien es cierto que las ciudades del presente sobrepasan en muchos casos la más exacerbada imaginación. Ustedes ya me entienden. Sin embargo, he creído encontrar ciertas coincidencias entre todos los escritores convocados: la desaparición del centro de la ciudad como hecho cultural, sustiruído por la artificialidad del centro comercial o del complejo lúdico (y estrambótico); la instauración de un nuevo clasismo más allá del meramente territorial de barrios contra barrios y que se vertebra a partir de la ciudad como hecho tecnológico, y la imposibilidad que encuentra el paseante para mantener su inocencia. Pasear por la ciudad supone esfuerzo y riesgo (y no me refiero al tráfico ni a los atracos, que también) acrecetado por un urbanismo demasiado consciente de sí mismo y de su importancia. Con rigor, con humor, con lucidez, los autores de este libro van deshebrando la tela de araña de ña ciudad, ese presente en el que vivimos, vivamos donde vivamos.
En el que, vivamos donde vivamos, no podemos dejar de vivir.


A.M.R.


© Alvaro Muñoz Robledano Nació en Madrid en 1965. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los libros: “Fotografías junto al pecio” (Málaga 1991), “Hoteles” (Madrid 1996), y “Cuartel de Invierno” (Madrid 2000). Colaborador de ariadna-rc desde sus comienzos donde ha publicado su "Breve historia de la lucha de clases" (2003). Su último poemario "Salvoconductos" ha resultado ganador del III Premio Café MOn 2006.

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La verdadera historia
Jenni Rooney
Alfaguara. 2010

por María Aixa Sanz

 

…Dejó de sonreír al reconocerme. Dejó caer el libro en su regazo y se puso rápidamente de pie para volver a sentarse a continuación. Al principio no hablamos. Nos limitamos a mirarnos, concentrándonos. No quería distraerme hablando. Quería memorizar cada pequeña arruga, cada peca y cada lunar, cada sombra en su rostro. Quería contar sus pestañas y tomarle el pulso y mirarle los dientes en busca de caries. Quería aspirarla y apoyar mi cabeza en su pecho.

portada-verdadera-historia_1_med.jpg‘La verdadera historia’ (Alfaguara) de Jenni Rooney es una buena historia narrada a dos voces en un tiempo desde la Segunda Guerra Mundial hasta hoy, de factura fresca y resuelta y poblada de historias familiares, historias sobre soldados, historias sobre África, historias sobre Darwin, historias sobre bailes, historias que se cuentan unos personajes a los otros, pero la verdadera historia, la única que en realidad importa, la que mueve a los personajes de esta novela, la que es el eje central, la verdadera historia solo es una: creer en un arrebato de inconsciencia que se puede vivir sin la única persona a la que se ama en todo el Universo y luego arrepentirse, querer recular, buscarse excusas para zafarse de la realidad y saber, conocer, que esa persona, ese amor, es toda nuestra vida y de entonces en adelante vivir a la sombra de ese amor.
Eso le ocurrió a Michael, el protagonista de ‘La verdadera historia’, con Stevie, fuese por cobardía, por una arrebato de inconsciencia, sin un porqué razonable se apartó del amor de su vida.
Cuando eso ocurre si uno quiere recuperar el terreno perdido probablemente será demasiado tarde, pero si hay una mínima oportunidad, si se goza de la suerte de tener una mínima y pequeñísima oportunidad, con inteligencia se debe aprovechar y así lo hace Michael, y aunque todo lo perdió y ha vivido toda su vida a la sombra de ella, de quien es su verdadero amor, con un ardid confeccionado por la inteligencia puede rozar el espacio, la vida que habría podido ser la suya junto a su único amor. Esta sería la moraleja que extraeríamos de la novela si las novelas estuviesen para extraer de ellas moralejas.
En todo el relato que Michael le hace al final de su vida a la enfermera Anna podemos comprender que aunque las posibilidades sean mínimas se deben aprovechar. ‘La verdadera historia’ demuestra que el amor sigue moviendo montañas y que es una fuente inagotable como tema para las novelas, porque al fin y al cabo, díganme ustedes quién no se ha enamorado al menos una vez hasta más allá del alma.

© MARIA AIXA SANZ

 

maixa

© María Aixa Sanz . (España, 1973) Escritora valenciana. Tiene publicadas las novelas “El pasado es un regalo” (2000), “La escena” (2001), “Antes del último suspiro” (2006) y “Fragmentos de Carlota G.” (2008). En mayo del 2008 publica el ensayo “El peligro de releer”, recopilatorio de los artículos literarios, con los que colabora en diversas revistas de España y Latinoamérica. En Junio también de 2008 la Editorial Séneca publica el libro “La escritura del no” que recoge sus artículos más importantes junto a los de una decena más de escritores profesionales. Ganadora de varios premios de narrativa breve, relato y cuento en distintos idiomas.

/www.blogs.ya.com/mariaaixasanz/ aixasanz(arroba)mixmail.com

 

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Contra el viento del norte
Daniel Glattauer
Alfaguara. 2010

por María Aixa Sanz


50 segundos después
Cuando vea que llega un mensaje tuyo, me palpita el corazón. Hoy, ayer y hace siete meses.

contra-viento-norte_med.jpg‘Contra el viento del norte’ (Alfaguara) de Daniel Glattauer, es una novela que podemos enmarcarla dentro del género epistolar, no es de extrañar el éxito obtenido en Alemania, ni el dato de haber sido traducida a veintiocho idiomas, pues su actualidad, y el retrato de uno de los fenómenos que han cambiado la concepción global de la comunicación como es Internet, hacen de ella un documento de análisis de la sociedad de nuestros días y de los comportamientos y actitudes de nosotros mismos y nuestros contemporáneos y sí, se puede enmarcar dentro del género epistolar, puesto que esta misma novela escrita hasta casi finales del siglo XX o en siglo anteriores, en vez de estar formada por correos electrónicos, sería un compendio de cartas y es que en este siglo XXI dejando a un lado las redes sociales; los mails entre dos personas sustituyen a las cartas de nuestros antepasados y cuando los mails van más allá de lo estrictamente profesional, pueden guardar en sus líneas la misma complicidad, magia y sinceridad que han guardado siempre las cartas personales.
‘Contra el viento del norte’ es una novela divertida, que atrapa al lector pues posiblemente más de uno se vea reflejado, en la que el intercambio de unos mails por dos desconocidos se convierte en el artefacto que hace nacer una historia de amor con todo lo que conlleva entre un hombre precavido y una mujer irónica, mordaz que va directa al grano, si conocemos que él es un hombre precavido y ella una mujer mordaz es porque los mails que se envían son tan trasparentes que muestran su personalidad al lector, aquí el logro es de Daniel Glattauer, pues la autenticidad de los mails, el tono, la forma, hacen más que creíble la historia. Una historia que nos hacer recordar por su brío y agilidad al epistolario de Helen Hanff, ‘84, Charing Cross Road’.
Las discrepancias vienen, o la lucha cuando ella desea conocer, conocer no es el término exacto, sino ver o reconocer, serían los apropiados, porque conocer ya se conocen a través de tantos mails sinceros, a su interlocutor y él se resiste. Podemos observar a lo largo de la correspondencia como la dependencia del uno hacia el otro crece con el tiempo y los desbarajustes se superan con dosis de paciencia, complicidad y el gran y solido vínculo de intimidad que han construido a lo largo de meses.

