En la orilla
por Milagros Román

 

El Hombre necesita siempre, el apoyo de Hombre…

Te veo perdida
entre el bello remanso de paz
que bajo el Cielo hoy amanece.

Leve calma…
Lentitud que acaricia…
Tintineante insinúas tus puntillas
entre la inmensidad del Océano.

Sola vienes a besar tu orilla.

Llegas…

Retrocedes…

Apenas permaneces,
y tu blanca espuma antes risueña
calma su risa que hasta tus brazos la empuja
y que con leve tropiezo
se diluye suavemente
para de nuevo empezar.

Esto fue ayer.
Hoy no te encuentro.
Hoy te confundo.
No eres aquella que tranquila navegaba.
Eres distinta y muchas más.

No insinúas.
Arremetes con tu fuerza arrolladora
para dar paso a tu ímpetu,
que hoy no es júbilo,
es arrebato que surge de tus entrañas.
Y te arrastra y te golpea.
Y te hiere y te remueve
para herir tú a los demás.

Pero, ¡ah…!
Al final está tu orilla
que te besa, te acaricia
que recoge, como a tus risas de ayer
la furia que arrastras hoy.

En tu orilla…
Casi pareces la misma.

Ella te ofrece el sosiego,
y en tu alma se perfila, cuando navega perdida
arropándose en el manto de la vida
salpicado de violencia,
de amarguras,
de frenesí, de pasiones…

Al final está tu orilla…

Ella calma tu inquietud.
Ella absorbe el desenfreno
y te convierte en remanso
Ella advierte tu ansiedad
y la empapa con su arena de experiencia
y queda la transparencia
de tu espíritu entregado.

Es tu orilla salvadora
Eso eres tú Amor…

El Amor es una orilla.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

© Milagros Román (España)

 

v e r s i ó n   p a r a  i m p r i m i r