Chandrasekaran, Rajiv
Vida imperial en la ciudad esmeralda
Barcelona, RBA, 2008

Por Álvaro Muñoz Robledano

 

 

He aquí una nueva versión de la leyenda de Gautama; la historia de unos hombres que decidieron ser felices, para lo cual construyeron un gran palacio y lo rodearon con un muro infranqueable del exterior, a salvo de la miseria, la enfermedad y la muerte. Sólo que esta vez, los deseosos de felicidad se encontraron el palacio hecho y sólo necesitaron crear una zona de seguridad a su alrededor. Nos referimos a la Autoridad Provisional Iraquí y a cuantos organismos de reconstrucción y grupos inversores norteamericanos se instalaron en la Zona Verde de Bagdad, a salvo de los insurgentes y de espaldas a la población.

Chandrasekaran es redactor jefe del Washington Post, y, aunque sólo conozco de él este trabajo, un periodista de los de verdad, ansioso por contar la historia a la que ha asistido, sabedor de que los hechos son tercos, que suceden por más que los evangelistas de la nueva era liberal se empeñen en negarlo, y de que no se debe sacrificar una frase por un adjetivo. Su capacidad para atrapar el detalle es fabulosa, como lo es su capacidad para dotar a la narración de ritmo, para describir a cada actor segregándolo del personajillo al que intenta dar forma. Más allá de plantear la necesidad estratégica o la validez ética de la invasión, prefiere afrontar los hechos consumados y narrar como la ceguera de la administración estadounidense creó una pesadilla superpuesta a una pesadilla anterior. Iraq estaba destinado a ser el gran laboratorio donde triunfasen las teorías neoconservadoras, donde el modo de vida americano y la implantación de una economía de mercado llevarían de la mano la democracia y la estabilidad para toda la zona. Lástima que nadie se molestara en interesarse por la realidad del país más allá de los muros de su fortaleza, en la que sólo se sirve comida americana y se ve la televisión por satélite. Este libro, sin entrar en otras consideraciones, es el relato pormenorizado de otra oportunidad perdida. Si el príncipe Gautama, una vez conocida la miseria, la enfermedad y la muerte, hubiera aprovechado su poder para remediar la situación de sus súbditos en lugar de desentenderse para lograr su propia iluminación, a lo mejor hoy tendríamos una organización social levemente distinta de la que nos ha tocado.

Y tendríamos una religión menos. Miel sobre hojuelas.



A.M.R.

© Alvaro Muñoz Robledano Nació en Madrid en 1965. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los libros: “Fotografías junto al pecio” (Málaga 1991), “Hoteles” (Madrid 1996), y “Cuartel de Invierno” (Madrid 2000). Colaborador de ariadna-rc desde sus comienzos donde ha publicado su "Breve historia de la lucha de clases" (2003). Su último poemario "Salvoconductos" ha resultado ganador del III Premio Café MOn 2006.

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