Genial. Brillante. Rápida. Directa. Divertida. Una obra fiel reflejo de nuestros tiempos. Todo esto es ‘Contra el viento del norte’. Un diez para esta novela, para esta apuesta.

© MARIA AIXA SANZ

 

maixa

© María Aixa Sanz . (España, 1973) Escritora valenciana. Tiene publicadas las novelas “El pasado es un regalo” (2000), “La escena” (2001), “Antes del último suspiro” (2006) y “Fragmentos de Carlota G.” (2008). En mayo del 2008 publica el ensayo “El peligro de releer”, recopilatorio de los artículos literarios, con los que colabora en diversas revistas de España y Latinoamérica. En Junio también de 2008 la Editorial Séneca publica el libro “La escritura del no” que recoge sus artículos más importantes junto a los de una decena más de escritores profesionales. Ganadora de varios premios de narrativa breve, relato y cuento en distintos idiomas.

/www.blogs.ya.com/mariaaixasanz/ aixasanz(arroba)mixmail.com

 

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Robert Lax
Una cosa que es
Torrelavega, Quálea, 2010


por Álvaro Muñoz Robledano

 

Más allá de la peripecia biográfica de Robert Lax, suficiente y brillantemente detallada en la introducción, y del momento histórico en que estos poemas suceden (pues los poemas, y no me cansaré nunca de decirlo, suceden, y suceden en un momento concreto) están los propios poemas, objetos manufacturados a partir de sonidos, de su aislamiento, de su visibilidad, de su materia. Cada página tiene algo de altorrelieve que exige más ser contemplado que leído, escuchado sílaba a sílaba, pues tal es la disposición tipográfica del texto, hasta que la violencia de tal pronunciación desvela su sentido, si es que lo tiene. No hay aquí certeza; quizás perplejidad ante la posibilidad de una certeza, intelectual o sensitiva, cultural o vital. El discurso de Lax no es el de un iluminado, aunque una lectura descuidada lo envíe al cajón del zen. No hay un discurso, en realidad.

Son poemas que lo son. Sin más evidencia y sin que podamos saber (la maldita pregunta) por qué o cómo.


A.M.R.


© Alvaro Muñoz Robledano Nació en Madrid en 1965. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los libros: “Fotografías junto al pecio” (Málaga 1991), “Hoteles” (Madrid 1996), y “Cuartel de Invierno” (Madrid 2000). Colaborador de ariadna-rc desde sus comienzos donde ha publicado su "Breve historia de la lucha de clases" (2003). Su último poemario "Salvoconductos" ha resultado ganador del III Premio Café MOn 2006.

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Marcos Ricardo Barnatán
Naipes marcados
Madrid, Libros del aire, 2010

por Álvaro Muñoz Robledano

 

No es nuevo hacer propio lo leído y escuchado a otros, otorgarle el mismo rango que a lo escrito por el usurpador en persona. En muchas ocasiones el trabajo del escritor es reconocer un signo, no crearlo. El libro de Barnatán rezuma signos encontrados por las cuatro esquinas de la página; signos decididos como tales, que conversan con Barnatán y con los testigos de Barnatán. No importa que el juego no sea nuevo; importa que sea cierto. Y los naipes marcados de Barnatán lo son (o así me lo parecen). No hay aquí un ejercicio de retórica, sino un trazado entre lecturas, entre orillas de un mar, entre décadas, de la melancolía al arrebato, de la mirada al idioma. Si es que alguien sabe distinguirlos.


A.M.R.


© Alvaro Muñoz Robledano Nació en Madrid en 1965. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los libros: “Fotografías junto al pecio” (Málaga 1991), “Hoteles” (Madrid 1996), y “Cuartel de Invierno” (Madrid 2000). Colaborador de ariadna-rc desde sus comienzos donde ha publicado su "Breve historia de la lucha de clases" (2003). Su último poemario "Salvoconductos" ha resultado ganador del III Premio Café MOn 2006.

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De la palabra a la acción
por Christian González Díaz

 

El manifiesto de los poetas chilenos por la integración de los pueblos de Chile y Bolivia, es el apoderamiento de la palabra en su rol de estricta importancia en el universo, para la tierra, el aire, el fuego y la materia, son voces que se suman a la palabra desde donde da a luz la conciencia. Es conciencia, sobre la conciencia, sobre las manos que se estrechan tardíamente quizás, es sobre el inicio de un nuevo tiempo de paz y hermandad para los pueblos, que podrá extenderse sobre toda Latinoamérica en la medida que los pueblos hagan suyo el desgarro de amor de las palabras, en la medida que el discurso sea más allá que la unión de un sinfín de letras, en la medida que la palabra se apodere de todos y cada uno de los que reunidos estamos por esta tierra, por esta selva, por este corazón en el centro de la cordillera de Los Andes.  

