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A los niños que corren por el recreo
por Carolina Contino
A los niños que corren por las zanjas del colegio
les envidio la risa y la gracia, el cabello dorado
y su donaire de gacelitas
y reconozco que les mordería los riñones si pudiera
tanta inicua imbecilidad de gnomo
desparramada en las praderas de zafiro
por las que ahora paso descalza
¿me escuchan los niños-perro que corren?
¿de qué huyen los niños?
¿a qué le tienen miedo?
el cuento que les cuento en la mañana habla de viajes
y de víboras aladas
¿morderán las víboras a los niños
los dejarán si habla?
Vienen a verme desde ciudades lejanas
y no tengo ánimo en el viento para decirles nada.
Vienen de día cantando en caravana
y traen en sus regazos regalos fabulosos
como mujeres preñadas o piedras que hablan
Yo no hablo sus lenguas
no he gozado sus mujeres
ni bebido de sus vasos el licor amargo de la
inmortal Locura
tras cuyos pasos de gacela crecen flores deliciosas
No entiendo sus rostros
ni a sus enemigos
y cuando vienen de noche
y llegan cansados no les compadezco
si besan mis manos
u oran por mí.
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© Carolina Contino. Argentina. Mar del Plata/Argentina
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