Bruce Begout
Lugar común
El motel norteamericano
Barcelona, Anagrama, 2008

Por Álvaro Muñoz Robledano

 

 

 

He aquí una nueva vuelta de tuerca al estructuralismo, que nunca ha dejado de llamarnos al orden a pesar de los ataques recibidos (se recuerda claramente el que dirigió Sokal desde un supuesto pensamiento científico, aunque no se recuerde tanto la cumplida respuesta que Sokal recibió). Creo que existe una manera francesa de pensar, una seña de identidad tan clara como el pastis, los cuchillos de Laguiole o la incomodidad de las iglesias. También existiría una manera norteamericana, consistente en añadir argumentos para demostrar una conclusión preexistente, o una manera española, que se desarrolla en el momento en que un español decide contra quién va a pensar. Pero ésa es otra historia. Los franceses, desde aquel glorioso momento en que Montaigne decidió agrupar sus extraños textos bajo el título de Ensayos, han adoptado como propia la disciplina del mirar, y tras ello, mirar, y mirarlo todo de nuevo, pues todo, parecer decirnos, posee una significación; todo es un enunciado susceptible de ser desentrañado. Cualquier objeto, cualquier situación, cualquier deseo, almacenan la realidad tal y como nuestra cultura la ha dispuesto. Tal actitud de cotilla ilustrado ha producido algunas de las más impresionantes páginas de la literatura (sí, de la literatura), y también algunas de las más disparatadas. Creo que el libro de Begout pertenece claramente al primer grupo.

Parece claro que el motel se ha convertido en uno de los iconos del siglo XX. Su aparición en una película, su mención en una canción o en una novela, pone en marcha el mecanismo de descodificación que todos albergamos dentro. Sabemos de quien entra en un motel todo lo que necesitamos. En un lugar así sólo hay una manera, una posibilidad, de estar. Lugar consagrado a la soledad, a la precariedad, al anonimato, desprovisto de cuanto no sea estrictamente indispensable para distinguirlo de la intemperie, Bergout se adentra en él, en la tierra de nadie que ocupa a las afueras de las ciudades, para indagar por qué una construcción en la que únicamente pueden alojarse el vacío y unas cuantas noches perdidas ha conseguido cargarse de sentido hasta el punto de ser símbolo de este nuevo y extraño romanticismo en el que aún no sabemos movernos con soltura. No es la primera vez que nos encontramos con un libro que, como éste, intenta estudiar la antropología del verdadero presente, un presente en el que estamos aunque no hayamos pisado nunca sus áridas habitaciones. De nuevo un libro nos reclama que escribamos los poemas que este presente nos está exigiendo.



A.M.R.

© Alvaro Muñoz Robledano Nació en Madrid en 1965. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los libros: “Fotografías junto al pecio” (Málaga 1991), “Hoteles” (Madrid 1996), y “Cuartel de Invierno” (Madrid 2000). Colaborador de ariadna-rc desde sus comienzos donde ha publicado su "Breve historia de la lucha de clases" (2003). Su último poemario "Salvoconductos" ha resultado ganador del III Premio Café MOn 2006.

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