El Poeta Boliviano Eduardo Nogales, hace suyo el eco de este manifiesto y elabora con una mágica conexión, el articulo Elogio a la Poesía. Conocí a Nogales en el contexto de mi visita a Bolivia el mes recién pasado, había escuchado de él claro, también había tenido entre mis manos El humo del paraíso. Más lo que descubrí en las horas de conversación literaria que sostuvimos, me situó en el corazón de la cordillera de los Andes, en el viaje de Thunupa y su ordenar del mundo, en su relación con el lago poopó, la palma que lo representa y el mandatario que impulsa por estos días la revolución democrática. Generoso compartió la visión de sus amigos poetas Humberto Quino que escribió Confín del condenado repetí sus palabras “Hazme volver a estas alturas/piedra cerrada en que agonizo y caigo/” invocando a la tradición y el futuro, pensando que era corta la estancia y larga la historia. Intentamos el encuentro con Vilma Tapia, a solicitud también de mi amigo poeta Francisco Véjar quien había departido con ella tiempos antes y que le enviaba afectuosos saludos, mi interés también estaba en las palabras de  Raúl Zurita sobre ella: “Pero no es sólo la belleza de los poemas, es una sinceridad que se va anidando en lo más profundo de todo lo que se nombra, en la infancia, en el paisaje, en el amor, haciéndonos comprender que hay una emoción que iguala todas las cosas en una dignidad que es más vasta que aquello que hemos entendido por lo humano, que es más dulce y perentoria.” de su poema me inspiro “Ni siquiera la oscuridad existe/no se habla de ella/Sólo sé palabras/que se hicieron en mis ojos”

El tiempo fue estrecho, leímos del aprendizaje del aire, las traducciones de Leo Lobos y Angélica Santa Olaya, sobre la poesía de Tanussi Cardoso. Extrañamos Corazón verde Oliva de nuestro amigo en común Jaime Antonio Guzmán y discutimos sobre “lo que nos toca ser y lo que hacemos verdaderamente” de mi serie de poemas sobre Bolivia. Olvidamos llamar a Fernando Rosso, nos guiamos por un mal programa de acontecimientos, caímos en esa aventura frágil que nos lleva a tomar el camino incorrecto, que se señala al inicio del manifiesto. Sostuvimos convencidos que debe ser la poesía quien nos dirija y navegamos en unas copas de vino hasta que la noche nos anuncio la proximidad de la mañana. Revisamos la disciplina del trabajo pictórico de su hijo, revisamos los dibujos que traerá en abril del año del bicentenario y programamos entre otras cosas un año nuevo en chile, preámbulo de la discusión en que esperamos participen amigos poetas de Chile y Bolivia.

 

Encontramos quizás un camino que atraviesa el peregrinaje de las rutas de Tarapaca, nuestro trabajo se piensa cerca del volcán Sajama en el borde mismo de la cornisa que deslinda la zona alta en territorio chileno o quizás a las orillas del lago poopó, en la hermosa tierra de Bolivia, ha de fijarse el lugar en el futuro no muy lejano, han de convocarse los comensales a la mesa de las palabras, abrirán un cielo esplendoroso de amistad para los poetas que se desbarranque por las cordilleras y llegue a los valles en el corazón de las ciudades y los pueblos. Hablamos sobre las propuestas que nacieron de la invitación que recibí de Oscar Saavedra, del colectivo Descentralización poética, para participar del ciclo de lecturas organizadas por Nodo Asociativo de Arte (NADA) en su intención de crear corredores culturales por donde las letras circulen libremente, en coordinación con Martadero, dirigido por el español Fernando García, un gran proyecto vivero de las artes, un espacio, una gestión cultural y los principios de la innovación y el rigor conceptual.

Comprendí lo que dice en su texto Eduardo Nogales, cuando plantea el existir en la angustia y el sinsentido: “En la angustia y el sinsentido de un mundo que conoce con certeza su imposibilidad, y, que, a pesar de ello persiste y machaca su lujuria inmensamente sostenida por la historia, historicidad que se repite como mofa o estupidez, a despecho de Marx, ignorando que sólo los dioses y el Ser (el Espíritu Eterno) no se repiten. En tanto movimiento todo es repetición. Sólo lo inamovible es irrepetible.

Y sin miramientos de ninguna índole, precisamente, esa historicidad del Logos, esa exacerbación del mundo cuyo extremo es la desvinculación con la trascendencia y su anterioridad, y cuya orfandad es esto que somos como mundo desvinculado de todo, tras el conflicto  de la  infinita multiplicidad de las falsas identidades,  es evidente, a pesar de esto, que, el mundo, no tiene resquemor en alcanzar el colapso global y la negación reiterada de su trascendencia, en rigor y si se entiende bien, al insistir en la aniquilación de lo que poéticamente advirtieron con  tanto dolor, lucidez y perplejidad, hasta adentrarse en la locura, Silessius, y, sin retorno, Holderlin”. Porque, este después que es el mundo y su imperio del aquí y del ahora, sostiene arrogante su paradoja, esa que no cree que llegará el derrumbe civilizatorio pero que hace lo posible para que así ocurra. Pues, soberbio, quizás, confía en el poder de la razón instrumental para rectificar el Pachakuti (la vuelta del todo) o el Apocalipsis (proféticamente términos y significados símiles porque diseñan transformaciones axiales del cielo y de la tierra, aunque el Pachakuti es una vuelta cosmológica que influirá en el conocer y la conducta de los hombres; y el Apocalipsis es un cambio del cielo y de la tierra en su dimensión espiritual, teológica y cosmológica que influirá en el pensar), sin más, en el siglo XXI.”

Y es, que esta aventura que nos hemos propuesto de hermandad para nuestros pueblos recoge la necesidad de influir en el conocer y la conducta de nosotros, como habitantes más allá del escenario en que nos encontremos. Recoge amigablemente la historia y la razón, la sitúa en un plano superior junto a la poesía. Esa poesía que me toco compartir, crear, motivar junto al maestro Jaime Castillo Velasco en la preparación de los documentos de trabajo humanización de la política, recuerdo, a siete años de que su cuerpo nos dejara, sus comentarios sobre que debemos saber que la liberación nunca será total y sin defectos. Más sabemos también, que nuestro actuar consiste en luchar siempre para aproximarse a ese objetivo. Sabemos que la revolución siempre debe estar al servicio del pueblo y que la tristeza aparece cuando el poder se apodera de las buenas intenciones y conduce equivocadamente al pueblo a servirle a la revolución. Creer en la importancia de las ideas y la palabra como base de la acción, impulsar el debate y la sociedad comunitaria. Impedir por todos los medios la impunidad, rechazar las amnistías a las violaciones de los derechos humanos, buscando garantizar el desarrollo pleno de las personas, es sin duda el apoderamiento de la palabra,  la aparición de la poesía y la sensibilización de las almas.

 

 

© Christian González Díaz. Poeta y Activista. Barrio de Chamberi, Madrid, España

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Un poeta como embajador
por Antonia Cerrato Martín-Romo

 

El hecho de que Cáceres pueda convertirse en 2016 en ciudad cultural europea, debe ser un orgullo para todos los extremeños.

