| Tinta roja (De Calamaro, ¡cómo no!)
Tangazos según San Andrés. Aunque me lo censurase un amigo argentino con un sencillo “El tango es tango y no hay versiones, ché”. Pero claro que las hay. Veinte Años No Es Nada ,¡qué cosas tienen los poetas!, y hace ya un año de aquel día de Diciembre, Nostalgias de un hermoso momento, poco antes de que no nos tocase El Gordo, de que pensase que la Vida acababa aquel relato con el capricho con que muchas veces actúa, a nuestras espaldas, a traición, queriendo que se juntasen la Mujer del Cuento – la Mujer Innombrable - y el Tito en la cafetería del Urban, como un buen remate del Niño a pase de no sé quién o un mira empújala que te la he puesto a güevo, sólo tener que embocarla porque otro te hizo la jugada y ni siquiera te toca un Mano a Mano, con todo el arco para ti, la Vida te quitó el arquero de en medio y te juegas entero ese segundo de gloria que todos buscamos, que tan pocos encontramos: y, en realidad, se trajo un amigo guardado en el bolso y estuvimos los tres juntos, ¡tanta gente, por Dios!, y se me rompió el corazón al comprobar que éramos Como Dos Extraños , yo un simple transeúnte por su existir, acobardado como había estado y buscándola porque así me lo suplicó el corazón, creyéndola mi salvación y su amor había sido flor de un día , y entonces Angustia de sentirme abandonado y pensar que otro a su lado, pronto/pronto, le hablará de amor . Y cuanto más grande es la pena, más daño hace al caer… Perdón si me ves lagrimear, los recuerdos me han hecho mal. Pero todo Yira/Yira , arriba y abajo, de Cambalache en Cambalache, qué parecidos el veintiuno y el veinte, ¡gil!, rechiflado en mi tristeza, y si este año me volví loco no fue de amor sino de soledad y a nadie le importó porque todo Yira/Yira y si no te apartas el Mundo te pasa por encima como una selección alemana de la época en que éramos tan jóvenes, cuando jugaban once contra once y siempre ganaban ellos, quizás porque no se cansaban de empujando/empujando con todo hasta marcar, que ese gol postrero puede ser la metáfora de un sueño cumplido. Pero me quedo con el gambeteo del Diego, con la Mano de Dios, porque es verdad que es Dios para millones de personas, aunque el Cebollita luego se empeñe en perderlo todo Por una Cabeza/todas las locuras, pero hay gente tan importante en tu vida que se lo perdonas todo, todo lo que te haga y lo que te niegue, hasta el pan y la sal, aunque en ocasiones, Por una cabeza si ella me olvida , qué importa perderme la vida mil veces,¡ para qué vivir! Y basta de carreras, se acabó la timba y Dios tuvo un hijo y le llamó Messí y siguió sus pasos en la Tierra y se fue de uno y otro y otro más e hizo famoso a Getafe en el mundo entero por el roto que nos había hecho, nos secuestró la ilusión como a las Sabinas y ¿quién nos la rescataría?, ¿dónde estará mi arrabal, quién me robó la niñez?... … y mientras escribo, las hogueras de San Juan se apagaron, acabada la purificación pagana del fuego y el agua. Hoy me duele la cabeza. Es del Alcohol o de los Panchitos, no sé. Ayer estuvo trasnochando un pedazo de mi corazón. Estuvimos rondando a la Gloria con un Bandoneón Sentimental, a la salida del Bernabeú, la Marea Azul, Vamos azules/azul es mi destino. Habíamos entrado cantando “¿Dónde está Messi, polacos, dónde está Messi?” y salíamos viendo aún ese desborde de Güiza a los pocos minutos del comienzo,¡¡gol!!, cómo la tocó Pulido lejos de Kanouté haciendo inútil su carrera, cómo pitaron el penalti sobre Manu, saboreando el bocadillo del descanso mientras veíamos a tanto sevillista cabizbajo, abatido, derrotado…Y, si era así, ¿ por qué les dieron la Copa del Rey? Cosas que pasan en el fútbol, partidos raros como esas guerras que te dicen que vas ganando y ganando hasta que un día tienes que rendirte y acabas en un campo de prisioneros. ¿Y cuánto cuesta engañarse con sueños imposibles? ¿Acaso los 300 de las Termópilas no fueron los héroes? No, no habíamos ganado la Copa. Pero nos dio igual. Bajando por Huertas, cuando ya llevábamos cuatro o cinco copas, animábamos a los sevillistas cara/cansados con un “No pasa nada, ánimo, el año que viene la ganaréis” y nos miraban con carilla extrañada, cuatro azules de camiseta y bufanda aunque el corazón sea rojiblanco, azul es mi destino… No me arrepiento si te digo que te quiero . También adoro el tango. Y el fútbol. Y en todos ellos se gana y se pierde; se sufre y se es feliz. Unos días antes de la Final de Copa, donde ser el segundo es una derrota, estuvimos tapeando cerca de Plaza Mayor. Fue una llamada a su estilo: un impulso, un disparo. Un rato después, juntos, frente a mí, el Comandante Puisys y la Dama de Negro. La realidad caprichosa otra vez. Fui feliz. Lo llevo guardadito muy cerca del corazón. Pero comprendí que ése sí era el punto final a un relato que jamás volveré a recordar: él se marchó a Argentina; ella, a su propia vida. En las finales, ser el segundo no vale para gran cosa. Acaricia mi ensueño el dulce murmullo de tu respirar. Cómo ríe la Vida….y la noche que me quieras…
© Luis Alberto Rodríguez
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