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Súplica del extranjero
He vuelto a este lugar Se abre la puerta y el testigo está adentro. Los ojos del cuerpo alimentan la ceguera del tiempo. No son caricias las hormigas que me trepan la espalda. Una bofetada es caricia, una traición, un improperio. La luz desvirtúa la estampa del convencimiento. El ombligo se inflama con la soledad del misterio, el abdomen crece y lento se hace el cuerpo en su torpeza. Estoy aquí para recordar que he muerto.
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© Amada Hernández Velázquez (Tamaulipas, México, 1984). Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Encargada del área de Comunicación Social en la Secretaría de Marina de la Armada de México, Ciudad Madero, Tamaulipas. Sus poemas y reportajes han aparecido en diferentes revistas de México y el extranjero. Próximamente la editorial La Torre de Papel, en Miami, EE. UU., publicará su poemario Encima dela nada . |