Pero está claro que las cosas no se realizan solas, y que los objetivos, no basta con enumerarlos y plasmarlos en un proyecto, hay que trabajar duramente si los queremos conseguir. Tampoco es tarea exclusiva de las instituciones u organismos oficiales, en quienes delegamos con demasiada frecuencia, sin tener en cuenta aquello de que si quieres algo bien hecho, hazlo tú mismo. Quizá por ello, y porque alguien tiene que dar un paso al frente, el escritor cacereño José Cercas Domínguez, decidió arrimar el hombro y ponerse manos a la obra para pedir esa capitalidad desde el ámbito que mejor entiende y con quien se entiende mejor: la poesía. Desde su vocación de explicar la realidad a través del verso, Pepe Cercas (como comúnmente se le conoce en los ambientes literarios), ha sabido contagiar su pasión y entusiasmo por esta ocasión única de hermosear, aún más si cabe, la ciudad de Cáceres.

A través de sus entrevistas con Walter Faila y Plácido Ramírez Carrillo, surgió la idea de apoyar la candidatura cacereña con un libro titulado Poetas del mundo con Cáceres 2016. Su gran poder de convocatoria, ha reunido más de 50 autores entre extremeños, españoles, e hispanoamericanos, a quienes se ha sumado la cantante argentina Silvia Occorso, que ha musicalizado la mayoría de los poemas dedicados específicamente a Cáceres, y cuyas versiones, así como las letras originales,  pueden consultarse en el blog del mismo título que el libro.

El vate de Santa Ana no ha regateado esfuerzos para hacer llegar su mensaje y pedir el apoyo correspondiente, a fin de que la muy noble ciudad de Cáceres , consiga esa merecida capitalidad. Hemos podido verle en el Gran Café Victoria de Badajoz, colocando en la mesa de recitales,  el cartel alusivo al evento, pasear por la feria del libro con el pin en el ojal de la chaqueta, a pesar del tremendo calor, confeccionar videos y blogs, desgastarse , en una palabra, para conseguir que ese sueño suyo, fuera también el de muchos de esta provincia de extremos. Ojalá que tanto desvelo, tenga el premio que se merece. Y si no fuera así, a lo mejor no es tan malo, como nos recuerda Arturo Pérez-Reverte, pensar como griegos, pelear como troyano y morir como romanos.

 

 

© Antonia Cerrato Martín-Romo (Santa Amalia-Badajoz- 1952) Maestra de Filología Lengua Castellana e Inglés. Actualmente trabaja como Monitora de Teatro. Comenzó publicando sus primeros versos en el periódico Hoy en 1979. Se incorporó a la tertulia “Café a las 5 y Copa a las 7” de Francisco Lebrato Fuentes. Con sus componentes formó la llamada “Generación del 75” realizando recitales promovidos por la obra social de la Caja de Ahorros de Badajoz, por la geografía extremeña. Cofundadora de la asociación cultural “ Pacis” con la que representaron el proyecto transfronterizo con la Asoc. Cul. Alenteyana “Tierra Palabra y Vida” en la sala Tragaluz.  Cofundadora también de la Asociación Cultural “Lusitania” participó en los recitales de Autor de Música y Poesía, auspiciados por la Federación de Universidades Populares, por toda Extremadura. Es miembro activo de la Asoc.Cultural emeritense “Gallos Quiebran Albores”, “MIGAS” “Grupo Arcadia, Unión de Artistas y Creadores” y “Poetas Universales”. Ha dado conferencias en Oliva de la Frontera, Santa Amalia, Badajoz, Villanueva de la Serena, Don Benito, Magacela, Hogar Extremeño de Madrid, y en el Ateneo , también de Madrid. Ha sido pregonera de ferias, y actualmente, coordina los recitales del Gran Café Victoria de Badajoz. Ha publicado los libros: Hablando de Extremadura, Ed. Muñoz y Montraveta (1992) Santa Amalia, Ayer y Siempre, Excmo.Ayto. Santa Amalia (1997) Gallos Quiebran Albores, Colecc.Emérita de Poesía (1998) El vuelo de la palabra, la poesía y el cuento en Badajoz. Excmo. Ayto. de Badajoz (1998, 99,00,01,02,03,04,05, 06,07,08,09, 10) Voces de Aquí, Lusitania Ediciones (1998) El misticismo del Olivo, Librería Flori Godoy (2000) Historias con Música, Lusitania Ed. (2000) Poetas en la Regenta (2001) El silencio de las palabras  Lusitania Ediciones (2001) Antología de poetas Extremeñas, Inst.de la Mujer Junta de Extremadura (2002) Somos dos con dignidad Momentos Literarios, Café Victoria (2005, 06, 07, 08,09) Diario de la Mirada, Francisco Lebrato Fuentes Ed.Vision Net (2007) Actas I y II Encuentros de estudios comarcales SISEVA, Asociación Cultural “Torres y Tapia” (2008y 2009) Diario del Silencio, Francisco Lebrato Fuentes Ed.Vision Libros (2009). Escribe artículos y poemas en revistas como “El Ancla”, “Lacipea”, “Aquí”, “El Espejo”  “Diariodigitaldeextremadura”, “Voz Emérita” “Ventana Abierta”, “Consorcio Cáceres 2016”, “Asociación de Vecinos del Casco Antiguo de Badajoz” ,y en las de cofradías religiosas. Es Premio de Poesía Oliva de la Frontera en 1995 y obtuvo en el mismo año el I Frasco de la Taberna de Antonio Sánchez, de Madrid. Finalista del concurso internacional “Caminos Inciertos” 2009. Ha dado nombre a un certamen literario de poesía y relatos cortos en Santa Amalia que va por su VI edición. Colabora con organismos estatales y con sociedades culturales en eventos a favor y difusión de la cultura.

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¿Y aquellos mártires?
por Félix Luis Vieira

 

Todas las dictaduras desaparecen. Por muchos calzos que les pongan los tiranos, por mucha propaganda que hagan sus acólitos, por mucha que sea la imagen de solidez que irradien sus detentores, caen. Se acaban. ¿Alguien sabe de alguna dictadura que haya sido eterna?

Las dictaduras estalinistas desaparecieron de  “arriba” hacia “abajo”.  No es necesario explicar el porqué de esta peculiaridad. La dictadura comunista existente en Cuba es la gran incógnita: ¿seguirá el camino de sus iguales de Europa Oriental o reventará de “abajo” hacia “arriba”, para de este modo romper con la regla? Eso es tema para los entendidos en la materia. Fidel Castro impuso el cínicamente llamado Período Especial a finales de 1990 con el propósito de mantenerse en el poder, sin tener alguna brújula que le indicara ni remotamente qué ocurriría en los años posteriores. Sólo para mantenerse en el poder, y después vería qué hacer. No ha hecho nada. No ha podido hacer nada ―nada positivo digo― simplemente porque ha mantenido a la fuerza un sistema político y económico dictatorial, que ya había demostrado su ineficacia en los países en donde antes existió. El Período Especial es la etapa de mayor penuria que ha sufrido el pueblo cubano en toda su historia. Fidel Castro lo sabe, como sabe que el régimen aún imperante en Cuba no funciona. No ha funcionado nunca. Pero Castro ha persistido. ¿Por qué? Esa respuesta se las dejo a los entendidos en el tema.

