A LOS CUATRO VIENTOS es la reflexión vertebrada y coherente, pero jamás monotemática, de cinco poetas que vienen del Sur y del Norte, con punto de encuentro en el Centro, en sus cafés y glorietas, donde la nieve se disponía en pozos para el sosiego canicular. A LOS CUATRO VIENTOS es un aire melancólico y al tiempo vigoroso de quienes han dejado atrás la mitad del camino de la vida, envueltos en peripecias poéticas para el acero y la seda. A LOS CUATRO VIENTOS quiere ser un canto abierto, dirigido hacia todos los caminos, como enmienda a quienes piensan que la poesía es un jardín prohibido. A LOS CUATRO VIENTOS ordena y desordena, en modo riguroso y aun metódico, pero nada autoritario, cinco poéticas diferentes, conscientemente dispersas, tanto como ese cabello que “el viento mueve, esparce y desordena”.  El cabello según Garcilaso; así, de esta manera. A LOS CUATRO VIENTOS son cinco modos de querer y de escribir diferentes, que se proyectan extasiados hacia todas las latitudes pues de ellas vienen, convencidos sus autores de que nada es de nadie y todo es de todos. La poesía, también. A LOS CUATRO VIENTOS es un inicio de un comienzo de estrategia, que seguirá ampliándose. Dirigido a todas las latitudes. Empujado por el propio batir de los remos de sus componentes. Tan imprevisibles como una orquesta de jazz cuando la tarde empieza a tomar formas nocturnas en las glorietas de los pozos de nieve. A LOS CUATRO VIENTOS. Sí.


Vicente Araguas


 


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