Vasos comunicantes
por David Torres

Al cambiarse en la sacristía, le pasaron por encima los jirones de un sueño tan negro como el forro de la sotana que le ahogaba los ojos, un sueño agobiante en el que bailaba pegado a hombres recios y brutales que olían a máquina y a tabaco, y que se frotaban obscenamente contra su entrepierna, un sueño que el sacerdote intentó apartar de sí cerrando los ojos, pero que le persiguió durante todo el día con el olor vil y aparatoso del sudor, y la quemadura de los azotes en las nalgas, y la opresiva atmósfera de un infierno lleno hasta los topes de música, mujeres tristes y hombres solitarios; incluso después de cerrar la celosía del confesionario y dar la absolución a una mujer que, como cada semana, volvería a su casa para cambiarse de ropa, ceñirse un vestidito corto que le descubría los muslos y cuya tela sutil repasarían manos ávidas y fatigadas, mientras ella bailaba por dinero toda la noche, entrecerrando los ojos y recordando muerta de cansancio escenas de un extraño sueño donde los armarios estaban llenos de aceites y galletas blancas, y una luz que olía a madera y a incienso y vino dulce, y una fila de bocas que se abrían ante ella, sumisas y anhelantes.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

© David Torres (Madrid, 1966). Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid. Desde sus inicios pertenece al nucleo de ariadna-rc. Nanga Parbat, ganadora del Premio Desnivel 1999 de Literatura de Montaña, Viajes y Aventura, fue su primera novela. Ha sido galardonado también con el Premio de Narrativa convocado por la Editorial SIAL, por su relato "Donde no irán los navegantes". Ha sido finalista de la 59ª edición del Premio Nadal 2003 en España con su novela El gran silencio. Además ha escrito "Cuidado con el perro" 2003, "La sangre y el ámbar" 2006 y la novela "El mar en ruinas" seleccionada por diversos suplementos culturales entre las mejores novelas del 2003. Columnista del diario El Mundo y guionista del programa Al filo de lo imposible.

 

 

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