En el barrio marginal en donde me crié, El Condado ―barrio que hoy, gracias a la revolución socialista, es aún más marginal, puesto que ha crecido tanto en territorio como en el estado de cosas propio de lo marginal―, allá en Santa Clara, entre los años 55 y 58 eran no pocos los  revolucionarios; así les llamaban entonces a quienes militaban o ayudaban al Movimiento 26 de Julio, compuesto en este caso por los llamados luchadores del “llano” o del “clandestinaje”. Yo era un niño. Éramos un grupo de niños que simpatizábamos con los “grandes” ―que tendrían 18, 20, 25, 30 años de edad― revolucionarios que conocíamos. Y que muchos en el barrio, también de los “grandes”, conocían, sabían quiénes eran, y nadie los delataba ante los esbirros de Fulgencio Batista.

Mi padre, desde que yo era niño, abogaba por enfrentarme a la “realidad de la vida”. Frente a la realidad más cruda si era posible. Así, vi, muertos ―es decir, asesinados― a varios de los amigos “grandes”. Manuel Mantecadito apareció muerto en el rústico terreno de pelota que nosotros mismos habíamos trazado y limpiado. Tenía Mantecadito varios balazos en el pecho, que habían hecho chorrearde sangre la camisa blanca de cuadros azules que llevaba. Cuando llegamos a verlo las moscas se le metían en la boca y volaban alrededor de las heridas y sus ojos aún estaban abiertos. Un sobrino de él lloraba en gritos, “ay tiíto, te han matado”, repetía tomando las manos del muerto. A los Jimaguas, que eran dependientes de una tienda de ropa, los tiraron cerca del lugar antes dicho: tenían balazos aun en la cara y ―en esto yo no me fijé― las uñas arrancadas, según comentaba un grupo que venía junto a nosotros de regreso del “hallazgo”. Tanto Manuel, como posteriormente los Jimaguas, permanecieron, muertos, todo el día bajo el sol, hasta que se los llevaron no sé quiénes ni adónde.

En la Huelga del 9 de Abril de 1958 ―tal vez una de las masacres más infructíferas que haya ocurrido en Cuba― perdimos a nuestro amigo grande Miñolo o Niñolo ―hoy no puedo recordar con exactitud cómo le decíamos.Fuimos a verlo: estaba tirado en la calle Pastora, tenía más agujeros de bala que los que podrían caber en un cuerpo, y las ropas destrozadas. Sus ojos aún estaban abiertos. Otro de nuestros amigos, Mauricio el panadero, según nos dijeron logró escapar, pero herido. Dicen que luego murió sabana afuera. No puedo afirmarlo.

De aquel barrio de mi niñez era también Chichí Padrón, quien pereció en desigual combate contra el Ejército de la dictadura batistiana.

El boxeador Eduardo García, Bayoya, frecuentaba el barrio, no sé si vivía en él, pero lo conocíamos. Bayoya participó en la Huelga del 9 de Abril, logró escapar de la persecución pero posteriormente fue capturado y lo mataron el día 17; su cadáver fue hallado, carbonizado, en las afueras de Santa Clara.

Todos los hombres antes citados eran pobres. Que yo sepa ninguno era comunista. Todos, no hay que ser un genio para deducirlo, lucharon y murieron por el bienestar de una sociedad más justa, de una Cuba democrática, sin el yugo de una dictadura. Por una Cuba en la cual  la participación de todos los factores sociales obrara en pro del desarrollo.

La lucha revolucionaria de aquellos años, se afirma, costó la vida a veinte mil personas. Marcelo Salado, Frank y Josué País, Sergio y Luis Saiz, René Ramos Latour, Agustín Gómez Lubián, Juan Oscar Alvarado, José Antonio Echeverría, y tantos otros,  no dieron sus vidas para el establecimiento de una dictadura en Cuba. Tampoco consta que los más humildes de los miembros del Ejército Rebelde que cayeron en las montañas tuviesen esa premisa.

Estos hombres fueron traicionados dos veces. Primero, cuando Fidel Castro declaró la dictadura comunista en 1961 y, segundo, cuando con sus nombres fueron bautizados parques, fábricas, empresas comunistas o cuando fueron objeto de monumentos, tarjas, estatuas que los perpetuaran.

Bien, a lo que iba. Cuando desaparezca la dictadura castrista, ¿qué se habrá de hacer con estos hombres que murieron en la búsqueda de una causa justa para su pueblo? ¿Serán borrados del martirologio de la Isla?, ¿sería justo que así fuera si tomamos en cuenta lo antes dicho; y si así fuera, no estaríamos traicionándolos por tercera vez?, ¿y por cuarta, en caso de que no sean conservados como mártires de la patria, justamente igual que los mártires anticastristas que luego, después de 1959 y hasta hoy, han sido muertos de una forma u otra a manos de la dictadura comunista?

En otras palabras: en mi opinión, tanta veneración merecen aquellos hombres y mujeres que murieron por la libertad de Cuba durante la insurrección revolucionaria, y que posteriormente fueron traicionados; como los hombres y mujeres que luego dieron sus vidas combatiendo a la tiranía que traicionara a los primeros.

Yo no veré el final… Ni el Principio. Les dejo esa tarea.

