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Ryszard Kapuscinski
Duele. Kapuscinski nos ha dolido siempre. Supo no estar en sus reportajes como prácticamente ningún otro reportero aprendió nunca. La lectura de sus páginas nos ha enfrentado a un mundo miserable, un mundo alzado por todos y cada uno de nosotros, a veces con un esfuerzo tan denodado como absurdo. Nunca sirvió de intermediario que entorpeciera nuestra perplejidad. La belleza que logramos encontrar en sus libros no era la de su estilo o la de su sabiduría, sino la de la gente capaz de extraer un poco de dignidad de sí mismos, un poco de fortaleza. Era consciente de que se marcharía del lugar cuando su trabajo concluyera. Pocos como él quisieron aprender en vez de corroborar sus suposiciones. Del mismo modo, descubrimos ahora como se echó a un lado en sus poemas para poder descubrir lo que tuvieran que decir. Al leerlos, asistimos a la constatación, lenta, sinuosa, callada, de la existencia de dos extraños: la realidad y quien la contempla, que escribe, quizás, sin desearlo, sin necesitarlo, tan sólo porque escribir es una posibilidad más de vivir cada uno de los desencuentros que el lenguaje supone para quien no puede escapar de él. Hay en estos poemas mucho de canción soterrada, de búsqueda de sentido, búsqueda nunca resuelta, de temblor ante la inexistencia de un terreno firme que pisar, ese terreno al que muchos echan versos como se le echan especias a una comida cotidiana. Están fuera de la retórica y de la poética, de la adscripción a un momento o a un lugar. Los poemas de Kapuscinski están fuera de cualquier coartada. Son ellos los que contemplan, los que señalan, los que precisan y ofrecen ternura, los que precisan y ofrecen inteligencia. No su autor, que no está en ellos sino, como estuvo siempre, entre la gente. Y eso, hoy en día, duele.
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© Alvaro Muñoz Robledano Nació en Madrid en 1965. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los libros: “Fotografías junto al pecio” (Málaga 1991), “Hoteles” (Madrid 1996), y “Cuartel de Invierno” (Madrid 2000). Colaborador de ariadna-rc desde sus comienzos donde ha publicado su "Breve historia de la lucha de clases" (2003). Su último poemario "Salvoconductos" ha resultado ganador del III Premio Café MOn 2006. |