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"Death to Latins"
«Cuando oí a esa policía rezongando su bloody latins confieso que por un momento, durante un largo segundo de furia, me vino el impulso afortunadamente tibio y débil como lo son todos mis impulsos por abalanzarme sobre esa ignorante y hacerle ver que somos una raza alerta y abundante en genios, que tenemos más talentos literarios de los que ella podría saber contar, que somos ingeniosos y pletóricos de fantasía, sabemos vivir, no le tenemos miedo al cuerpo, ni tememos la muerte, la cual a menudo celebramos y de la que nos reímos.» ¿Qué se esconde esta vez tras la propuesta última propuesta literaria de Fernando Villegas? Una mirada a nosotros mismo como latinos, para deshacernos de tantos mitos, para desinflar el paradójico ego que produce la condición latinoamericana, sobre todo si se es inmigrante en Estados Unidos. El protagonista parte lleno de optimismo, con ambiciones académicas elevadas, seguro de sí mismo. Y termina enloqueciendo, deseando solamente dar muerte a los latinos.
Hay un juego interesante en esta novela. El protagonista cuenta la historia a través de su diario de vida y la narración en primera persona permite acompañar más de cerca la aventura del día a día como “latino” en Miami, pero más allá de una apuesta literaria estructurada y acertada y de la reflexión académica que desarrolla el protagonista (en algunos apartados el protagonista reproduce algunos párrafos de su tesis que contiene toda una reflexión académica sobre la literatura latinoamericana, sostenida en buena parte por la lectura de Octavio Paz), existe un constante eco de la realidad, que nos golpea como latinoamericanos. Así como al comienzo del libro quiere lanzarse en contra de la policía negra y defender con optimismo su condición y su raza, al final, desencantado ya de la vida y de esa condición, escribe: «En medio de esta incomodidad que lo abarca todo, mi faz lunar y la solar, mis sueños y mis despertares, me he ido dando cuenta muy de a poco y con renuencia que en el centro de mi vida en Miami no se encuentra mi actividad académica y las satisfacciones que hasta el momento me está brindando (…) al centro de mi vida en Miami se encuentra, reconozcámoslo ya, esta pegajosa sensación de insuficiencia, de poquedad, de precariedad. No puedo dar un paso sin que una voz a veces apenas audible me pregunte: ¿cómo será la próxima ve que me humillen por mi condición? (…) La sola palabra “hispano” suscita en el gringo medio la sensación de estar ante un extranjero, un sucio inmigrante, un pobretón ignorante, un oscuro, feo y sucio latino útil solo para recogerle la basura (…). Porque tras la aparente coexistencia y multiculturalidad de Miami, se esconden, no muy por debajo de la superficie, grandes tensiones raciales y culturales.» Esta novela es atípica en todos sus sentidos, no es el típico lamento de los latinos por su condición y su disminución en como inmigrantes, ni tampoco es el típico escrito casi panfletista que reclama derechos contra garantías eternas como el abuso y la opresión. Es algo más allá, es una bofetada a todo eso y a nosotros mismos, para entender que solamente dando muerte al cliché barato y la idea fácil y superficial de “latinoamericano”, podremos reclamar otro trato en el mundo y también un mejor posicionamiento en este.
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