 

 

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© Félix Luis Viera Poeta, cuentista y novelista, nació en Santa Clara, Cuba, el 19 de agosto de 1945. Ha publicado los poemarios: Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia (Premio David de Poesía de la UNEAC*, 1976, Ediciones Unión, Cuba), Prefiero los que cantan (1988, Ediciones Unión, Cuba), Cada día muero 24 horas (1990, Editorial Letras Cubanas), Y me han dolido los cuchillos (1991, Editorial Capiro, Cuba) y Poemas de amor y de olvido (1994, Editorial Capiro, Cuba); los libros de cuento: Las llamas en el cielo (1983, Ediciones Unión, Cuba), En el nombre del hijo (Premio de la Crítica 1983. Editorial Letras Cubanas. Reedición 1986. ) y Precio del amor (1990, Editorial Letras Cubanas); las novelas Con tu vestido blanco (Premio Nacional de Novela de la UNEAC 1987 y Premio de la Crítica 1988. Ediciones Unión, Cuba), Serás comunista, pero te quiero (1995, Ediciones Unión, Cuba), Un ciervo herido (Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 2003) y la noveleta Inglaterra Hernández (Ediciones Universidad Veracruzana, 1997. Reediciones 2003 y 2005). El Premio de la Crítica es el mayor reconocimiento que recibe un libro en Cuba. Su libro de cuentos Las llamas en el cielo es considerado un clásico de la literatura de su país. Varias de sus creaciones han sido traducidas a diversos idiomas y forman parte de diversas antologías publicadas en Cuba y en el extranjero. En su país natal recibió diversas distinciones por su labor en favor de la cultura. Fue director de la revista Signos, de proyección internacional y dedicada a las tradiciones de la cultura. Su más reciente novela, Un ciervo herido -que aborda el tema de las Umap, eufemísticamente llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción y, en realidad, campos de trabajos forzados establecidos en Cuba en la década de 1960-, ha recibido un notable reconocimiento de la crítica y de los lectores y ha circulado en España, Puerto Rico, México y otros países; durante cinco meses estuvo entre los libros más vendidos en Miami y recientemente ha sido traducida al italiano por la editorial L´Ancora del Mediterráneo. En Italia ha sido objeto de un notable reconocimiento de la crítica especializada, así como de los lectores. Recientemente ha concluido su novela El corazón del rey, que refleja los primeros pasos de la instauración del socialismo en Cuba, en la década del 60, y actualmente trabaja en el poemario La patria es una naranja, inspirado en la añoranza de su tierra natal y en sus vivencias en México, donde radica desde 1995. En México, ha colaborado en diversos periódicos con artículos de crítica literaria y de contenido cultural en general, ha impartido talleres literarios y conferencias, y asimismo se ha desempeñado como asesor de variadas publicaciones periódicas.*Unión de Escritores y Artistas de Cuba. (Colaboración. La Nueva Cuba)

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Tren fantasma a la estrella de Oriente
Paul Theroux
Alfaguara 2010

por María Aixa Sanz

…La memoria también es un tren fantasma. Muchos años después uno sigue meditando sobre aquel rostro tan bello que entrevió un instante en un país lejano. O sobre la visión de un noble árbol, o de una senda en el campo, o de la felicidad de una mesa en el café, o de unos chiquillos…

tren-fantasma-estrella-oriente_med.jpg‘TREN FANTASMA A LA ESTRELLA DE ORIENTE’ de Paul Theroux (Alfaguara): Nos encontramos ante el auténtico libro de viajes hecho de prosa no de imágenes. Más de seiscientas páginas de viaje.

Paul Theroux relata en ‘TREN FANTASMA A LA ESTRELLA DE ORIENTE’ el viaje que realizó en tren en el 2006,  desde Londres a París, pasando por Viena, Budapest, Bucarest, Estambul, Ankara, Tbilisi, Bakú y diversas ciudades de Asia hasta llegar a Tokio.  El mismo viaje que realizó treinta y tres años antes, exactamente en 1973  y que narró en ‘El gran bazar del ferrocarril’.

Tres décadas después el viajero puede encontrarse con los mismos lugares modificados, cambiados por el paso del tiempo y de las sociedades. ¿Pero qué es lo que el viajero contempla con sus ojos y sus sentidos? ¿Cómo ve lo que treinta años antes vio? Pues no solo los lugares cambian sino también las personas. El viajero ya no es el mismo. Una probabilidad nada artificiosa y sí segurísima hacen del viajero otra persona en la que la perspectiva de los sentidos y sensaciones han hecho mella y no solo los sentidos y las sensaciones del paso de los años, sino también de la experiencia.  Obligatoriamente  la experiencia, lo vivido, le otorga al viajero viajado otro mirar y Paul Theroux, busca, persigue con calma ese nuevo mirar, esa nueva forma de reconocer los lugares, de reencontrarse con ellos, de apresar en ese nuevo viaje lo que quieran regalarle los lugares y las gentes, para ello recorre de nuevo Europa partiendo de Londres hacia Paris, para recorrer todo el continente en tren y llegar a Turquía y de allí a Georgia y a Azerbaiyán y seguir viajando, adentrándose en países en conflictos bélicos y diplomáticos.

‘TREN FANTASMA A LA ESTRELLA DE ORIENTE’ es un libro actual que nos narra las situaciones de cada país a fecha de hoy. Un recorrido que pulsa el ánimo de la gente, de las culturas, de las sociedades. Paul Theroux atrapa en este libro, el pulso de la vida tal cual late y con él cruza cada frontera.   “Uno de los placeres que encierra este viaje es el de poder pasar una frontera a pie, caminando lentamente de una país a otro, sobre todo en aquellos países cuyas lenguas no tienen nada en común.” Libro apasiónate. Esencial para entender el mundo  en el que vivimos en este principio de siglo XXI, para ser más tolerantes, más humanos, para hablar con conocimiento de causa.

No obstante, ‘TREN FANTASMA A LA ESTRELLA DE ORIENTE’,  no está exento del aire bohemio, cómplice, romántico de todo viajero que no turista. Viajero, trotamundos y libre.

(…)Los espectros tienen todo el tiempo del mundo, ése es otro de los placeres de vagar sin rumbo fijo y recorrer grandes distancias: viajar en trenes lentos, y a escasa velocidad, e ir dejando las cosas de un día para otro. (…)El viaje también encierra una mágica posibilidad de reinventarse: de encontrar acaso un lugar que amemos, de comenzar una nueva vida y no volver nunca más.

En ‘TREN FANTASMA A LA ESTRELLA DE ORIENTE’ son los trenes, los lugares y las gentes los verdaderos protagonistas, Theroux es el narrador, el que pregunta, el que habla con todo quisqui y eso gusta, pues eso es el viaje: ahondar en la vida de la gente, en los lugares, en la forma de vivir de cada nuevo sitio donde uno se halle. Eso es viajar, dejar de lado zarandajas y comodidades e implicarse en la vida que tenemos ante los ojos. Sentarse a charlar y compartir una bebida con gentes que son totalmente ajenas a nosotros y Theroux viaja de esta forma por tanto para los verdaderos viajeros, para los amantes de los trenes, para los apasionados de las lecturas ‘TREN FANTASMA A LA ESTRELLA DE ORIENTE’ es una delicia para releer mil veces, pues en ‘TREN FANTASMA A LA ESTRELLA DE ORIENTE’ se esconde la verdad del viajar.

