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Kacho pan
por Kostas Kamaki
25 cms de sangrante odio no subterráneo
una mano cangrenada de dedos asesinos
unos esquizofrénicos ojos que se clavan en sí mismos
una mente de guerra que asalta cualquier vida
Iban a defender lo defendible
iban a parar a quien no quiere pararse
iban caminando con una sonrisa entre los labios
que de esperanza llenaba toda la ciudad
Unas puertas se abrieron oscuramente
y en primer lugar salió la muerte
un corazón quebrado fue al instante
un pulmón casi dejó de respirar
el cobarde veneno que se escapa
la ponzoña acechada que ya huye
unos perros que defienden al asesino
impidiendo que la oscura parca se le lleve
Lo viste con tus propios ojos
y, sin dudar, a por él fuiste
te subieron tus amigos apremiadamente
y, kacho pan, tumbado en el suelo,
no dudaste ni un momento en decirles
“primero al otro que seguro está muy mal”.
(Kostas Kamaki, el navajero. XI/07)
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