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Resurrección
El loro estaba muerto aunque no sangraba. Nautilus, nuestro perro, lo había sacado de la jaula de los Pérez, los dueños del jardín donde hacíamos la barbacoa. Emilio intentó reanimarlo con la manguera y yo regañé a Nautilus. Recogimos las cosas y nos marchamos. Al día siguiente cuando la señora Pérez lo encontrara muerto en la jaula (donde lo habíamos depositado tras limpiarle bien las plumas llenas de barro), lo último que pensaría es que había sido nuestro perro. Sabíamos cuánto apreciaba a su loro y nos imaginábamos el disgusto que se iba a llevar, ¿pero qué otra cosa podíamos hacer? Los Pérez eran unos vecinos estupendos. Los dos jubilados, cada vez que se marchaban nos dejaban al cuidado de la casa y nos permitían hacer una barbacoa. Especialmente ella era adorable. Pero tampoco podíamos ser demasiado severos con Nautilus, que era sólo un cachorro. El resto de los vecinos (que también tenían perros) se mostraban comprensivos con el engaño. Al fin y al cabo que hubiera sido nuestro perro y no otro había sido una cuestión de suerte. Estábamos cenando cuando oímos llegar el coche. Cinco minutos después sonaba el timbre. Les invitamos a tomar algo pero estaban muy cansados y deseando coger la cama. Les devolvimos las llaves. A la pregunta de rigor les dijimos que no había habido ningún contratiempo y quedamos en vernos al día siguiente. A las seis de la mañana estaba haciéndome un café. Había otras ventanas iluminadas en la urbanización. Todos habíamos oído el coche y sabíamos lo que iba a pasar. En nuestro caso además estaban los remordimientos. De pronto se oyó un gritó y un golpe, como si algo pesado hubiese caído en la oscuridad. Sin pensármelo corrí a casa de los Pérez donde ya estaban esperando otros vecinos. Salió a abrirnos él: su mujer se había desmayado. Mientras le ayudábamos a reanimarla miré de reojo la jaula caída en el suelo, con la portezuela abierta. El loro estaba un poco más allá, sobre la alfombra. —¿está muerto?, pregunté.
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© Carlos Almira Picazo (España) Nació en Castellón, España, hace 42 años. Se doctoró en Historia por la Universidad de Granada. Y se dedicó sobre todo, a vivir de sus clases y a escribir: ensayos, novelas, cuentos y poesía. Así lleva desde mediados de los años ochenta. Hasta la fecha ha publicado: en papel, un ensayo sobre la Dictadura del general Franco (editorial Comares, Granada, 1997); una novela heterodoxa sobre la vida y muerte Jesús de Nazaret (editorial Entrelíneas, Madrid 2005); y en internet, una novela sobre el posible futuro de un país de América latina, imaginario, (revista Prometheus mdq, nº 22 abril de 2007). En la actualidad trabaja en una colección de cuentos y en una novela histórica sobre la antigua Roma. |