Hacia el ser universal (de la República)
por Antonio Justel Rodríguez

“... yo soy el corazón del viajero, su Flor de Lis y honor, yo, la república;”
[… porque, aunque hondo y alto silbe y cruja el viento,
pensad que sólo arrastra viejos gritos, viejos dolores, viejos perfumes;
deteneos, pues, a escuchadlo y sentidlo; no lo dudéis, es el vuestro]
... porque ¿ quién será la república, su pálpito y aliento ?
¿ quién buscará una estrella oscura y frotará y frotará hasta que
             el mundo
en ella se incendie y fulja libre ?
¿ … recordáis a aquél, vuestro íntimo guerrero, el que herido de
             ilusión y muerte
desapareció en batalla porque bebió y juró los cálices divinos y civiles
             de los hombres ?
vendrá muy pronto;
¡ ... y qué ha de hacer en tanto con tanta soledad y la sensación terrible
que en su alma instruyen la espera y la tristeza !
[... miro a lo lejos y, muy lentamente, se aproxima la noche;
... entraré en su corazón y, frente a sangres duras de pulsión eterna,
con otro sol y otras rosas lucharé y lucharé por la república;
... no en vano yo soy su ley, yo soy su príncipe]

[… de “El Libro de Ahab”]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

© Antonio Justel Rodríguez

 

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