El buscador de oro
Viaje a Rodrigues
J.M.G. Le Clézio
La otra orilla 2008

por María Aixa Sanz

 

1‘EL BUSCADOR DE ORO’ de Jean Marie Gustave Le Clézio, último premio Nobel de Literatura, es una de esas historias que el buen lector deja su lectura para momentos muy especiales. ‘El buscador de oro’ es como el último bombón de la caja, el último sorbo de vino, la última calada de un cigarrillo, la última ola del verano. Para el buen lector esta novela es el asidero, el que le dará la respuesta cuándo se pregunte por qué la vida vale la pena. ‘El buscador de oro’ es un placer. Es un placer leerla, sumergirse en ella, vivirla. Cuando todo se derrumbe todavía quedará ella: copiosa en palabras, con una historia que nos envuelve y que es a la vez refugio e isla. El recreo donde deleitarse, de repente me he encontrado con mi propia infancia por obra y gracia de la literatura y me he podido mirar en el espejo donde siempre he querido verme reflejada. Es una novela profunda que va mucho más allá de las palabras por eso al finalizarla he descubierto que cuando esté muy sola, en la más verdadera de las soledades, cogeré esta novela y sabré que todo, todo, valió la pena y que yo tenía razón cuando creía que todo residía en el silencio, en el placer, en la calma y en la mar, porque todo ello era la libertad. ‘El buscador de oro’ es la historia de Ali y Laure, dos niños que  viven en Boucan en las Islas Mauricio, caminan descalzos, trepan por los árboles, sueñan despiertos, corren por la arena, miran el cielo, nadan en la mar, asilados del mundo, junto a su madre Mam y su padre, en un momento exacto un huracán se lleva su casa y también se lleva la vida que han conocido, el padre muere, y parece que todo termina. Se ven exiliados a la ciudad, deben calzar zapatos y vestirse, deben dejar de soñar y ya no ven más la mar. Ali, el pequeño hombre de la familia, tiene muy presente el despacho infranqueable de su padre en la casa del Boucan, allí su padre guardaba todos los papeles del tesoro del Corsario desconocido, un tesoro escondido en la isla  Rodríguez y su pasión por aquel misterio y el desarraigo que corre por su venas cuando ya es adulto, hace que se embarque en la goleta Zeta, cuya historia de marineros es otra maravilla de la novela. Desde el Zeta o con el Zeta llega a Rodríguez y se instala en la Ensenada de los Ingleses para descubrir el tesoro del Corsario desconocido. Pasaran los meses y los años pero al final descubrirá el tesoro del Corsario y habrá valido la pena.

No debo contarles más.

Es una maravilla de novela en la que deben adentrarse sin miedo, preparados para la aventura, para gozar, para el placer, saldrán con los pies descalzos y sabiendo a salitre pero es un viaje que no deben perderse y si tienen un ser al que aman demasiado regálenselo, y ustedes mismos regálenselo también. Yo no puedo decirles más, solamente un dato después de leerla una vez, la he vuelto a releer y como lectora imposible que soy: la he subrayado, he escrito anotaciones en los márgenes, he dejado mi huella en ella y ella en mi y seguiré releyéndola hasta el final de los días, y al hombre a quien amo se la leeré al oído en las noches en que en el cielo brillen las estrellas y en el silencio se oiga la mar.

 

(...)Ahora es de noche, oigo en lo más hondo de mí el vivo ruido del mar que se acerca.(...) pag. 291

 

 

2

 

Por otro lado esta la novela ‘VIAJE A RODRIGUES’ también de Le Clézio. Este libro es un diario de viajes, donde Le Clézio cambia de registro narrativo, convirtiéndose en un monólogo, una redacción que anota el nieto de Ali el buscador de oro, cuando 70 años después viaja a la isla Rodríguez para averiguar que poderosa atracción sentía su abuelo, al que no conoció, por la isla y por el Corsario desconocido, para haber dejado tantos años de su vida en ese lugar.


El lector, si lee el libro después de haberse leído la novela ‘El buscador de oro’ podrá comprobar cuánto de atrevida tiene la ignorancia, y en cierto modo le dará lástima el muchacho puesto que aunque a veces esta muy próximo a lo que su abuelo sintió; luego en unos segundos se aleja de tal modo de la esencia de su abuelo que pasa a estar en el otro extremo de los sentimientos y de las sensaciones de éste.

El viaje a Rodríguez del nieto, es un viaje en que el nieto intenta aprender del que fue su abuelo.

Imprescindible es como novela ‘El buscador de oro’, siendo ‘Viaje a Rodrigues’ un libro complementario, no necesario, que nos enseña desde otra perspectiva lo que nosotros ya conocemos. Y solo una realidad aflora: la que conocemos mejor nosotros al buscador de oro que su nieto, el que solo realiza conjeturas.

Mención especial para la gran labor del traductor: Manuel Serrat Crespo, en las dos novelas.

© MARIA AIXA SANZ

 

 

 

 

maixa

© María Aixa Sanz. (España, 1973) Escritora valenciana. Tiene publicadas las novelas "El pasado es un regalo" (2000), "La escena" (2001), "Antes del último suspiro" (2006) y "Fragmentos de Carlota G." (2008). En mayo del 2008 publica el ensayo "El peligro de releer", recopilatorio de los artículos literarios, con los que colabora en diversas revistas de España y Latinoamérica. Ganadora de varios premios de narrativa breve, relato y cuento en distintos idiomas. http://mariaaixasanz.blogspot.com/

 

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