© MARIA AIXA SANZ

 

 

maixa

© María Aixa Sanz . (España, 1973) Escritora valenciana. Tiene publicadas las novelas “El pasado es un regalo” (2000), “La escena” (2001), “Antes del último suspiro” (2006) y “Fragmentos de Carlota G.” (2008). En mayo del 2008 publica el ensayo “El peligro de releer”, recopilatorio de los artículos literarios, con los que colabora en diversas revistas de España y Latinoamérica. En Junio también de 2008 la Editorial Séneca publica el libro “La escritura del no” que recoge sus artículos más importantes junto a los de una decena más de escritores profesionales. Ganadora de varios premios de narrativa breve, relato y cuento en distintos idiomas.

/www.blogs.ya.com/mariaaixasanz/ aixasanz(arroba)mixmail.com

 

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Vicente Araguas, Liman Boicha, José Ignacio Cadenas, Antonio Polo, Juan Antonio Cadenas

A los cuatro vientos

Madrid, Los libros de Ariadna, 2010


por Álvaro Muñoz Robledano 


 
A veces me pregunto (y es cierto) si podemos hallar redención en un poema, también me pregunto si hay alguna circunstancia de la que debamos redimirnos; si un poema puede liberarnos, y de qué debemos liberarnos que precisamos de un poema para ello; si cualquier intensidad es poesía y qué grado de la escala decide cuando es intenso y cuando es laxo. Preguntas altisonantes, lo reconozco, que surgen cuando escribo como a otro les salen alcoholes baratos, revólveres ennegrecidos por el uso o puertos casi olvidados en el Índico. Puede que todos seamos unos falsarios. No lo sé. Pero con semejantes falsedades hemos trazado una red de resistencias fuera de la cual no sabemos, creo, vivir. Resistencias a qué (la lógica exige la interrogación). Quizás a nosotros mismos. Quien se sabe poeta está obligado a reconocerlo y actuar en consecuencia.  Tanto el poeta que escribe como el poeta que lee o escucha.

Cinco poetas se reúnen en este libro. No conozco las circunstancias en que se han encontrado, pero creo que quien abra estas páginas sabrá averiguarlas sin mayor esfuerzo. Ninguno de ellos es nuevo en la pelea, aunque han sabido recorrer caminos secretos que no concluyen, ciertamente, ahora.  A los cuatro vientos recuerda a una de esas bifurcaciones en las que uno se detiene para refrescarse, decidir la nueva vía y dejar que le caiga la noche encima. Vicente Araguas, poeta en gallego que publica aquí sus primeros poemas en castellano, explora lugares de derrota, refiere el momento en que se hundieron los sueños posibles, cuando aquella estupefacción llamada 1956. Su paisaje es extraño, tan extraño como el que arrastramos permanentemente.

Limam Boicha es saharaui, es decir, un hombre cuyo país es el silencio, la huída, la blasfemia. No escribe fáciles poemas de lucha (la única buena literatura de combate son los manuales de instrucciones pertinentes), sino fragmentos de lucidez, de inteligencia a la que reclama lo perdido, aunque tan sólo pueda hallarlo en palabras. Él mismo se cuestiona si el deseo vale algo ante la burocracia de papeles extraviados.

José Ignacio Cadenas dialoga con los diversos cuerpos que un cuerpo forma. Para él, el erotismo, la sensualidad, son modos de inteligibilidad. Lo que acecha es el mundo.

Antonio Polo vive en eso que llamamos cultura (a veces con cierto tono despectivo con el que se señalan los imbéciles) y que él llama, más sensatamente, Antonio Polo. Lectura y vivencia, música y voces halladas en la calle, son el mismo presentimiento. Se ha negado a trazar línea divisoria alguna entre historia y literatura, entre filología y piel. La topología que propone suda, sangra, y sabe reírse.

Juan Antonio Cadenas tiene cuentas pendientes con el poeta que le ha tocado en suerte. Su intimidad es el lenguaje retorcido, la violencia de los versos violentos. Hay rabia en lo que escribe, y todo cuanto en la rabia cabe si se asoma al abismo del que, ya lo dijo Verne, debemos ir tomando alguna que otra lección.

No conozco las circunstancias en que estos cinco poetas se conocieron, pero no me cuesta imaginarlas. A veces se llega a una bifurcación en la que hay que decidir el nuevo rumbo. No es mal lugar para detenerse, compartir una bebida y ofrecer el tabaco. Hay quien lo acepta casi sin gestos, y deja transcurrir el tiempo de la fumada con pocas palabras. Suficientes. Nada les distingue de cualquier otro, ni ropas ni cicatrices, pero en ese silencio exacto se adivina al aventurero, al que sabe que no hay lugar para la redención por los poemas que se dispone a escribir.


A.M.R.


© Alvaro Muñoz Robledano Nació en Madrid en 1965. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los libros: “Fotografías junto al pecio” (Málaga 1991), “Hoteles” (Madrid 1996), y “Cuartel de Invierno” (Madrid 2000). Colaborador de ariadna-rc desde sus comienzos donde ha publicado su "Breve historia de la lucha de clases" (2003). Su último poemario "Salvoconductos" ha resultado ganador del III Premio Café MOn 2006.

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Bagazos (Poema Iberos)
L. Santiago Méndez

Madrid, Efory Atocha ediciones, 2010

por Félix Luis Viera

 

L. Santiago Méndez Alpízar, llamado Chago, es uno de los dos millones y tantos de cubanos que se hallan dispersos por el mundo, sólo que Chago tiene en su contra, diríamos, ser poeta de nacimiento. ¿Por qué en su contra? Pues ya lo sabemos: el poeta es el hijo de la diosa terca, el que quiere buscarle la quinta pata a la mesa, el que se consterna cuando un granizo mata un gorrión, cuando un hombre poderoso dobla el codo y un mendigo cae hecho micras.

Tiene Chago otra característica poco común entre los exiliados cubanos, o al menos entre los exiliados intelectuales: nació y se crió en San Juan de los Remedios, una pequeña villa del centro de la isla de Cuba, donde con cuatro gritos dados desde un extremo del pueblo, nos escucha quien andamos buscando, que se encuentra en el otro extremo. Imaginen que alguien proveniente de sitio semejante haya sido escogido por las circunstancias para dar el salto hacia Madrid. Dura batalla interior y contra el "exterior".

