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El desierto de las plazas/Lejos de la tarde
por Daniela Gregorio
El desierto de las plazas
He caminado
Por la plaza
Recién abierta
Como brazos
Como venas
Arterias
Donde corre
El polvo
Y su rigor de nubes
Armadas de cal
Plaza desierta
Que se abre
Como brazos
Como ramas de árbol
Debajo de los cuales
Otros mordieron los labios
Y no éramos ni tú ni yo
He caminado por ella
Por ti
Por la plaza
Recién inaugurada
Para recibir
Mis huellas
Mis pasos
Mi camino
Sobre la piedra
El cemento
Como si tocara
Tus manos
Otra vez
La última
Como si mirara
El fondo
De todo
Recién inaugurada
Como las flores que se abren
En una mañana
Para siempre
He caminado
Como si pasara por ti
Como si te reconocieran mis pasos
Como si mi camino fuera el tuyo
Hecho otra vez
Como la primera
Como en el desierto
Cubierto por la arena
Borrado
Lejos de la tarde
Y me voy, y me alejo, y corro el riesgo de que no me alcancen las alas.
De que no me baste el cuerpo para alejarme.
Para huir del territorio de tu sangre.
El territorio de las horas y su espera.
El de la médula de los días.
Porque necesito estar a fuera, inventando una orilla.
Me alejo de la tarde que se acerca.
Que se aproxima con su peso de vieja ola.
Con su silencio de lluvia y todas sus pausas.
Me voy de la tarde, me voy del viento, del fuego.
De la luz, la luz callada y mineral de tus ojos.
Luz que arrastra, subterránea, la ondulación de tu incendio.
Y quisiera, en las manos, preservar tu contorno germinado.
Quisiera, en los brazos, refugiar tu tiempo de legumbre.
Quisiera, en los huesos, soportar tu peso de perdida roca.
Sobreviviente de la avalancha de las estaciones.
Quisiera, de tus cantos, sustentar su muchedumbre.
Se propaga la luz hasta inundar el sonido.
La misma luz que excava en las minas de tu boca.
La misma que penetra los surcos de tu alma.
Porque quiero pardear y atardecer igual que tu vista.
Y los ecos del viento no pueden girar.
Porque en las tardes, pronunciadas, las sílabas de tu fuego me llaman.
Y me alejo.
Perduran tus escombros que el sol cultiva y que su herrumbre canta.
Y también tu sombra parece estar a mi lado, aunque te siga.
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© )Nació en México, DF, en enero de 1986. Desde que era púber ha sido una asidua lectora y desde entonces se ha dedicado a escribir poemas y cuentos. Varias de sus creaciones han visto la luz en diversas publicaciones de México y el extranjero y han sido alabadas por la crítica, que ha destacado su precocidad literaria. Actualmente trabaja en un poemario, un libro de cuentos y tiene en proyecto su primera novela. Ha formado parte del Taller de Creación Literaria del Centro Cultural José Martí, del DF.
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