Adolfo Marchena y Luis Amezaga
La mitad de los cristales

por Juan Manuel Uria



“Quiero hacer dibujos que golpeen a ciertas personas” le decía en una carta Van Gogh a su hermano Theo. Tanto Luis Amézaga como Adolfo Marchena se han unido en este libro para escribir desde la misma premisa estética: el arte a puñetazos. La literatura filosa. La prosa poética honesta y sin concesiones. Quien lea “La Mitad de los Cristales” no saldrá indemne. Sirva esto de aviso al lector desprevenido. Porque acabará golpeado. Porque cada uno de los 114 textos es un puñetazo. Un puñetazo que, como querían los surrealistas, conmueve. Pero es esa conmoción precisamente lo que ha de provocar la literatura. La buena literatura. Y “La Mitad de los Cristales” lo consigue. Una rareza entre tanto libro aséptico que se publica hoy en día. Libros que no huelen a nada. Y un libro debe oler, a rosas o a mierda, pero oler. “Al principio fue el asesinato, luego llegó el verbo. Dos escritores se sientan en la mesa de un café, en Dortmund”. Así comienza uno de los textos. Y aquí empieza todo. En el Dortmund. Donde los escritores proyectan escribir el libro. Y se conjuran. ¿Qué es “La Mitad de los Cristales”? ¿Un libro de relatos? ¿De poemas en prosa? Me resisto a encapsular el libro en algún género. Tanta manía que nos entra siempre con la clasificación y con el orden. Porque, además, la buena literatura, la que conmueve, es inclasificable. Es intergenérica. ¿Qué es “La Mitad de los Cristales? Un buen libro. Literatura de la buena. De la que huele y golpea. Cada relato es bello en el sentido surrealista de convulsivo. Y la belleza será convulsiva o no será. Porque soy de los que piensan que la literatura ha de hacer eso, conmover, remover, incomodar. Todo menos dejar al lector indiferente. Todo menos entretener, como si la literatura sólo sirviera para entretener. Este título es un arma. Porque huye y busca un arma, y hace de esa arma un libro. Y el que lo lea sentirá ese impacto en la conciencia, en la cabeza, en el corazón o en el alma. O todo junto. No hay más que decir.

©Juan Manuel Uría

 

Adolfo Marchena, Vitoria (España), entre 1997 y 1999 dirigió los programas radiofónicos Tocando el viento (Radio Plasencia Centro) y Peleando a la contra (SER Plasencia). En 1997 organizó el I Encuentro Poético Cultural Amilamia. Ha publicado los poemarios Cartapacios de Lucerna (Ediciones Libertarias/Prodhufi; Madrid, 1992) y Proteo: el yo posible (Ediciones El Sornabique; Salamanca, 1999), y textos suyos han sido incluidos en las antologías Relatario (Talleres de Creación Literaria Fuentetaja; Madrid, 1992), Voces del extremo (IV). Poesía y utopía (Fundación Juan Ramón Jiménez; Moguer, Huelva, 2002) y Asilo (antología de poetas) (Ediciones Sin Retorno; Barcelona, 1999). Ha publicado textos en diversas revistas electrónicas y de papel.

Luis Amézaga, Vitoria (España), Entre lecturas y escritos concibe la medida del tiempo. Mantiene habitualmente el blog literario, El Poeta Mirón: http://poetamiron.bitacoras.com y su página En Busca de la Palabra: http://asicran.galeon.com
Ha escrito numerosos artículos y actualmente participa en la sección de Opinión del periódico España Liberal. Colabora en diferentes revistas literarias, y ha participado en antologías de relatos y poesías. Es autor de varios libros de poemas: “El Caos de la  Impresión” publicado por la editorial madrileña Sinmar del grupo Vitruvio. “A Pesar de Todo…Adelante” publicado por la editorial canaria Baile del Sol.  “Los Alrededores del Idiota” publicado por la editorial Remolinos. Con su libro “Dualidad: onda/partícula”, fue finalista del premio literario Café Mon 2008. Con el poemario “Bolsa de Canicas” obtuvo el segundo premio en el certamen convocado por la revista literaria Katharsis 2008. También ofrece a los lectores el libro de máximas y aforismos “El Gotero”, publicado por la Revista Groenlandia.

 

 

© Juan Manuel Uría. Autor de Quién es Werther

 

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