Desde Madrid nos llega el cuarto poemario de Chago -publicado por Efory Atocha Ediciones-: Bagazo (poemas iberos), breve, pero rotundo haz de poemas que nos encentran por el mismo medio -del corazón acaso- y otra reafirmación de que es muy difícil encontrar una obra literaria que, en algún modo, no sea subversiva; otra muestra de que el poeta existe en la tierra para ver lo que no ven otros ojos; de que el poeta -ese tipo que en la actualidad está preterido, dicen, por "el avance de la civilización"- no va a claudicar jamás y, de seguro, su palabra, por diferentes vías, llegará al más común de los mortales, aunque éste no haya leído sus versos y ni siquiera sepa de la existencia de quien los escribió.

Me pregunto qué dirán los críticos científicos de un poemario como éste, en qué movimiento podrían encasillarlo, cuál su periodización. En mi humilde opinión Chago utiliza -o es utilizado más bien- por no pocos de los recursos poéticos del presente. Al menos yo, no me atrevería afirmar que el libro va en el cajón del coloquialismo o de la "nueva lírica" o del intimismo. Hay, creo, de todo.

El verso corto, y cortado, que deja en vilo esa otra porción de la expresión, que debe agregar el lector, es uno de los aspectos que más me han hecho disfrutar la lectura de Bagazo (RAE: 1. loc. verb. coloq. Cuba. Tenerlo en poca consideración) que, como era de esperar -con una carga de sugerencia que resulta otro de los factores que enaltece al poemario-, se mete por varios de las locaciones, diríamos icónicas, de Madrid, y en ocasiones por otros rumbos de España, vistas por una pupila que, casi siempre, se rebela, hostiga y no pocas veces llora, mas no con amargura, sino con el estoicismo del que no tiene marcha atrás: éste es el castillo, estoy en él y ante él no me inclino, ni tampoco lo evado, parecen decirnos algunos de los textos de Bagazo. Sirvan de ejemplos "Otras postales Madrid Centro", V, Plaza de Cibeles... o "Sin perder la perspectiva (meo en monumento al héroe que fue a la lucha).

Chago es un poeta que no se deja ganar por la emoción, o al menos eso quiere hacernos creer. Así, en los textos de evocación, los que trasladan su haberes a la tierra natal, al amigo muerto allá ("Pequeño poema a mi Amigo Pardo, en Camajuaní" es, en mi opinión, uno de los mejores del libro) más bien reflexiona alejándose todo lo posible de la nostalgia, aunque uno la sienta, a la nostalgia, en los espacios vacíos de la página. Pienso que esta suerte de credo poético asoma casi todo su corpus en el formidable "Razones", poema-proclama donde Méndez Alpízar se luce resumiendo, contraponiendo lo resumido de modo que nos deja una interrogante para la que tendríamos varias respuestas, y varias preguntas.

El fragmento de verso que tomé para titular estas líneas, una caja repleta de destinos errados, del poema V, creo que sirve para definir en buena medida el poemario todo, su universo, quiero decir.

No creo que a Bagazo lo ayuden la ausencia del signo de interrogación al inicio de la frase, ni la utilización excesiva de la barra para pausar ciertos versos ni la incorporación de frases coloquiales -que por lo general atribulan al ritmo del verso-; leí los poemas sin estos recursos gráficos y me resultaron gratuitos -esos recurso gráficos, digo. Pero bueno, ya lo dice Chago en uno de los poemas del cuaderno: Aquella otra estupidez de insistir en lo perfecto.

L. Santiago Méndez Alpízar / Chago
(San Juan de los Remedios, Las Villas, Cuba, 1970). Tiene publicados: Plaza de Armas (Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1996), Rockason con Virgilio Piñera (Editorial Betania-1996, Madrid), ¿Entonces, qué? (Antología. Editorial Verbum, Madrid- 2008) y Bagazo: poemas íberos (Efory Atocha ediciones- 2010, Madrid).

 

 

 

© Félix Luis Viera. (Santa Clara, Cuba, 1945) Poeta, cuentista y novelista. Ha obtenido en dos ocasiones (1983 y 1988) el importante Premio Nacional de la Crítica concedido en la Isla a los mejores libros de cada año. En el campo de la narrativa tiene publicados los libros de cuentos Las llamas en el cielo (considerado un clásico del género en Cuba) y En el nombre del hijo; y las novelas Con tu vestido blanco, Serás comunista, pero te quiero e Inglaterra Hernández. Su novela Un ciervo herido, publicada por la Editorial Plaza Mayor en 2003, fue traducida al italiano en 2005, con una acogida extensa en la crítica literaria de Italia. Actualmente trabaja en México

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Reviviendo a los adjetivos poéticos
por Raul Allain

 

Sublimar un texto, ya sea poético o no, con estética y significaciones ingeniosas, es menester de todos los que abordamos al oficio de escribir. En uno de los caminos, podríamos recurrir al uso de los olvidados adjetivos poéticos y a una versión remozada de éstos. En su mayoría, los podemos identificar por sus terminaciones más comunes: -reo(a) de pertenecer, -vago(a) de vagar —errantismo, imprecisión—, -fero(a) de llevar, -fugo(a) de huir, -fluo(a) de fluir, destilar y -voro(a) de comer; para ejemplificar citaremos el término “lucífero” que significa “resplandeciente”. Muy aparte de poseer una musicalidad muy agradable y un marcado concepto poético, tanto la terminación correspondiente como las demás se prestan para poner a prueba nuestra imaginación y constituir nuevos términos que enriquezcan el panorama de los textos y rescaten del abismo del desuso a los adjetivos poéticos. Y así como alguna vez la locución “límpido” fue un artificio esgrimido por algún innovador, podemos diseñar nuestras propias palabras. Al hacer esto, estaríamos cumpliendo una de las funciones requeridas por muchos escritores: crear palabras cuando las que se tienen al alcance no sirven para trasmitir lo que se siente. Ellos vislumbran en estas construcciones, un camino aun más fructífero tanto para la poesía como para todas las expresiones literarias.

De esta manera, rememorando y basándonos en los adjetivos poéticos, cuasi arcaísmos, podemos esbozar adjetivos como “gelífero”, que se podría conceptualizar de diversos modos, pero esto se lo dejo a la destreza del lector. Sin embargo, podríamos ensayar un ejemplo poético: “El personaje exhalaba un hálito que llevaba frío al extremo”, pero aplicando el neologismo podría decirse: “El personaje exhalaba un hálito gelífero”.

Cabe resaltar que los recursos neológicos son los que nos permiten accionar de manera lúdica para crear estas palabras, denominadas neologismos. Guiándonos de estos recursos, propios de nuestra lengua, construiremos consciente y correctamente los términos que integraremos a lo establecido, dinamizando nuestra lengua y recuperando parte de ésta: los términos poéticos, más específicamente los adjetivos

 

 

© Raul Allain

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