Lágrimas de sangre
por Daniel Laneri

 

Ni los heraldos negros ni los versos más tristes esta noche
Ni la pena tiznada, ni tres heridas, ni setenta balcones
Ni el peor de los pecados cometidos, ni frac o insomnio bien llorado
Ni Antonito el Camborio con su sangre en la arena
Ni la copla doliente para el padre dormido ni suicidados cánceres de mar
Ni el ayudarte a no pedir ayuda, ni los veinte centavos, ni luna con gatillo
No el Orozco país de madre ausente ni la samba en preludio
No andaluz testamento, no Zubia luna y greda, ni lo fatal, ni la princesa triste
No heterónimo fiebre, destellos de locura, no la Viola Chilencis
No soldado negrísimo que no aprendió a tirar ni a bailar sones
No rosa Martillada, no Daltónicas patrias ni Azules Nicaraguas
Ni colgarnos Unamúnicamente, ni estelas en la mar nuestro camino
O soliloquios que ya nadie oye. No marinos en tierra porque esta tierra traga
No inventarios del sur aunque éste exista, ni Huidóbricos tajos, ni la
                                                                                                               Virginia loba
Saber todos los cuentos y todas las Españas resulta insuficiente.
Las cartas encerradas tan Hikméticas, las otoñales hojas Withmanianas
No, ni ellas, ni el Romero olvidado, ni así la Idea de todas las veces,
No acusadores necios de mujeres, ni la Ciega venganza ni Profecías niñas
No los toritos negros en todos los sentidos ni las flores de mal
No Éluard de los maderos y los fusilamientos, no Gimferrer tan sabio
Ni siquiera los Gelmanianos duelos o los Hierros tardíos
No las tumbas Poéticas, no la Paz Octaviana ni toda vida sueño de una Barca
No los medicinales Pedro Alma en la furia, ni griegas sutilezas Konstantinas
No los Dantescos mundos ni aquél comendador escarmentado
Y, por supuesto, no los triunfales himnos nacionales de las guerras de nada
Ni troyanas tragedias, ni Shakespeareanas muertes,
Ni los sacrales cantos, ni muro de lamentos, ni ningún universo de la lástima.
Hablo del gran desgarro, de todas esas víctimas que fueron y que aguardan
Por la cruel insanía de no poder amarnos ni aún en el intento.


 

 

 

 

 

 

 

 

© Daniel Laneri nace en Bánfield, provincia de Buenos Aires, en la misma fecha y a la misma hora que el poeta Pablo Neruda, pero en la Argentina del 64. Acaso un sino, vaya uno a saber. En 1988 trabaja como redactor de la revista Metáfora del Arte, de editorial Urano, y participa de la primera antología poética de la misma editorial. Ese mismo año comienza su creación radial Poemúsica, a la que se sucederán otros programa. Desde entonces ha participado en la elaboración de muy diversas obras para el mundo audiovisual en las que integra música y poesía. Escribe y estrena las obras poético-musicales Ausencias y Esperanzas, Del corazón y los pájaros, Antigüedades y Haciendo el verso. Animador cultural incansable en el 97 crea y dirige el proyecto cultural Arte Javier Villafañe, en el 2002 crea el Club de Escritores Isla Negra y en el 2004 decide crear la editorial Ediciones Argentina Escribe. Este año (2008) se editará y presentará su obra “El Libro del Gran Amor” , libro del cual se publican algunos de sus poemas en el boletín de hoy de Ariadna-rc.

 

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