Trova del pecador
por Raúl Rivero

Es verdad que mordí la manzana
pero lo que recuerdo
es el sabor de la fruta
sus jugos frescos
el tejido de su carne presuntuosa
el rojo intenso de la piel
y el olor sustancial del paraíso.

Es verdad que mordí la manzana
y cumplo ahora el castigo
es mi tiempo de sufrir
y sufro
porque se ha dicho también
que he mordido el polvo de la derrota
y aquí, más cerca de la tierra
con el polvo en la boca
y en los dientes
estoy al mismo tiempo
en mi origen y mi destino.

Dios mío, esa manzana.

En mi cabeza de supliciado
prevalece la noción de la fruta
y el desafío de la mordida
que me hizo libre.

 

 

 

 

 

 

 

 

© Raúl Rivero Castañeda . (Morón, Cuba. 1945). “Periodista de estirpe y autor de poemas cubanísimos” según Eliseo Alberto, “el primer popeta cubano” según Guillermo Cabrera Infante. Ha publicado numerosos libros de poesía y varios de reportajes. Trabajó durante años en los principales periódicos y revistas de la isla, así como en Prensa Latina (agencia oficial de noticias) y en la UNEAC (Universidad de Escritores y Artistas de Cuba) como asesor de Nicolás Guillén. En 1991 firmó la Carta de los 10, carta abierta al gobierno cubano pidiendo reformas y espacios para todos, por lo que fue condenado al ostracismo y se le prohibió viajar. El 4 de abril de 2003, en juicio sumario, fue condenado a 20 años de cárcel, que cumplió, en el penal de Ciego de Ávila en condiciones infrahumanas, hasta su excarcelación el 30 de noviembre de 2004. Desde primeros de abril de 2005 vive en España. Ha publicado “Sin pan y sin palabras” Ed. Península. Este poema lo escribió en la carcel, junto a otros que hoy conforman el libro “Vidas y Oficios” Poemas de la cárcel. Ed. Península 2006. “Casi todos en una celda de castigo donde solo podía caminar seis pasos”. Ese fue su hogar durante un año, entre la primavera del 2003 y el inviernillo cubano del 2004, cuando ya estaba seguro de que es era el lugar donde iba a buscar la muerte. Ariadna publicó varios poemas y artículos en el verano del 2003, junto al relato titulado “La cuartilla” que le dedicó su amigo y periodista cubano Rafael Alcides.

 

v e r s i ó n   p a r a  i m p r i m i r